1 de June de 2010 00:00

La suspensión de clases se cumple a medias

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Redacción Guayaquil

El pequeño Yazeel Fariño deja por un momento el lápiz de color con el que pinta un dibujo. Con la inocencia de sus seis años cuenta que “por mucho polvo que llegó volando le ardieron los ojos”.

A su lado, Josué Véliz lo interrumpe y aclara que fue la “ceniza del volcán que le produjo mucha gripe”. Ambos son alumnos de Primero de Básica de la escuela municipal Lucila Vargas de Martillo del recinto El Rosario, parroquia Tarifa, cantón Samborondón (Guayas).

Pese a la disposición de la Subsecretaría de Educación de suspender las clases en Samborondón y su sector rural por la ceniza del volcán Tungurahua, el plantel retomó ayer sus labores.

La profesora Edna León explica que durante el fin de semana junto a padres y estudiantes realizaron una minga. A esas tareas se unieron alumnos del colegio La Moderna, de La Puntilla, quienes realizan alfabetización por las tardes en el plantel.

Shirley Palomeque, profesora del Cuarto de Básica, dice que solo la mitad de los 95 alumnos concurrieron ayer. “El resto no se alcanzó a avisarles o está con problemas por la ceniza”.

Unos 10 kilómetros más adelante, en el recinto Boca de Caña, la escuela Rayito de Luz está cerrada. Hay muestras de cenizas por doquier. Panorama similar al de la Eloy Alfaro donde se educan unos 300 niños.

Ginger Guerrero, profesora de esta última escuela, lamenta la falta de colaboración de los padres para realizar una minga. “Nos hemos acostumbrado a que otros nos ayuden”.

Es la misma queja de su madre Aura Franco. Ella, en cambio, es profesora de la Escuela Fiscal 10 de Agosto en Tarifa, a diez minutos del lugar. Cuenta que los padres de sus alumnos estuvieron prestos a colaborar en la limpieza. Pero no hubo la misma respuesta en otros grados.

Por eso, el trabajo de Guillermo Pelay, conserje, es insuficiente. La ceniza está por todos lados y trabaja pese a que sus vías respiratorias están muy afectadas.

A seis cuadras de allí, el panorama en la escuela República del Ecuador es diferente. En la entrada hay un letrero que dice ‘Mañana sí hay asistencia’.

Durante toda la mañana, padres, profesores y parte de los 360 alumnos participaron de la minga de limpieza. El objetivo, retomar las clases hoy con el homenaje por el Día del Niño.

“Desde las 08:00 estamos colaborando por la salud de nuestros hijos y porque las clases no se atrasen más tiempo “, indica Mónica Vargas. A su costado, muy entusiasmados, los niños barren el área principal y también aprovechan para mojarse entre ellos.

El conserje Galo Soriano muestra la parte posterior, donde están dos canchas. Esa área sería limpiada en la tarde por otro grupo de padres y alumnos.

En Samborondón, la actividad es irregular. En el centro Construyendo Sueños, las profesoras ultiman los preparativos para celebrar hoy el Día del Niño.

Para ayer por la tarde, el Municipio comprometió limpiar las instalaciones. Marjorie Chonana, profesora, explica que las clases seguirán suspendidas. “Tenemos 54 chicos especiales y no podemos exponerlos”.

En centros como la escuela particular Manuela Romero y el colegio 31 de Octubre sí hubo actividad docente no así en el colegio nacional Samborondón, el más grande del cantón, que permanecía cerrado.

En el sector rural del cantón Salitre, donde también se reportó una fuerte caída de ceniza, la suspensión de clases se dio a medias. Ayer si hubo actividad en la escuela La Dolorosa, en el recinto Dos Caminos; en la Enrique Decker del recinto Bodeguita; y en el colegio Zenón Vélez y las escuelas Jaime Roldós y Simón Bolívar del recinto San Nicolás.

En cambio, no hubo clases en la escuela Dolores Veintimilla y Santa Rosa, del recinto Monte de Abajo. En la escuela José Julián Sánchez, parroquia Victoria, las clases se reanudan hoy.

La siembra de arroz se afecta

La caída de cenizas del volcán Tungurahua en el sector agrícola del Guayas no afecta en mayor medida a la cosecha del arroz. En grandes extensiones de este cultivo, las máquinas cosechadoras trabajan con normalidad en la extracción de las espigas de la gramínea.

Aunque con la acción de dicha maquinaria pesada en la zona de cosecha se hace notoria la presencia de ceniza volcánica en el ambiente.

Nicolás Cruz, de la hacienda Gran Colombiana, en el sector de Tarifa (Samborondón), dice que donde más se afecta el cultivo es en las ‘manchas’. Son los sitios donde tienen sembradas las plantas que luego serán trasplantadas hacia los sitios donde se va a cultivar.

“La ceniza afecta el arroz que recién se está sembrando y el que está pariendo. Va a ser un arroz cuya hoja se verá como quemada y las espigas no serán grandes, ya que vendrán con menos granos”, dice Cruz. Él recuerda que en 1952 hubo una “lluvia de ceniza” algo menor a la caída el pasado viernes.

En el sector de la Mina, en la parroquia Victoria (Salitre), en cambio, los preparativos para el inicio de una nueva siembra de arroz son intensos. Una máquina de arado recorre una y otra vez un terreno lodoso.

José Alvarado, agricultor, explica que en esta fase, la ceniza nos les afecta. “Si hubiese estado sembrado, si habría afectado a la hojita. Aquí se está fangueando el terreno y hay que mezclar abono y echar sulfato para mejorar la tierra”.

Tome en cuenta

Hasta que la ceniza volcánica se elimine totalmente del ambiente es recomendable que mantenga siempre las puertas y ventanas de su casa cerradas. De esa manera evitará que el polvo ingrese a su vivienda y contamine a sus muebles y demás enseres.

Si la capa de ceniza que emana el volcán cubre las hojas de las plantas en su jardín o plantaciones, lo recomendable es retirarlas, pues esta impide que realicen el proceso de fotosíntesis. La planta pudiera morir o también ser afectada en su desarrollo.

La ceniza volcánica contiene partículas que pueden averiar el funcionamiento de las turbinas de los motores de los aviones y absorbe fácilmente el agua. Esto último causa cortocircuitos y estropea los componentes electrónicos en casas y oficinas.

El material que emana del volcán también reseca el cabello. Es por eso que se recomienda cubrirlo con sombreros, gorras o pañuelos. Y luego de lavarlo se debe colocar un tratamiento, pues caso contrario la ceniza lo maltrata.

Además hay que protegerse las vías respiratorias.

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