22 de May de 2010 00:00

Un fuerte aguacero dejó veinte personas damnificadas en Otavalo

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Redacción Sierra Norte

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Con lágrimas en los ojos, Olga Cabascango recogía ayer la ropa, muebles y electrodomésticos de su familia. Todas sus pertenencias quedaron enterradas por una capa de lodo.

La noche del jueves su vivienda se inundó con la fuerte lluvia que se presentó en Otavalo (Imbabura) y duró toda la noche.

“Parecía que la casa se iba a caer. Un chorro de agua salía por las tablas del piso. Luego se rompió la pared”. Así resume Jorge Terán lo que vivió la noche del aguacero. Abraza a su esposa Olga.

Sus hijos Bryan, de 14 años, Luis Esteban (6) y Jasan (4) ayudaban a recoger los enseres. Los acomodaban sobre una cama metálica instalada en el patio de tierra.Pero la familia Terán Cabascango no fue la única damnificada por el intenso aguacero. En total 20 personas, de cinco familias, que habitan en la misma casa del barrio Santiaguillo, fueron afectadas. El agua y el lodo que descendieron desde la loma Yambiro se filtró. Levantó el tablado y cuarteó las paredes.

María Toapanta, otra de las inquilinas, estaba acostada en su cama junto a su hija Kruskaya, de 2 años. Salió lo más rápido que pudo cuando escuchó el ruido del agua y el temblor de las paredes.

Ayer recogía las mantas y arreglaba un armario que quedó cruzado en medio de su habitación. Lamentaba que la única televisión que tenía se dañó.

Los 20 afectados pasaron la noche en la casa de una vecina. Colocaron colchones y mantas en el piso de la sala y durmieron con sobresaltos, dijo Toapanta.

La noche de la tragedia, los Bomberos de Otavalo llegaron una hora después de las llamadas de auxilio (21:00). También se hizo presente la Cruz Roja. Pero no pudieron hacer mucho.

Ayer, nuevamente los socorristas de la Cruz Roja y de la Secretaría de Gestión de Riesgos llegaron con mantas, colchones y botas de caucho hasta el sector.

Guido Rivadeneira, director de la Secretaría de Gestión de Imbabura, explicó que el problema se debió a la falta de un sumidero, para evacuar las aguas que descendieron de la loma. “En el terreno aledaño a la casa afectada se realizó un relleno sin condiciones técnicas. El agua se acumuló y rompió las paredes de la casa”.

Funcionarios del Municipio de Otavalo ofrecieron construir una alcantarilla en el lugar.

Rivadeneira se comprometió a gestionar el arreglo de la casa, de propiedad de Marcela Cevallos, con el Ministerio de la Vivienda. Pero esta ayuda no llegará a las cuatro familias damnificadas, pues eran arrendatarios.

Los daños en el barrio Santiaguillo se suman a otras inundaciones que han ocurrido en el cantón de Otavalo. Este ha sido el cantón más afectado por el invierno en lo que va de este año.

Hace dos semanas, igualmente, las casas de tres familias resultaron afectadas por las precipitaciones en el barrio urbano marginal de San Carlos. Mientras que en la comunidad indígena de Cachibiro se inundaron 18 viviendas en las que vivían 20 familias, asentadas junto al río Tupizte.

Olga Cabascango limpia su máquina de coser. Con una voz entrecortada comentaba que arrienda dos piezas desde hace siete años, pero que nunca había pasado algo así.

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