31 de agosto de 2016 00:00

39 toneladas de droga incautadas desde el 2004 están embodegadas

oto: min del interior En abril del 2015, la Policía transportó 8,5 toneladas de droga de Guayaquil a Quito. Luego fue destruida en hornos especializados para esa tarea.

En abril del 2015, la Policía transportó 8,5 toneladas de droga de Guayaquil a Quito. Luego fue destruida en hornos especializados para esa tarea. Foto: Cortesía Ministerio del Interior

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Fernando Medina
fmedina@elcomercio.com

La droga está acumulada desde el 2004. Son paquetes de marihuana, cocaína y pasta base que están almacenados y custodiados en las bodegas de antinarcóticos de Guayaquil, Esmeraldas, Quito y otras ciudades. En total, son 39 toneladas de alcaloides que no han podido ser destruidas hasta hoy.

Esto ha llamado la atención de las autoridades del Consejo de la Judicatura, Corte Nacional, Ministerio del Interior y Fiscalía General. Sus representantes ya trataron el caso en julio pasado y advirtieron que esto es una “problemática”.

El tema se volvió a topar hace 10 días, en Guayaquil. Las fiscales provinciales de Guayas, Patricia Morejón; y la de Pichincha, Tania Moreno, alertaron que la acumulación de estos paquetes ilegales “genera inconvenientes”.

Las secuelas van desde la contaminación del medioambiente y los efectos para quienes custodian las bodegas hasta riesgos de asaltos armados.

De hecho, en la Fiscalía reposan datos de un ataque registrado el 13 de abril del 2012.

Ese día, seis hombres ingresaron a las bodegas, en Quito, y se llevaron una cantidad indeterminada de precursores químicos y 70 kilos de droga.

Las primeras investigaciones revelaron que los sospechosos iban disfrazados como policías y así sometieron a los guardias de seguridad.

Pero ¿por qué no se ha podido quemar? Porque los procesos judiciales aún están en trámite, según el Ministerio del Interior. Esto también lo corrobora el juez de Garantías Penales, Iván Merchán, quien habló por delegación del Consejo de la Judicatura.

En tanto, Moreno señaló que esos juicios no se han cerrado porque no se ha podido hallar a las bandas que son dueñas del material. “Los fiscales se han dedicado más a los casos en donde ya hay responsables” y dijo que eso “es bastante”.

De allí, que hace 15 días, la Fiscalía de Pichincha nombró a un agente exclusivo para que tramite la destrucción de estos cargamentos.

El ministro José Serrano explica que los narcóticos no han sido destruidos porque antes los jueces requerían que se presente físicamente el alcaloide para juzgar a los detenidos. Eso ha cambiado ahora.

En el 2014, el nuevo Código Penal (COIP) estableció un tiempo límite para que la droga pueda ser incinerada.

En el artículo 474 se fijan 15 días para que el Juez ordene su destrucción. Esto ocurre luego de que la Policía y la Fiscalía realicen las pericias del caso y se emita un informe oficial.

El juez Merchán advierte que la nueva normativa ayudó en los procesos y que ahora la droga debe ser incinerada para avanzar en los juicios. Por eso se pide agilidad de Antinarcóticos y de la Secretaría Técnica de Drogas, que pesan, realizan las pericias, almacenan y destruyen los estupefacientes.

“Hay casos en que solo ha ingresado como parte policial y estamos identificando en qué Fiscalía están para poder solucionar este problema lo más pronto posible”, señaló en la reunión de Guayaquil, la fiscal del Guayas, Patricia Morejón.

Por eso -dijo- ya ha conversado con las autoridades de la Judicatura. “En la Mesa de Justicia con el doctor Gustavo Jalkh se canalizó de alguna manera el traslado y la destrucción; estamos esperando directrices, por así decirlo, del Consejo de la Judicatura que ha tenido la iniciativa para continuar con este proceso”.
¿Qué pasa con el trámite de incineración? En el país hay solamente un equipo especializado para esa tarea y requiere ser mejorado tecnológicamente, según Serrano.

El horno opera en Quito, a donde llegan todos los decomisos del país. Para el traslado de una ciudad a otra se arman fuertes operativos coordinados entre agentes, fiscales y jueces. Incluso se solicita ayuda de las Fuerzas Armadas.

Por ejemplo, en una de las últimas operaciones se recurrió a un avión de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, para transportar nueve toneladas de Guayaquil a la capital.

Ese operativo se realizó el 29 de febrero pasado. Agentes de Antinarcóticos custodiaron el cargamento desde las 03:00 hasta las 16:00, que fue la hora en que el material se destruyó. Todo es reservado y en medio de la custodia de uniformados.

Algo similar sucedió en abril del 2015. En esa ocasión, 8,5 toneladas partieron desde Guayaquil hasta Quito en un avión Hércules de la FAE.

Bajo un amplio dispositivo de seguridad, se llevaron las cargas para la desaparición de los alcaloides.

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