7 de julio de 2016 00:00

Ecuador busca la deportación de cubanos sin documentos

El 6 de julio, los ciudadanos que tenían estatus legal y no fueron retenidos recogían sus pertenencias del parque El Arbolito. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

El 6 de julio, los ciudadanos que tenían estatus legal y no fueron retenidos recogían sus pertenencias del parque El Arbolito. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Sara Ortiz

Un hombre extiende su brazo a través de unas rejas de metal y hace un reclamo: “nosotros no somos delincuentes”. Quienes lo rodean prefieren quedarse en silencio mientras los policías toman sus datos y registran su ingreso a la Unidad de Flagrancia, en el norte de Quito. Los uniformados del grupo antimotines, que los custodian, escuchan los reclamos sin inmutarse.

Todos los retenidos allí son cubanos. Ingresaron a la unidad judicial en la madrugada del 6 de julio, luego de que los policías realizaran un operativo de control migratorio en el parque El Arbolito, en el norte.

En ese lugar, desde hace una semana, acampaban casi 300 migrantes varados en Quito.

Ellos pedían ayuda a la embajada de México para que les conceda visas humanitarias que les permita viajar de forma legal a esa nación y a partir de allí continuar el trayecto hasta los Estados Unidos.

Cubanos que buscan visa humanitaria fueron desalojados

La visa nunca llegó. Los pedidos fueron rechazados en la oficina diplomática y tras permanecer primero afuera de la sede mexicana y luego en el parque La Carolina, hicieron del El Arbolito su campamento temporal.

Jorge, es un médico cubano que llegó hace un año y medio a Quito. Él se encontraba en el grupo de extranjeros que fueron retenidos y contó cómo fue el desalojo. “Los policías llegaron cuando todos dormíamos. Nos quitaron carpas, alimentos y nos subieron en buses. Fue un acto violento”.

Lucy, otra cubana, también cuenta que durante la detención el personal de migración no les indicó de qué se trataba.

Ella estuvo retenida durante la mañana, pero tras comprobar que su estatus era legal en el Ecuador fue liberada.

José Serrano, ministro del Interior, defendió la acción policial y aseguró que los migrantes no contaban con permisos de la Intendencia para permanecer en el parque.

El funcionario dijo que en total fueron detenidas 63 personas y que su permanencia o no en el país dependía de los jueces de contravenciones. Pero hasta la tarde de ayer todavía no se definía la situación legal.

Francisco Hurtado, defensor de derechos humanos, habla de al menos 160 personas privadas de la libertad, entre estos dos niños de entre 3 y 11 años y dos adolescentes.

El joven activista se presentó el 6 de julio en la Unidad de Flagrancia para representar legalmente al grupo de extranjeros, quienes ahora enfrentan un proceso legal para ser deportados hacia Cuba.

Hurtado calificó la detención como “arbitraria”. Dijo que los migrantes no debían ser trasladados a una unidad penal sino que se trataba de un tema migratorio.

El canciller, Guillaume Long, se refirió el martes de esta semana a la situación de los cubanos varados en Quito. Criticó a EE.UU. por la Ley de Ajuste Cubano que otorga a los isleños visa en ese país una vez que hayan llegado a su territorio.

Desde el 2008, Ecuador ha cambiado su política migratoria. En ese año eliminó el visado y habló de la libre movilidad. Pero a partir del 1 de diciembre del 2015 impuso ese requisito para los cubanos.

Ese año, Migración registró el ingreso más alto de isleños desde el 2010: 73 475. De ellos 47 565 registraron su salida. Del resto no se conoce si se quedaron en el país o salieron por pasos clandestinos.

Xavier Lasso, canciller que anunció el visado en diciembre pasado, aseguró que la medida era “un aporte nacional” para evitar “una crisis de derechos humanos generada por el flujo de migrantes cubanos en Centroamérica”.

En diciembre del 2015, más de 3 000 cubanos se encontraban varados en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica.

La mayoría de ellos incluyó a Ecuador como parte de su ruta.
De hecho, a partir de la implementación de la visa, el río Napo, en la Amazonía, se convirtió en una puerta de ingreso frecuente para los extranjeros.

Ellos emprendían un trayecto de cinco meses desde que salían de La Habana hasta llegar al recinto Nuevo Rocafuerte, ubicado en Orellana, en la frontera con Perú.

Los migrantes contaron que por esa ruta, que incluye navegar el río Amazonas, pagan entre USD 5 000 y USD 10 000 a las bandas de traficantes.

Entre los cubanos detenidos ayer se encuentran personas que ingresaron por la Amazonía en mayo pasado. Ellos contaron que su viaje lo iniciaron en Guayana, cruzaron Brasil y Perú, hasta llegar a Quito. En la capital se unieron a otros extranjeros que ayer pedían la libertad de sus compatriotas.

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