3 de febrero de 2016 00:00

El invierno pone a prueba obras de prevención

Muros de gaviones, como el levantado en San Simón (Valencia), apuntan a contener la creciente de los afluentes. Foto: Cortesía Prefectura de Los Ríos

Muros de gaviones, como el levantado en San Simón (Valencia), apuntan a contener la creciente de los afluentes. Foto: Cortesía Prefectura de Los Ríos

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Juan Carlos Mestanza

En el marco de la sesión del Consejo Provincial de Los Ríos, y tras evaluar la situación del inicio de la estación invernal, el prefecto Marco Troya mostró su preocupación por el retraso en la terminación del puente de la parroquia Caracol, en Babahoyo. Ocurrió el pasado jueves en Puebloviejo.

El inicio de las lluvias y la creciente de los afluentes comienzan a generar preocupación en esta parroquia rural de 5 100 habitantes. El puente de un solo carril, por donde circula actualmente la transportación pública y la carga, desde La Unión y Caracol hasta la vía Babahoyo–Ventanas, está en malas condiciones.

Durante la sesión, Guido Silva, concejal de Babahoyo, trasladó el malestar de los habitantes de Caracol que exigen la terminación de la nueva obra que está paralizada. Temen que el actual colapse.

Troya informó que la demora en la construcción del puente carrozable, que se ejecuta en convenio con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), se debe a que dicha Secretaría ha retrasado la entrega de la estructura metálica.
La Prefectura suscribió el convenio durante la administración de la exministra Paola Carvajal. El compromiso ministerial era movilizar la estructura metálica que retiró del viaducto de Babahoyo.

El Gobierno Provincial ya armó los estribos para soportar el puente. Y hasta que se pueda culminar con la obra, se dispuso darle mantenimiento a la estructura del puente antiguo para evitar un colapso.

Las primeras lluvias del 2016, que en al menos cuatro cantones fluminenses han causado estragos, no solo preocupan a autoridades y moradores. También ponen a prueba las obras preventivas y de protección realizadas además por la presencia de El Niño.

Entre diciembre del 2015 e inicios del 2016, la Prefectura mantuvo abiertos 20 frentes para mitigar los efectos del incremento de los afluentes.

“El objetivo de estas obras es trabajar en la protección contra inundaciones en zonas pobladas y áreas agrícolas, aunque a veces la naturaleza es impredecible”, explicó Troya.

Se destinaron USD 8 millones para obras de protección en Los Ríos. De estos, 2 millones son financiados por el Banco del Estado y el resto proviene de recursos del Gobierno Provincial.
Una primera fase, en coordinación con municipios y juntas parroquiales, consistió en obras de protección como muros de gaviones, arcillas y escolleras, protección de estructuras de puentes, limpieza de drenajes y reencauzamiento de esteros y ríos y reconstrucción de puentes.

Además del puente Caracol, otro viaducto que ha sido reclamado por moradores del sector agrícola de Babahoyo, es el de El Saltadero, en la parroquia rural Febres Cordero, enlace con el cantón Montalvo.

El nuevo puente tiene 36 m de largo y reemplazará al que se llevó la crecida del río Changuil en el invierno del 2015. La inversión es de USD 250 000 y ya se está fundiendo la losa. Además se ha hecho protección de las bases con rocas.

También en la zona rural de Babahoyo se logró reencauzar en 3 km de extensión el río Las Juntas. Allí además se reconstruyó un puente, obras que suman alrededor de USD 400 000. Ese viaducto es parte de un proyecto vial rural que une zonas como Chilintomo, Pueblo Nuevo, Mata de Cacao, Febres Cordero, San José del Tambo (Bolívar); y de Febres Cordero hacia Matilde Esther.

Las direcciones de Infraestructura y de Riego, Drenaje y Dragas de la Prefectura acometieron con muros de gaviones, escolleras y de arcilla.

Muros en San Simón, en el cantón Valencia; espigones y muros de escolleras en el río Baba, sector San Francisco; muros de gaviones y de arcilla en el río Chila; un muro de gaviones de 200 metros en el sector 12 de Octubre en el río Umbe, son algunas de las obras preventivas ya ejecutadas.

Otras de las tareas a la hora de enfrentar el invierno son la limpieza y desazolve de esteros y canales en zonas consideradas de riesgo.

En Quevedo, por ejemplo, fueron intervenidos cerca de 10 km de esteros en la parroquia San Camilo como Cruz María, Pro Mejoras, Patria Nueva, Ruta Ecológica; y en los barrios Isla del Río, La Libertad, y Salvador Allende de la parroquia San Cristóbal.

Sin embargo, la creciente del río Quevedo inundó el recinto Cruz María, el pasado 24 de enero. Cerca de un centenar de familias resultaron afectadas y una vivienda se desplomó.

María Contreras, dirigente del sector, no solo pidió ayuda para reparar las casas y recuperar los enseres dañados. También clama por brigadas de fumigación y de médicos. Al bajar el nivel del agua, en medio del lodo proliferan las moscas y mosquitos en un ambiente de insalubridad.

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