11 de mayo de 2015 13:27

La Corte declara nula la sentencia contra Rosaura Bastidas por agresión terrorista al presidente Correa

Rosaura Bastidas en los exteriores de la Corte Nacional de Justicia en Quito este lunes 11 de mayo. Foto: Ana María Carvajal / EL COMERCIO

Rosaura Bastidas en los exteriores de la Corte Nacional de Justicia en Quito este lunes 11 de mayo. Foto: Ana María Carvajal / EL COMERCIO

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Ana María Carvajal

La Corte Nacional de Justicia declaró esta mañana nula la sentencia en contra de Rosaura Bastidas, exconcejala de La Concordia, quien había sido acusada de terrorismo por una confrontación en ese cantón. La también maestra acudió la mañana de este lunes 11 de mayo del 2015 a la audiencia de casación por un proceso iniciado en el 2010 en su contra y en el de otras seis personas.

Según su testimonio, pese a que había siete implicados por lanzar una bomba lacrimógena en contra del presidente Rafael Correa, el 19 de julio del 2010, solamente a ella se le sentenció a tres años de prisión "sin la motivación pertinente, violentando todos los procesos legales".

En la diligencia de casación, efectuada hoy en el primer piso del edificio de la Corte, en la av. Amazonas y UNP, el máximo Tribunal de Justicia anuló la sentencia.

Bastidas dijo a este Diario que no está tranquila con esta resolución, porque es posible que la Corte Provincial de Santo Domingo inicie un nuevo proceso, según le informó su abogado.

Ella afirma que desde el día del incidente ha sentido presión en su trabajo como parvularia y que incluso su hija de 15 años ha sido afectada. “Cuando todo ocurrió ella tenía 9 y sus compañeros en la escuela le hacían bullying. Le mostraban fotos y le decían: tu mamá es terrorista. He tenido que cambiarla de cinco instituciones educativas".

Todo se inició la noche de ese 19 de julio del 2010. Una bomba lacrimógena fue arrojada al recinto ferial de La Concordia y causó la estampida de cientos de personas que habían llegado a un acto de Correa.

Bastidas relata que aquel día ella intentó ingresar a una reunión para hablar con el Presidente sobre la entonces propuesta de realizar una consulta popular para definir si el cantón La Concordia pertenecía a Esmeraldas o a Santo Domingo de los Tsáchilas. Como concejala y maestra, dice, quería exponer su criterio de que no se debía realizar un referéndum para resolver la situación del cantón.

La reunión era convocada por el Municipio y ella podía asistir, por su cargo de edil, pero en las instalaciones de la feria donde se realizaba el encuentro no le permitieron ingresar, pese a que, afirma, mostró su credencial.

"El policía forcejeó conmigo. Me sacó mi camiseta, me dejó en brasier, me abofeteó y me ingresó a un patrullero. Luego de unos 15 minutos, la Policía por impedir que la gente que tumbó unas paredes ingresara a la feria, lanzó gases lacrimógenos. Estos gases ingresaron a la feria y afectaron al señor Presidente y a las personas que estaban en el lugar. Yo más bien fui testigo presencial porque estaba en un patrullero, esposada, esperando la disposición", dijo a EL COMERCIO.

Al lugar en el que estaban alrededor de 3 000 personas, llegaron después paramédicos en ambulancias para ayudar a quienes tenían síntomas de asfixia. Correa también recibió asistencia y los miembros de su equipo de seguridad le colocaron una máscara antigás.

Bastidas señala que era imposible que ella pudiese haber lanzado una bomba lacrimógena, porque ese tipo de artefactos solo tienen miembros de la Policía Nacional o las Fuerzas Armadas. Afirma que ese día llevaba una carpeta donde estaba el orden del día. Fue trasladada a Santo Domingo pero afirma que ese fue un error de procedimiento porque en ese entonces La Concordia aún pertenecía a Esmeraldas y sus jueces naturales estaban en Quinindé.

Estuvo privada de libertad durante ocho días pero recibió medidas cautelares (presentarse cada 15 días), luego de tramitar un recurso de hábeas corpus. La sentencia fue de tres años de prisión por agresión a funcionarios públicos, sabotaje y terrorismo, a la que apelaron hasta llegar a casación. Se le otorgó la nulidad de la sentencia por no estar debidamente motivada. "Queda demostrado que soy una luchadora popular, madre y maestra y no terrorista".

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