9 de septiembre de 2014 17:42

La mayor refinería de Ecuador se paralizará desde el 1 de octubre

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Alberto Araujo y Marcel Bonilla.

Para total en 23 días, es la leyenda que se lee al ingreso de la Refinería de Esmeraldas, ubicada a 10 minutos al suroriente de la capital de la provincia del mismo nombre.

La planta, que fue inaugurada en 1977, ha ido disminuyendo progresivamente su capacidad de procesamiento que llegó a ser de 110 000 barriles de petróleo al día pero que ha bajado en un 20%.

Por ello, Petroecuador emprendió varias actividades de rehabilitación desde el 2008, mediante la firma de un contrato con la firma SK de Corea para repotenciar la planta.

Sin embargo, no fue sino hasta julio pasado cuando la refinería entró en un paro progresivo de sus unidades para realizar cambios de los equipos y otros sistemas.

El gerente de Refinación de Petroecuador, Carlos Pareja Yanuzzelli, confirmó que la paralización total de la planta comenzará el próximo 1 de octubre y demorará 40 días.

Esta es una de las etapas más importantes en la rehabilitación, pues se realizará el cambio del sistema eléctrico y de los sistemas de bombas y hornos. Adicionalmente se hará el montaje del reactor y el regenerador de la unidad de Craqueo Catalítico (FCC) conocida como el corazón de la Refinería porque produce gasolina de alto octano y gas licuado de petróleo (GLP).

Tanto el regenerador como el reactor son equipos de grandes dimensiones que comenzaron a ser desmontados desde semanas pasadas.

El reactor pesa 184 toneladas y tiene una longitud de 28,2 metros y 6,5 de diámetro, mientras que el regenerador pesa 650 toneladas, mide 35 metros y 6,7 de diámetro.

El primero ya fue retirado de la unidad FCC y el segundo todavía está siendo desmontado. Al momento permanece colgado de una grúa de 1 600 toneladas y un brazo de 92 metros de largo que fácilmente puede ser divisada desde afuera de la Refinería.

Diagonal a la unidad FCC -una serie de tuberías y válvulas de variadas dimensiones- descansan de forma horizontal el nuevo regenerador y reactor de colores verdes metálicos sobre soportes de cuatro metros de alto y unos 8 metros de largo.

Estos equipos se asemejan a unos misiles o proyectores gigantes que se utilizan en los planetarios.

Personal externo a la obra impide el ingreso al lugar, debido a la posibilidad de un accidente por el peso de los equipos y posibles fugas de gases o combustibles.

Pareja indicó que luego de que sean montados los equipos de la FCC se deberá hacer otras instalaciones, por lo que la unidad estará paralizada en total por 10 meses.

Durante todo este tiempo, el país deberá importar GLP y gasolina de alto octano que, juntó a otros derivados, suman entre USD 300 millones y 400 millones solo por importaciones adicionales.

Además, la rehabilitación costará alrededor de USD 980 millones cuando en un principio Petroecuador presupuestó 755 millones.

¿Por qué se dio ese incremento? Pareja indica que en el camino surgieron nuevos aspectos de la rehabilitación, básicamente de pasivos ambientales de la planta.

Respecto a este tema, Petroecuador realizó ayer el embarque de 2 100 toneladas de sosa cáustica y dietanolamina, desechos tóxicos generados en la Refinería que serán tratados por la empresa Veolia de Francia.

Por el embarque, transporte y tratamiento de estos desechos tóxicos, Petroecuador paga a Veolia USD 8,8 millones, indicó Ramiro Luque, directo de Galileo Energy, representante en Ecuador de Veolia. En la rehabilitación de la Refinería trabajan 3 000 obreros y técnicos pero para la paralización total está previsto que laboren hasta 5000.

La planta estará lista para septiembre del 2015.

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