28 de noviembre del 2014 00:00

Luego de tres años, Paredes deja de ser el rostro visible del CNE

CNE

Con pelotas de pimpón se realizó el sorteo de los consejeros electorales que se van. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Adriana Noboa

La fortuna no le sonrió a Domingo Paredes ni a Roxana Silva. El presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) y su compañera dejarán la institución luego de haber estado tres años en sus cargos. Sus nombres escritos en pelotas de pimpón fueron los seleccionados en el sorteo, como lo exige la Constitución. Y se lo llevó a cabo en el Consejo de Participación Ciudadana (Cpccs).

Los vocales electorales son designados para un período de seis años. Solo por esta ocasión, Paredes y Silva saldrán en la mitad de tiempo. La Carta Política establece que los consejeros deben ser renovados parcialmente cada tres años.

Y, fuera del Consejo de Transición, este es el primer CNE después de la Constituyente de Montecristi. En tres años más será el turno de los vocales restantes, Juan Pablo Pozo, Nubia Villacís y Paúl Salazar, quienes sí cumplirán el período completo, al igual que sus sucesores.

Paredes ha sido el rostro de la autoridad electoral todo este tiempo. Algunos momentos polémicos que han marcado su administración son el escándalo de las firmas falsificadas, el problema con la empresa española de sistemas informáticos, la eliminación de partidos y movimientos y la negativa a la consulta popular de Yasunidos.

La participación de Silva ha sido menos controvertida. Ella se dedicó a los temas de inclusión y transparencia. Por ejemplo, lideró el proyecto de voto en casa, el voto para discapacitados, el voto transparente con información digital sobre los candidatos y eventos para la igualdad de género.

Para Jorge Acosta, expresidente del extinto Tribunal Supremo Electoral (TSE), la salida de estos dos funcionarios no implica ninguna pérdida. Sobre Paredes calificó su gestión de deplorable, por falta de transparencia y por adelantar criterios, en casos como el de Yasunidos. En cuanto a Silva opinó que su papel no fue relevante, ni bueno ni malo.

Medardo Oleas, expresidente del TSE, también criticó a Paredes. Dijo que no contaba con la experiencia profesional necesaria y que se dedicó a cumplir funciones políticas alejadas de su rol. Pero discrepó sobre Silva. A su forma de ver, aunque tuvo un perfil bajo, desempeño una labor profesional y favoreció a ciertos grupos sociales con sus iniciativas.

Domingo Paredes, durante la rendición de cuentas del CNE, ayer por la noche, agradeció a sus compañeros de trabajo por el apoyo durante estos tres años, “que no han sido fáciles”. Y agregó que el sorteo fue totalmente transparente y que “el azar a veces tiene sus aciertos”.

Por su parte, Fernando Cedeño, presidente del Cpccs, sostuvo que había que evitar la suspicacia y advirtió que el proceso se transmitiría en línea y que se registraba por video. También hubo la presencia de la notaria trigésima sexta de Quito, María Augusta Peña.

Los materiales estaban listos: una bolsa gris, un marcador y cinco pelotas de pimpón. En cada una de ellas se escribió los números del uno al cinco, que fueron asignados por orden alfabético a los vocales del CNE. Paredes, Pozo, Salazar, Silva y Villacís.

Los veedores, los delegados y hasta un par de periodistas revisaron los implementos. El objetivo era dejar en claro la transparencia del proceso y que el resultado lo determinaría el azar. Y Cedeño pidió a un periodista que sacara los números de la bolsa.

Y así fue como, coincidentemente, en ambos turnos fueron escogidas las bolillas marcadas con el uno y el cuatro. En el primer sorteo resultaron elegidos Paredes y Silva. Y en el segundo Roxana Moncayo y Arturo Cabrera, vocales suplentes.

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