19 de julio de 2014 00:05

Cinco deportes náuticos entre las opciones para el turista en Manabí

PATRICIO RAMOS / EL COMERCIO

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Patricio Ramos. Redactor (I)

pramos@elcomercio.com

Bodyboard, kiteboarding, surf, kayak y snorkeling se enseñan y practican en 11 playas de la provincia costera.

En 350 kilómetros de perfil costanero manabita se practican cinco deportes náuticos: bodyboard, kiteboarding, surf, kayak y snorkeling. Esas actividades se desarrollan en 11 playas de la provincia, con la ayuda de instructores.

De julio a septiembre, los turistas de la Sierra y del extranjero aprovechan su estadía por partida doble: vacacionar y aprender un deporte náutico.

En las playas de Manta se practica el bodyboard y consiste en el deslizamiento del deportista sobre una tabla en las olas: va recostado y sus brazos hacen giros en el agua.

En el surf, los pies y piernas toman el mando de la tabla, y los brazos hacen las veces de timoneles, mientras surcan las olas.

También se practica el kiteboarding, la combinación de una tabla de surf y un parapente sujeto a la cintura. Así, el deportista vuela impulsado por el viento, a través de las olas.

La playa El Murciélago, en Manta, el único balneario urbano del país, es ideal para practicar surf y bodyboard. Hay dos escuelas. Los turistas que llegan desde Quito y la Sierra son los más entusiastas en esta época por aprender a surfear, dice el instructor René Burgos.

Uno de sus estudiantes es el quiteño Rodrigo Romo, de 10 años, quien llegó con su madre Paulina Irigoyen. Las clases se imparten en las tardes, pues entre el 14 y 20 de julio sube la marea a partir de las 16:00 y ahí es cuando aparecen las olas.

Burgos indica al niño paso a paso lo que debe hacer cuando sube a la tabla. “A mi Rodri siempre lo atrajo el surf; venimos con frecuencia a Manta y siempre miraba cómo los chicos surcaban las olas y quería hacerlo, ahora está empezando a cumplir su sueño”.

Más hacia el sur de la playa, está Paúl Villaroel. Este joven instructor de surf trabaja con un grupo de siete alumnos (dos mujeres), que llegaron de Estados Unidos y Francia en intercambio. “A ellas les gusta el surf”.

A dos kilómetros de la playa están las casas anfitrionas donde viven y ahí caminan hasta El Murciélago para llegar a las clases de surf.

En la zona del rompeolas, en el extremo norte de la playa, están los deportistas y alumnos que aprenden bodyboard, mientras que en el enclave marino Santa Marianita, 25 minutos hacia el sur de Manta, está la cancha del kiteboarding.

Esa zona es una de las más adecuadas en el país para la práctica de este deporte, porque ocho de los 12 meses tienen vientos fuertes. Esa cualidad natural, más su playa de arena blanca, la convierte en el lugar ideal para volar sobre la olas.

Existen tres escuelas. Les facilitan los equipos, mientras duran los cursos que puede ser de entre 8 y 15 horas, hasta que el deportista domine el parapente que va atado a su cintura, comenta Carlos Reyes, ayudante de una escuela.

Según Reyes, los turistas de Quito y los extranjeros los buscan para aprender a volar sobre las olas. El suizo Leonard Vonlanthen, de paso por Manta, se enteró que había una cancha y escuelas para aprender kiteboarding, no lo pensó dos veces y se inscribió en una. “Esto es único, en mi país es muy costoso; aquí es razonable y me facilitan el equipo mientras llego a las lecciones”.

Siguiendo la vía costanera o ruta Spondylus se llega después de 90 minutos -desde Manta- a Puerto Daniel López, sede del Parque Nacional Machalilla. En la zona marina del parque, en la isla Salango, los turistas pueden practicar el snorkeling (buceo de superficie) y kayak.

Los 30 yates con sus guías ofrecen tours de lunes a domingos y los llevan hacia la zona de los arrecifes coralinos de Salango. En cada embarcación facilitan el esnórquel y las aletas. Mientras unos hacen buceo de superficie, otros pasean en kayak al filo de la isla.

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