17 de julio de 2014 16:28

Manta, cuartel general 
del turista serrano en
vacaciones

La familia Sánchez Flores disfruta de la playa El Murciélago. Patricio Ramos / EL COMERCIO.

La familia Sánchez Flores disfruta de la playa El Murciélago. Foto: Patricio Ramos / EL COMERCIO.

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Patricio Ramos. Redactor

El inicio de las vacaciones en la Sierra significa para Manabí un aumento en el movimiento de turistas, desde inicios de julio. Este el tercer golpe turístico que esperan con ansiedad los empresarios del turismo, después de Carnaval y Semana Santa.

El turista quiteño representa al 70% de los más de 40 000 visitantes que llegan cada año a la ciudad de Manta, según Celia Higuera, empresaria y presidenta de la Cámara de Turismo del puerto manabita.

Higuera asegura que Manta tiene dos tipos definidos de visitantes: el que llega vía área y el que lo hace por tierra y en su mayoría son quiteños.

Andrés Sánchez y su esposa Sara Flores viajaron desde Quito en su vehículo, hace dos días, con rumbo hacia Manta. Llegaron junto a sus hijos Nicolás y Savanah. Ayer, esta familia disfrutaba del sol, el mar y la arena en la playa El Murciélago, a partir de las 10:00.

Con marea baja, Andrés y Sara saben que sus hijos se pueden bañar en el mar con más seguridad. Mientras los observan, aprovechan y miran el paso de las embarcaciones de pesca cuando se dirigen hacia los muelles del puerto.

Andrés y Sara comentan que les encanta Manta por las facilidades que brinda. “Es una ciudad con muchas comodidades. Cerca a la playa están los centros comerciales, sitios de venta de alimentos y sobre todo las conexiones hacia otras playas. Tiene una buena infraestructura hotelera. Desde hace 12 años la visitamos”.

Santa Marianita es uno de los destinos para los viajeros que buscan deportes de aventura en el mar. El kiteboarding está entre las actividades que más atraen, especialmente a los jóvenes. Fotos: Archivo / EL COMERCIO.

Santa Marianita es uno de los destinos para los viajeros que buscan deportes de aventura en el mar. El kiteboarding está entre las actividades que más atraen, especialmente a los jóvenes. Fotos: Archivo / EL COMERCIO.

Otra quiteña, María Freire, llegó el ayer a Manta, vía aérea. “Me gusta la ciudad. Subo a un avión con mis tres hijos en Quito y en 40 minutos ya estoy frente al mar. La cercanía del aeropuerto con la playa ayuda”, señala. María se hospeda en el apartamento de una amiga. “A mis hijos les encanta. Tenemos a la mano las cadenas de comisariatos, nos podemos movilizar hacia otros balnearios, regresar por la tarde y en las noches vamos al cine. Es completo como estar en Quito, pero con playa incluida”.

Como María, Rafael Torres también arribó a Manta vía aérea. Lo hizo el pasado fin de semana. “Compré los boletos vía Internet con un mes de anticipación, es conveniente. Para esta vacaciones planeamos con mi esposa y mis dos hijos hacer buceo de superficie en el Parque Nacional Machalilla y tratar de ver ballenas jorobadas”.

Santa Marianita

Los hijos de Rafael son jóvenes de entre 14 y 18 años. A ellos les gustan los paseos en banana, lanchas o motos acuáticas. También quieren aprenden a surfear y buscarán ayuda de los instructores locales.

Los visitantes también se dirigen a practicar parapente en Crucita, que está a 30 minutos de Manta. Más cerca, a 15 minutos, está el Centro Cívico Ciudad Alfaro, en Montecristi. Ahí existe un museo, un centro de venta de artesanías y un paseo lúdico de 4 kilómetros de longitud. Quienes buscan artesanías en cerámicas y sombreros de paja toquilla, los pueden encontrar en La Pila. También en Montecristi. Hacia el sureste de Manta, en el bosque húmedo de Pacoche, se puede observar a monos aulladores y las plantas de paja toquilla.

Los visitantes se quedan en Manta, para aprovechar su capacidad de hospedaje. La ciudad cuenta con 6 000 camas que están distribuidas en hoteles de tres, cuatro y cinco estrellas. También hay hostales y hosterías disponibles.

La gastronomía está a la orden del día. En la ciudad hay restaurantes de mariscos gourmet y de comida internacional.

Pero quienes gustan de los mariscos con la famosa sazón manabita, pueden disfrutarlos en Manta, Crucita, Jaramijó, Santa Marianita, San Lorenzo, San Mateo, San Clemente, San Jacinto, Bahía, San Vicente, Canoa, Jama, Puerto Cayo y Puerto López. Los secos y una variedad de comida criolla se puede degustar en la zona baja del valle del río Portoviejo, en cantones como Rocafuerte, Santa Ana y Sucre.

Las rutas aéreas Quito-Manta ofrecen seis vuelos diarios de lunes a viernes. Aerogal sale de lunes a viernes a las 06:40, 13:30 y 18:45, Tame ofrece vuelos a las 07:55,13:30 y 19:55. Sábados y domingos hay salidas.

Por vía terrestre se puede viajar en buses de Reina del Camino, Carlos Alberto Aray, Panamericana, Flota Imbabura, Trans Esmeraldas y Coactur, con conexión a las terminales del norte y sur de Quito.

El aumento de movimiento turístico en Manta también dinamiza el trabajo de los taxistas que hacen carreras a las playas de los cantones aledaños.

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