2 de March de 2010 00:00

Un reconstruido eje vial conecta a la Sierra Centro con Guayaquil

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Redacción Sierra Centro

Ocho horas de viaje por un camino serpenteante, con grietas y sin señalización. Jorge Carvajal tardaba ese tiempo para trasladar desde Ambato hasta Guayaquil, hace tres meses, electrodomésticos, ropa, zapatos, frutas...

Este chofer y Presidente de la Asociación de Transporte Pesado de Tungurahua circula desde hace más de 10 años por la vía Balbanera-Pallatanga-Bucay.

La carretera es uno de los ejes que conecta a la Sierra Centro con la provincia de Guayas.

Gerardo Granizo cultiva tomate de árbol en Pallatanga. Recuerda que durante años, el camino no recibió mantenimiento.

Cuando llovía, el Municipio o el Consejo Provincial de Chimborazo limpiaban los derrumbes o tapaban los baches.

“Pero nada más. Acá, la gente organizó reuniones para exigir a las autoridades que hagan algo, porque la vía es vital para enviar las cosechas a la Costa”.

Junto a la carretera se encuentran los cantones Colta, Pallatanga y Cumandá. En las tres zonas hay 2 605 hectáreas de papa, 1 927 de fréjol y 1 988 de maíz.

En cada hectárea se obtienen entre 10 y 20 sacos. Más del 70% de la cosecha se envía a Guayaquil.

En Cumandá hay 1 200 ha de caña. En la zona, 12 000 familias se dedican a la siembra y tendrán más facilidades para movilizar sus productos.

Desde noviembre de 2008, la empresa Consermin realiza la reconstrucción de la vía. Los trabajadores han colocado pavimento rígido en 102 de los 106,6 km que tiene la carretera. Desde el mes pasado se construyen tres puentes y se coloca señalización. El avance es del 95%.

El Ministerio de Transporte y Obras Públicas financia la obra, que cuesta USD 58 millones. “Se prevé inaugurarla en dos o tres meses. Eso dependerá de que las lluvias disminuyan en la zona”, afirma William Dueñas, técnico del Ministerio.

Según el chofer Carvajal, ahora, el viaje desde Ambato a Guayaquil dura cinco horas. En automóvil dura tres horas. “La vía está fantástica. Uno no termina molido. Algunos compañeros ya están utilizando este camino en vez de la congestionada y muy peligrosa Aloág-Santo Domingo”.

Un informe de la firma Inestec, que fiscaliza la obra, indica que antes de que empiece la colocación del pavimento, circulaban 2 500 vehículos diariamente. Pero desde hace dos meses, transitan 3 500 al día. El 80% corresponde a camiones y tráileres.

El compadre de Gerardo Granizo, José Saltos, asegura que el precio del flete disminuyó.

Antes pagaba más de USD 100 por llevar 50 quintales a Guayaquil. “Pero si llovía o había derrumbes, el precio subía. Generalmente, eso pasaba”.

Por donde pasa la carretera hay más de 100 locales, entre tiendas, gasolineras, restaurantes. También decenas de vendedores, quienes con las charolas puestas en sus cabezas, caminan de un lado a otro, para subirse a los buses que van a Guayaquil.

“Lleve rico maduro, está delicioso”, grita uno de ellos. Además, ofertan empanadas, maíz cocinado, jugo de naranja y uno de los platos típicos de Pallatanga: la fritada. “Queremos que la obra concluya completamente, para que más gente circule por aquí. La venta ahora está buena”, señala Dolores Chichipata, vendedora.

En el recorrido, los choferes también se encuentran con una veintena de hosterías y quintas vacacionales, cuyos accesos principales están flanqueados de árboles grandes y jardines.

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