9 de September de 2013 14:01

El carro genera el 85% del esmog que contamina Cuenca

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Los 105 000 vehículos que circulan en la capital azuaya son los causantes del 85% de la contaminación atmosférica por gases tóxicos y ruido.

La segunda fuente de afectación proviene de las 499 ladrilleras artesanales y le siguen las industrias y las termoeléctricas.

Los datos corresponden a los monitoreos realizados el año anterior por la Comisión de Gestión Ambiental (CGA) y la Empresa de Movilidad (EMOV), ambas del Municipio. Esas entidades tienen políticas conjuntas para mejorar la calidad del aire en Cuenca.

Esta ciudad tiene una red de monitoreo, con 19 estaciones en diferentes sectores, que miden los gases tóxicos y el ruido. El estudio reveló que el tránsito emite 381 toneladas de material particulado por año (composición física-química por los carburantes) y las ladrilleras 353.

La polución por el tránsito se concentra en el Centro Histórico por donde circula la mayor cantidad de vehículos al día. En cambio, el hollín y el monóxido de carbono provenientes de la quema de ladrillos está en la zona rural (Sinincay, Balzay, Racar, El Tejar, San Pedro…) donde están las fábricas.

En el 2007 el parque automotor era de 75 000 vehículos y el año pasado llegó a 105 000. La norma de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fija una media de hasta 40 microgramos por metro cúbico de material particulado.

Pero en las horas pico (07:00, 13:00 y 18:00) la concentración de estos tóxicos sobrepasa los 42 microgramos en las calles Presidente Córdova, Vega Muñoz y Sangurima.

Para la cuencana María Ramón es molestoso soportar el olor del humo que esparcen algunos camiones y buses.

Sebastián Izquierdo, director de la Comisión de Gestión Ambiental, reconoce esos casos puntuales, pero asegura que en términos generales Cuenca tiene una calidad del aire en buenas condiciones “por debajo de los niveles permitidos por la OMS”.

Según él, esto se debe a las políticas implementadas como la disminución de la flota de buses,  comercialización de diésel premiun (menos azufre) y la revisión técnica vehicular obligatoria.

Según Darío Tapia, gerente de la EMOV, el tranvía y las ciclovías se ejecutan pensando en aliviar la congestión y la contaminación. En cambio, la Fundación Swisscontact y la CGA, desde hace tres años impulsan el proyecto de eficiencia energética en 50 ladrilleras, para apoyar en la tecnificación de la producción de ladrillos.

La contaminación por ruido es otro problema. En ese estudio intervino el Instituto de Estudios de Régimen Seccional del Ecuador  de la Universidad del Azuay.

El monitoreo realizado en 30 puntos de la urbe determinó que todos sus habitantes soportan niveles superiores a 65 decibeles, que son admitidos por la OMS.

La principal fuente también es el tránsito vehicular y le siguen las construcciones y las actividades comerciales. El aeropuerto, el Centro Histórico y los sectores de la avenida Remigio Crespo y Hospital del IESS registran los niveles más altos de contaminación acústica: superiores a 100 decibeles, en ciertas horas del día. Eso equivale al sonido de un aspirador en una zona cerrada.

Pero si se considera la normativa nacional (Texto Unificado de Legislación Ambiental) la contaminación casi se duplica. La misma establece como máximo 60 decibeles en el día en la zona comercial, 40 en la residencial, 70 para la industrial y 45 para la hospitalaria y educativa.

Según el otorrinolaringólogo, Luis Vázquez, la sobreexposición al ruido causa afecciones fisiológicas, auditivas y sicológicas (irritabilidad, inestabilidad emocional…).

Por esta preocupación, hace tres semanas la Comisión de Gestión Ambiental inició la campaña Bájale al Ruido dirigida a toda la población, pero principalmente a los conductores. La idea es generar conciencia para evitar el uso innecesario del acelerador y bocina.


Más datos

Los combustibles emanan a la atmósfera tóxicos como el monóxido de carbono, dióxido de azufre, ozono y material particulado.

Swisscontact invirtió USD 400 000 en un proyecto de Eficiencia Energética en Cuenca. En la primera etapa capacitó a 50 artesanos en técnicas de quema y secado de los ladrillos.

33 artesanos dejaron de implementar ciertas  técnicas manuales que eran contaminantes.

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