24 de November de 2009 00:00

El delito tiene un tinte más violento en Quito

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Redacción Judicial  

Su esposa e hija fueron plagiadas. Julio C. (nombre protegido) asegura que ocurrió dentro de un centro comercial, en el norte de Quito. Él ingresó a una farmacia para realizar una compra y dejó a sus familiares esperando afuera.

Tardó solo 10 minutos. Al salir, no las encontró en el lugar. Cuando estaba a punto de llamar a la Policía, un joven “con buena presencia y acento caribeño”, lo abordó. Recomendó que las buscara en el estacionamiento.



8 709 delitos
contra la propiedad hubo en Quito entre enero y septiembre de 2009.

Julio C. acudió al sitio y observó a su pequeña dentro de un auto oscuro sin placas. “Unos hombres se bajaron del carro y me dijeron que si quería que las liberen debía pagar una factura de supermercado, que era de cerca de USD 2 000”. Hice lo que me pidieron -sigue el relato. Pasaron 20 minutos antes de comunicarme con mi esposa por el celular y  encontrarla en una calle alejada.

La denuncia  circula desde inicios del verano  en una cadena de correos en la Internet.  Parecía una leyenda urbana, pero esta semana la Policía ratificó, después de  una investigación, que el hecho ocurrió en julio  de este año. “En otros centros comerciales están actuando del mismo modo”, sostiene un agente encubierto que sigue el caso para la Policía.

Este es el primer caso oficial de secuestro exprés en Quito. “Se los había escuchado con mayor frecuencia en otros países o ciudades, pero ahora  están aquí”.

Los delitos contra las personas disminuyeron en un año de 10 272  a 8 302, según la Dirección Nacional de la Policía Judicial (DNPJ). ¿Si las cifras son inferiores,  por qué hay una mayor percepción de inseguridad? En la Policía Judicial hay una respuesta: los delincuentes ahora son más agresivos en Quito. “Ya no tenemos solo delincuentes, sino verdaderos criminales. No tienen reparos en asesinar a sus víctimas”, dice otro agente.

Anteayer, el comerciante Nicolás Quiñónez, de 30 años, fue asesinado al mediodía en el mercado de Santa Clara, en el centronorte de Quito. Fue alcanzado por una bala perdida, durante un violento asalto  a la cadena Santa María, cuando centenares de personas realizaban sus compras semanales en el sector.

El viernes, José Cornejo, médico de 67 años, fue apuñalado en el corazón cuando cumplía una rutina de caminata hasta su casa. Al parecer, trató de impedir que lo asalten en la intersección de la av. 10 de Agosto y Río de Janeiro, cerca de la matriz del IESS.

El Observatorio Metropolitano de Seguridad  sostiene que entre enero y septiembre de 2008 hubo 872 muertes violentas en Quito. En el mismo período de 2009 hubo cuatro menos: 868.
Según la DNPJ, entre enero y agosto de 2008 hubo 24 robos a bancos en el país. En el mismo período de 2009, la cifra subió a  41.

Pero a esos casos deben agregarse las acciones de sacapintas. Sus víctimas son personas que retiran o van a depositar altas cantidades de dinero en las instituciones bancarias. Sus atacantes las interceptan en motos o jeep, en las inmediaciones de los bancos, armados con ametralladoras.

Según la DNPJ, las denuncias por robos a vehículos se incrementaron en un año, entre  enero y agosto, de 6 175  a 7 040 en Ecuador. En este delito se aplica también la modalidad del tuercazo. Es ejecutado por bandas que actúan en los semáforos. Tras arrojar una tuerca a la parte baja de un auto, uno de ellos sugiere al conductor que su vehículo tiene averías y lo  asaltan.

La Policía registró menos delitos contra la propiedad en el país, de  47 253  en 2008 a 36 156. Pero las bandas actúan con armas de grueso calibre, conocen los sistemas de seguridad, amordazan a los habitantes... El 10 de este mes, Nelson Darquea, traumatólogo, fue asesinado con un disparo al defender a su esposa y a su hija de 14 años, en un asalto a su casa cerca en Cununyacu, en Tumbaco.

En los crímenes de Cornejo y Quiñónez  hubo una coincidencia: los testigos apuntaron a la participación de extranjeros. El coronel (r) Luis Hernández, especialista en seguridad, asegura que la eliminación de la visa como requisito para ingresar al país “dio a los delincuentes el ambiente perfecto para operar. Cualquier persona con antecedentes puede estar hasta tres meses sin problemas en el país y hacer lo que quiera”.

El ingreso oficial de extranjeros aumentó desde la eliminación del visado, el 20 de junio de 2008. El país recibió a 953 196 foráneos en 2007, pero en 2008 llegaron 1 010 452 extranjeros. Este año, hasta el 31 de octubre, ingresaron 817370.

La Policía señala que hay delincuentes ecuatorianos que conocen ese hecho e impostan la voz para despistar a víctimas y desviar el curso de  investigaciones.

Hernández sostiene que la facilidad para entrar al país es un incentivo para extranjeros delincuentes que buscan un refugio, como en el caso del cubano Fermín Rey, de 50 años. Él fue detenido en Quito el 7 de noviembre.

La Corte  Federal del Distrito Sur de la Florida en EE.UU. lo condenó a 25 años de prisión y lo solicitó en extradición, por una defraudación de USD 5 millones. El 9 de este mes, antes de ser deportado, Rey aseguró que llegó a Ecuador para “formar empresas, invertir y montar negocios”.

El colombiano Juan Salcedo Ibarra también fue deportado, el 30 de octubre, desde Quito. Él es líder del Cartel del Norte del Valle y fue condenado a cadena perpetua en EE.UU. por narcotráfico. De enero a septiembre, la Intendencia de Policía de Pichincha deportó a 176 extranjeros.

Punto de vista

Paco García/ Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana

‘No hay relación directa entre delitos y foráneos’

No  existe una base técnica que sustente una relación directa entre los delitos y las nacionalidades. Si tomamos como referencia las cárceles, por ejemplo, vemos que el porcentaje de extranjeros detenidos es de 10%, en relación con  los ecuatorianos. Además, hay subjetividad en las denuncias presentadas por las víctimas. Cuando se acercan a la Fiscalía, presumen, por el acento o los rasgos físicos, que el atacante era de uno u otro país. Pero eso no es suficiente. El problema de la inseguridad es más complejo.

José Rivadeneira / Jefe de la Unidad de Vigilancia Centro de la Policía

‘La ciudadanía tiene que creer en la Policía’

Aunque existen menos delitos en la ciudad, el miedo es algo innato en los seres humanos y siempre va a estar presente. Pero los ciudadanos tienen que confiar más en la Policía y en el trabajo que realizamos para combatir a la delincuencia. Sabemos que en determinadas horas y sectores se cometen delitos y actuamos.  Estamos implementando nuevos sistemas para mejorar. 

Iván Ron / Fiscal  Delitos Flagrantes  

‘Hace falta una nueva reforma penal’

Algunos de los delitos de acción privada tienen que volver a ser delitos de acción pública. Por ejemplo las estafas, la violación de domicilios y el  hurto. Lo que ahora pasa es que como se necesita una acusación particular, la gente tiene una cultura jurídica o tiene miedo y no denuncia. Consecuentemente, las personas involucradas son liberadas y hay impunidad.  En cambio, si nosotros podemos intervenir vamos a dar seguimientos de oficio a esos delitos.

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