1 de abril de 2015 12:58

Decenas de deslaves complican el paso entre Zaruma y sus parroquias

Las retroexcavadoras de la Prefectura de El Oro apresuraban la mañana de este miércoles 1 de abril del 2015 la limpieza de lodo obstruye un tramo de la vía que conduce desde el centro del cantón Zaruma hasta su parroquia Salvias. Foto: EL COMERCIO

Las retroexcavadoras de la Prefectura de El Oro apresuraban la mañana de este miércoles 1 de abril del 2015 la limpieza de lodo obstruye un tramo de la vía que conduce desde el centro del cantón Zaruma hasta su parroquia Salvias. Foto: EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Washington Paspuel

Dos retroexcavadoras, de la Prefectura de El Oro, apresuraban la mañana de este miércoles 1 de abril del 2015 la limpieza de una masa de lodo. La tierra obstruye desde el pasado sábado un tramo de la vía que conduce desde el centro del cantón Zaruma hasta la parroquia Salvias.

La maquinaria tenía previsto abrir temporalmente la vía pasado el mediodía. A pesar del riesgo existente, los vehículos y las personas a pie cruzaban esquivando el espeso fango.

Otro enorme deslave, que cubría unos 200 metros de la vía, 5 kilómetros más adelante fue limpiado el lunes 31 de marzo, con maquinaria de la Prefectura de El Oro y del Municipio de Zaruma.

La vía Zaruma-Ortega-Salvias es de vital importancia para la zona, porque permite sacar la producción agrícola hacia los mercados del resto de la provincia. Si bien existen otras vías, son más largas, estrechas y no están asfaltadas.

Al menos 12 deslaves de diferente magnitud se produjeron a lo largo de la vía desde el pasado viernes.

No son el único estrago que han dejado las lluvias intensas en la zona alta de la provincia fronteriza. En el barrio Ortega Bajo, en el área rural de Zaruma, el río Amarillo creció el sábado 30 de marzo y se abrió paso sobre sembríos y casas a lo largo de su cauce.

Allí cuatro familias debieron ser evacuadas a un albergue cercano porque las estructuras de sus casas corren el riesgo de colapsar. "En ocho años que vivimos aquí nunca habíamos visto al río tan bravo", contó Elsa Orellana, de 60 años, y una de las evacuadas.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)