13 de July de 2010 00:00

38 damnificados por un derrumbe

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Redacción Guayaquil

Ana Bermúdez, de 30 años, durmió a la intemperie la noche de ayer. En una misma cama se acurrucó con su madre y sus dos pequeñas hijas.

A un costado acomodaron las ollas, un ventilador y las pocas prendas que lograron rescatar la madrugada del domingo, cuando su casa de caña y la de siete familias más se desplomaron sobre el Estero Salado.

fakeFCKRemoveLa tragedia ocurrió en la Cooperativa Esmeraldas Libre, en el sector de Las Malvinas, en el sur de Guayaquil. Eran las 00:00 cuando el movimiento de tierra estremeció a los habitantes de la zona. Algunos se encontraban durmiendo y otros, como Pablo Rodríguez, tomaban cervezas en una de las casas afectadas.

Bermúdez creyó que se trataba de un fuerte temblor. En ese instante, lo único que le preocupó fue sacar a sus niñas de la vivienda. La refrigeradora, cocina, televisión y DVD, que con tanto esfuerzo compró su madre, Luz Solís, sucumbieron en la marea.

Aquella noche los habitantes de las casas tuvieron que abrazarse de los pocos palos que quedaron en pie para sobrevivir. Rodríguez tiene sus brazos rasmillados, esto se hizo, mientras intentaba llegar a tierra firme.

La mañana de ayer llegaron al sitio brigadas del Ministerio de Vivienda (Miduvi), Salud y de Inclusión Económica y Social (Mies). Les entregaron raciones alimenticias para cinco días, vituallas, cloro y medicamentos.

Son 38 las personas damnificadas y la mayoría de ellas fueron acogidas momentáneamente en casas aledañas. No así la familia de Ana Bermúdez, la cual fue trasladada la mañana de ayer a la iglesia del barrio.

Los afectados aún no saben si el Gobierno les ayudará a construir una nueva vivienda. “Nos han dicho que nos van a reubicar en la Nueva Prosperina, pero no queremos porque es muy lejos. Nuestros niños estudian aquí”, dijo Mirella León.

Luis Illescas, director provincial del Miduvi, señaló que es imposible construir las casas en el mismo lugar. Afirmó que al Municipio de Guayaquil le corresponde encontrar una solución. “Si los terrenos hubiesen estado con escrituras, ahí el Miduvi actuaría”. Pero conversarán con el alcalde Jaime Nebot para coordinar la ayuda.

Se presume que el derrumbe fue ocasionado por la vibración de la maquinaria del Municipio, la cual el sábado trabajó en la compactación de la tierra del sector. “Como esos suelos son de rellenos, se produjo el deslizamiento de tierra”, dijo Illescas.

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