17 de May de 2014 00:02

Ampliación de la Panamericana afecta a los vecinos

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En el tramo de la vía Ibarra-Bolívar se trabaja en el ensanchamiento de 2 a 4 carriles

La fresca brisa que ingresa por una ventana del carro aplaca la espera por la interrupción del paso vehicular en un tramo de la Panamericana, que enlaza a las ciudades de Ibarra y Tulcán.

En el valle del Chota, los tractores desmontan un talud, mientras una columna de polvo se eleva tras la caída de rocas sobre la calzada.

Desde septiembre del año pasado, los habitantes de las comunas de Chota, Carpuela, El Juncal y los cantones Pimampiro, en Imbabura, y Bolívar, Carchi, conviven con los continuos cierres del tránsito vehicular. La restricción es mientras se ejecuta la ampliación de la carretera de 2 a 4 carriles.

Los autos, buses y camiones forman una hilera de 2 kilómetros de longitud, tras mantenerse suspendida la circulación por una hora y 15 minutos.

Mientras una decena de vendedores ambulantes ofrecen las últimas frutas, bebidas o helados, antes de retornar a casa.

Nely Morillo, vecina de Ambuquí, comenta que en las dos últimas semanas los cierres de la vía han sido más prolongados. "Pedimos que cumpla con el horario que dice el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP)".

Se refiere a que el MTOP anunció interrupciones de tránsito por 45 minutos máximo durante el día. Mientras que desde las 21:00 a 06:00 el cierre es total.

Morillo explica que al mediodía luego de traer a sus tres hijos que estudian en Ibarra han tenido que esperar largas jornadas para pasar.

Algo parecido comenta Jorge Dorado, propietario de un bus de la cooperativa Oriental, que cubre la ruta Pimampiro-Ibarra. Este chofer asegura que cuando los cierres sobrepasan de una hora pierde turno. Ahora, dice, solo realiza dos viajes al día. Antes hacía cuatro.

Demora por seguridad
Bayardo Ramírez, subsecretario del MTOP, en la zona 1, explica que los cierres son para precautelar la integridad de las personas que transitan por este ramal, pues se teme la caída de piedras porque se trata de paredes rocosas. "Ese factor también ha retrasado el cronograma de la obra" . Incluso, señala que en algunos ha sido necesario utilizar dinamita para destruir el peñasco.

La ampliación de la vía se ejecuta en varios frentes de Imbabura y Carchi. Eso también dificulta la movilización vehicular por la vía Panamericana.

Ramírez sugiere que para evitar contratiempos quienes viajan de Ibarra a Tulcán o viceversa circulen por la variante Mascarrilla-Bolívar. El funcionario indica que este ramal de 52,2 km está en buenas condiciones y señalizado.

Pero Bayardo Cabrera, comerciante mayorista y chofer de un camión, comenta que es una carretera estrecha y con varias pendientes, por lo que prefiere no circular por allí.

Cada lunes y jueves, el negociante traslada productos como arveja, cebolla paiteña y zanahoria, desde Bolívar al Mercado Mayorista, en Quito.

Ramírez también explica que los habitantes del valle del Chota y Pimampiro pueden utilizar por la antigua vía, que comunica a Ibarra y Tulcán. Esta parte, desde el Chota, continúa por Pimán y Aloburo y desciende a Yahuarcocha.

Sin embargo, Florencio Erazo, gerente de Transportes Oriental, dice que esta carretera empedrada no está en buen estado. Incluso, esta semana los transportistas contrataron el arreglo de un tramo. Por esa obra pagaron USD 600.

Erazo señala que el viaje por este ramal aumenta de una hora y media a dos horas. Por eso, se vieron obligados a subir el pasaje de USD 1 a 1, 50.

Afectados en El Juncal
Pero quizás los efectos de la obra vial afectan con más fuerza a El Juncal. Esta comunidad de 3 000 habitantes, la mayoría afrodescendientes, viven de la atención de los viajeros que ahora han disminuido. Junto a la carretera hay restaurantes, tiendas, bares, vulcanizadora...

Barón Delgado, presidente de este poblado, señala que el mayor impacto es la reducción en las ventas de los negocios.

Sheyla de Jesús, propietaria de una tienda, considera que desde que se iniciaron los cierre hace ocho meses, las ventas diarias se redujeron de USD 120 a 50. "Ya no hay turistas que compren colas o golosinas".

Como todos los vecinos del Chota, De Jesús deberá acostumbrase al cierre temporal de esta vía, que tiene que estar lista en diciembre del 2015.

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