2 de octubre de 2014 21:10

Dolor y llanto por los familiares fallecidos en accidente aéreo en Sarayaku

Los pobladores de la comunidad indígena de Sarayaku acompañaron a los integrantes de la Junta Investigadora de Accidentes Aéreos  a reconocer el lugar donde ocurrió el accidente y la avioneta siniestrada. Foto: Fabián Maisanche / El Comercio

Los pobladores de la comunidad indígena de Sarayaku acompañaron a los integrantes de la Junta Investigadora de Accidentes Aéreos a reconocer el lugar donde ocurrió el accidente y la avioneta siniestrada. Foto: Fabián Maisanche / El Comercio

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Redacción Sierra Centro

La empresa Aerokashurco permanecerá suspendida sus operaciones aéreas el tiempo que duren las investigaciones del accidente que ocurrió el miércoles 1 de octubre del 2014 en la comunidad Sarayaku, en la provincia amazónica de Pastaza. En el percance fallecieron cinco personas y dos resultaron con heridas.

Los técnicos de la Junta de Investigación de Accidentes Aéreos ingresaron a la comuna acompañados con el personal de Criminalística de la Policía Nacional, la Fiscalía y la Dinasec para realizar el levantamiento de los cuerpos.

Los cadáveres fueron llevados al Aeropuerto Río Amazonas de la parroquia Shell, en Pastaza, y luego a la ciudad de Puyo para la práctica de las autopsias.

Los fallecidos son Paúl Navarrete, el fotógrafo del diario El Universo; el capitan Francisco González, el piloto de la aeronave; Juan Carlos Gualinga, Maritza Aranda y Toribio Tapuy, todos tres compañeros de la organización Kausay Sacha, dedicada a ayudar a estos sectores con capacitación. Su esposa Dolores Gualinga, desesperada, no podía contener su llanto, mientras esperaba el cuerpo. Ella se casó hace 17 años con Juan y tuvieron ocho hijos. “Mi esposo trabajaba hace dos años en la organización en Puyo.

El miércoles en compañía de Maritza Aranda y Toribio Tapuy ingresaron como invitados al acto de pedido de disculpas del Gobierno Nacional al Pueblo Sarayaku. “No sé qué hacer, Él era el sustento principal de la familia, me quedé sola con mis hijos”, decía sollozando.

Mientras tanto, Wilson Torres, director Regional de la Dirección General de Aviación Civil (DAC), estuvo presente ayer en el aeropuerto. Según él, cuando la DAC emite el certificado de navegabilidad está garantizando que las naves están en buenas condiciones para seguir operando. “No depende del año de fabricación de la aeronave, puesto que constantemente se cambian las partes de las avionetas que cumplen su vida útil y se hace un chequeo. Cada nave tiene un libro de su historial”.

Torres indicó que en Pastaza funciona la Unidad de Vigilancia Continua que se encarga de certificar el estado y la operatividad de cada una de los aeroplanos. Si se detecta que no cumplan los requisitos mínimos, se suspende la operación. Por eso, las inspecciones son permanentes.

En Shell al momento funcionan 10 empresas aéreas con más de 30 naves. Estas vuelan a más de 250 pistas en las provincias amazónicas. Torres no abundó en detalles sobre que en 20 días dos aeronaves se estrellaron dejando seis personas fallecidas. “Tenemos la misma información. La Junta Investigadora de Accidentes Aéreos se encarga de indagar”.

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