26 de July de 2009 00:00

A dormir juntitos, abrazaditos...

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Él ronca y ella patea y sopla. Al siguiente día, cada uno se despierta malhumorado y con sueño. Desde que se casaron, el número de malas noches se ha duplicado.



TeNGA EN CUeNTA
Antes de tomar cualquier decisión sobre la separación de camas es necesario que haya un acuerdo previo entre los cónyuges. De ninguna manera pueden tomar una decisión unilateral, pues esto pudiera deteriorar la relación.
Algunos psicólogos  tienen la teoría de que no compartir permanentemente la cama puede avivar la pasión y producir relaciones más ardientes. En todo caso, la principal recomendación es agotar todas las instancias posibles antes de tomar una decisión de este tipo.Si no es ella, es él. Y sino los dos, pero los movimientos del uno despierta al otro y viceversa. Llevan un año de casados. Se aman y se comprenden, pero el rato de dormir todo cambia. Los dos han pensado en  tener su propia habitación, a pesar de que su cama es de tres plazas y hay suficiente espacio para los dos.

En la actualidad, este es un tema que preocupa a las parejas, ya que en nuestra sociedad existe resistencia para tomar la decisión de separar la cama o ir a habitaciones diferentes por miedo a que se enfríe la relación.  Desde el punto de vista de los especialistas, esta decisión es vista desde dos ópticas.

Wladimiro Oña, director de posgrado de Psiquiatría de la Universidad Central, considera que no es de suma importancia dormir juntos, siempre  que haya  amor y comprensión y la pareja esté consolidada. Para este especialista, el éxito de un matrimonio está relacionado con empatías, simpatías y el gusto de compartir la vida con el otro.   

El hecho es que a la hora de decidir,  lo que se impone son cuestiones culturales y de comodidad de la pareja. Por eso, en Estados Unidos, por ejemplo, los arquitectos están construyendo departamentos en los que las parejas solicitan la creación de dos cuartos  máster con un pasaje entre ellos. Esto permite que cada quien tenga independencia en su habitación, pero que no se rompa el vínculo afectivo ni sexual.

Por su lado, Antonio León, sexólogo, considera inconveniente romper el lazo de la pareja en la cama. Él cree que el nido de amor es una fuente química y energética en la que cada uno participa de un  intercambio de elementos que permite crear un sello de pertenencia, de cariño, de ternura.



“Más que la distancia 
física por separar la cama, hay que evitar la distancia afectiva”.Por eso, a su criterio es conveniente solucionar los problemas que no permiten compartir el lecho. Así, si hay un problema de ronquido, lo recomendable es visitar a un médico para encontrar una solución.  Igualmente si los horarios o las costumbres de ir a la cama difieren, hay que encontrar un consenso.

Es necesario agotar estas instancias, pues a criterio de León,  la separación de cama puede verse como un rechazo a nivel psicológico y esto puede generar sentimientos de desquite en la pareja.

Además, los esposos deben tener claro que la cama no solo es el lugar para mantener una relación sexual sino para acurrucarse y dormir juntos  y eso solo se consigue cuando la pareja mantiene contacto permanente en su habitación.

Antes que el sexo, la cercanía en la cama ayuda a intensificar los sentimientos de ternura. Todo esto debe estar enmarcado en el hecho de que si hay amor puede haber tolerancia.

A la hora de tomar una decisión sobre este tema hay que tener mucho cuidado, ya que en ocasiones el hombre o la mujer  adoptan este tipo de excusas para enfriar la relación porque hay alguien de por medio.
 
En su consulta, León ha visto que las más suceptibles a la decisión de dormir en camas separadas son las mujeres. Lo toman mal. Además, ha notado que este también es un síntoma de infidelidad.

Este experto precisa que existen ciertas hormonas que se activan cuando alguien ama a una persona y estas son las que hacen que no sea  un sacrificio compartir las  dificultades. Y cita el caso de un paciente suyo.

Él sufría de sonambulismo. En este tipo de trastorno es habitual que la persona salte de la cama de manera abrupta. Sin embargo, este  comportamiento no le importó a su compañera y apoyó a su esposo cuando tenía estas crisis. 

Sin embargo, esto no quiere decir que la separación de la cama matrimonial no sea conveniente. El psiquiatra sexólogo, Germánico Zambrano, considera que podrían analizar la situación cuando hay cuestiones médicas de por medio. Por ejemplo, en los casos en los que el cónyuge da golpes mientras duerme, tiene crisis de pánico, se mueve, le falta el aire...

Sin embargo si no hay un motivo de fuerza mayor, no es conveniente adoptar esta decisión. Zambrano comenta que esta actitud puede traducirse en un sentimiento de incomodidad de la pareja para compartir y puede enfriar la relación.

Sin embargo, todo depende de las personas, pues también ha visto casos en que esta decisión  ha mejorado la relación y ha dado más independencia.

Para el experto, existen otros signos de alarma para vislumbrar  problemas entre los esposos. Cree que  hay que empezar a preocuparse cuando se han dejado de lado los besos apasionados o cuando ya no hay las caricias ni los juegos antes de hacer el amor.

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