29 de julio de 2016 19:45

El deslizamiento del talud en Lumbisí generó preocupación en los moradores del sector

Autoridades municipales investigan qué causó el derrumbe en Lumbisí. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

Autoridades municipales investigan qué causó el derrumbe en Lumbisí. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

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Isabel Alarcón
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El deslizamiento del talud de 20 metros de alto en el sector de Lumbisí causó preocupación en los moradores de la zona, quienes esperan que las autoridades les ayuden con medidas de seguridad para que esa situación no se repita.

Patricia Jácome, administradora del conjunto Cumbres del Valle, urbanización que limita con la ladera, cuenta que los vecinos se encuentran angustiados tras el deslizamiento.

Aproximadamente ocho lotes colindan con el talud. En el agrietamiento y desprendimiento de una parte de esa ladera del pasado miércoles 27 de julio, no hubo daños materiales graves ni víctimas, pero temen que si se presenta otro deslizamiento similar, no cuenten con la misma suerte.

Los moradores han recibido el apoyo del Municipio, cuenta Jácome. Los representantes municipales han acudido hasta el conjunto para observar los daños y socializar las posibles causas con los vecinos.

Una de las hipótesis que manejan los habitantes de esta zona es que las vibraciones que producen los vehículos que pasan por la vía, son las que están causando estos problemas. Antes de este gran deslizamiento, hubo otros menores que también fueron reportados al Municipio.

Autoridades municipales investigan qué causó el derrumbe en Lumbisí. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

Cuando había solo quebradas, explica Jácome, no tenían estos inconvenientes. Aún deben esperar a conocer los estudios oficiales.

Según la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), el desprendimiento de la montaña ocurrió debido a la característica árida y seca del talud. Para el estudio, también se realizó la inspección del perímetro colindante.

Con esto se busca verificar otros posibles factores como la sobresaturación de la corriente de agua de riego automatizada o la incidencia de la tala de vegetación del borde de la ladera, en el debilitamiento de la superficie.

Los trabajos de limpieza tomaron dos días para retirar alrededor de 1 200 m3 de escombros de piedra y tierra que obstaculizaron los tres carriles de la vía. Estas medidas fueron realizadas con la intención de asegurar el talud y controlar nuevos desprendimientos.

Los moradores del sector creen que podría resultar adecuado realizar un recubrimiento del talud, para que sirva como un escudo de protección. Ahora se encuentran a la espera de los resultados finales del estudio que está desarrollando la Epmmop.

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