29 de November de 2009 00:00

Ecuador no es el yunque de Colombia, dijo el Comandante del Ejército

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Dimitri Barreto, Editor de Judicial

El sendero de un kilómetro se asemeja a un tobogán, salvo que está hecho de lodo y piedras, en medio de la selva subtropical. Los boínas rojas lo escalan en siete minutos, sin perder el aliento, pese a que el calor en Tobar Donoso es intenso y a que portan su pesado equipo de asalto (munición, alimentos…), con su fusil M-16 en la mano.

El Mando del Ejército recorre la ruta para visitar a las tropas desplegadas en Tobar Donoso, a orillas del río San Juan, el límite entre Ecuador y Colombia. Al lugar fueron invitados dos asambleístas, Gabriel Rivera (Alianza País) y Scheznarda Fernández (PSC), de la Comisión de Soberanía, para que conozcan cómo se realizan los patrullajes en la frontera norte, en Esmeraldas y en el noroccidente de Carchi.

“En el cordón fronterizo (Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos), solo el Ejército cuenta con aproximadamente 6 000 hombres”, dijo ayer el general Ernesto González, comandante de la Fuerza Terrestre, quien encabezó la comitiva. El oficial destacó la importancia de fortalecer a las FF.AA., para dar seguridad en la frontera.

“No estamos actuando como yunque ni Colombia como martillo, porque para ello se necesitan operaciones coordinadas y eso está prohibido”, enfatizó González, quien demandó de la Asamblea la aprobación en el presupuesto del 2010 del rubro destinado al Plan de Fortalecimiento de las FF.AA, que después del bombardeo colombiano del 1 de marzo de 2008 en Angostura, permitió la compra de armas, tras casi 11 años sin adquisiciones.

Los boínas rojas asentían y guardaban silencio. Mientras recorrían Tobar Donoso, un poblado de 40 casas hechas de tablas y techos de cinc, los habitantes, campesinos, afrodescendientes y awá, trataban de esquivarlos o hablaban poco.

“Tener unas FF.AA. operativas, disuasivas, sin lugar a dudas es sumamente caro. A nosotros nos han tenido olvidados por más de 10 años; querer ahora recuperarlos es un esfuerzo muy grande para el Estado y de eso nosotros somos conscientes y el Estado también y ha buscado créditos”, agregó el jefe militar, quien la noche anterior acampó en la selva.

Lo hizo con los invitados -entre los cuales también estaban tres funcionarios civiles del Ministerio de Defensa y delegados de medios de comunicación-. "Así se sobrevive en un patrullaje en la frontera". Cada participante recibió un equipo militar (una carpa iglú, una bolsa de dormir, una vajilla de acero y la ración C para cenar: un tubo de galletas, una lata de atún, una porción de arroz para cocinar, una sopa de sobre, café, azúcar, dos velas y fósforos). Al amanecer, el grupo recibió un desayuno caliente, abordó dos helicópteros y avanzó a Tobar Donoso.

“Lo más importante es dormir secos, para continuar la operación al siguiente día. En los patrullajes uno siempre se moja, por las condiciones del clima, la lluvia y el nado en ríos. Los soldados llevan en su equipaje otra mudada de ropa seca, guardada en fundas”.

González defendió el Plan de Fortalecimiento de las FF.AA. “Tiene que ir de a poco, pero debe ser continuo. Cuando ocurrió lo del 1 de marzo, el Ejército tenía un solo helicóptero y para mala suerte estaba en Pastaza. Cuando debimos reaccionar, el helicóptero no pudo llegar al Coca por malas condiciones climáticas. Y ahí hubiera cambiado la historia. La orden era capturar a la patrulla colombiana que aún estaba en territorio ecuatoriano y estaba pidiendo ayuda porque estaba cercada por unos 200 hombres de la guerrilla que se habían pasado. Si llegábamos, los capturábamos y no hubiese pasado este año y medio rotas las relaciones”.

Las FF.AA. hicieron un requerimiento de USD 300 millones para 2010, para el Plan de Fortalecimiento de las tres fuerzas (Ejército, Marina y Aviación) y del Comando Conjunto. “Es lo mínimo, pero sin embargo es una cantidad grande. En la circunstancia en la que estamos vale hacer esta inversión en seguridad”.
 
Los asambleístas invitados dijeron comprender esa necesidad, en particular Fernández. "Para mí esta será una experiencia involvidable. Cuando me invitaron pensé que iba a quedarme en la ciudad de Esmeraldas, traje zapatos de taco. No sabía a dónde venía. Cuando me mandaron el uniforme, dije qué bonito detalle. Pero ahora, al ver cómo viven los soldados, cómo patrullan, entiendo muy bien sus necesidades". El asambleísta Rivera, en tanto, mostró un particular interés por la seguridad en Lita (zona ubicada en la vía Ibarra-San Lorenzo).

González destacó la urgencia de invertir en dos helicópteros MI de fabricación rusa, previsto para 2010.  El transporte aéreo del Ejército es el único enlace entre los soldados apostados en el destacamento de Tobar Donoso y el interior de Ecuador.

Desde Tobar Donoso, las opciones de nexo con otras poblaciones son dos. Una es el río San Juan, que conduce a Llorente, en Colombia, zona controlada por la columna móvil Daniel Aldana del Frente 29 de las FARC. La otra es un camino de herradura, lo cual implica tres días de caminata a través de la selva. Esas dos rutas sirven a los 192 habitantes de Tobar Donoso.

Según González, en el Ejército hay preocupación por el abandono institucional de este poblado. “Hemos analizado que nuestros destacamentos en la frontera se pueden constituir en polos de desarrollo. Si el Estado, a través de FF.AA., da algunos recursos para emprender actividades de Educación, Salud, Vivienda, de todos los ministerios, se puede hacer y mucho en estos sitios. No hay otra institución, como FF.AA., que llegue a donde llegamos nosotros, como a Tobar Donoso. Vamos a trabajar con el ministro coordinador de Seguridad, Miguel Carvajal, para ver si recursos de varios ministerios los canalizamos a través de las FF.AA.”.

En Tobar Donoso se acerca el mediodía y la aparente calma se interrumpe con el sórdido rugido de una motosierra. Para Inteligencia, ese ruido –que proviene desde el poblado- es una señal para las FARC: anuncia el repliegue de los boínas rojas y de los soldados de Infantería hasta el destacamento, a 1 kilómetro cuesta arriba, a través del tobogán.

El ruido solo es ahogado por los motores de dos helicópteros, un MI y un Superpuma (francés), que son ocupados por hombres y mujeres que visten de militares y portan sudor y lodo, los miembros de la comitiva.

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