3 de julio de 2018 00:00

Acciones contra la delincuencia marítima en Ecuador

La Armada Nacional está repotenciando sus embarcaciones para ejecutar controles. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

La Armada Nacional está repotenciando sus embarcaciones para ejecutar controles. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil

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La lancha guardacostas Río Palora surca los canales que forman un laberinto dentro del Golfo de Guayaquil. La zona rodeada de mangles es siete veces más amplia que la ciudad que le da nombre.

Son cerca de 5 600 km², un lugar extenso y recóndito, aprovechado por los ‘piratas’ para asaltar a los camaroneros, pescadores, cangrejeros y comuneros que navegan por estas tranquilas aguas. Se calcula que cada día transitan por aquí unas 1 000 personas.

Los patrullajes y las rutas de vigilancia son parte de las acciones que el Comando de Guardacostas y otras divisiones de la Armada del Ecuador despliegan a lo largo de la Costa para contrarrestar la delincuencia marítima, que principalmente afecta a la pesca artesanal y a la actividad acuícola.

La Dirección Nacional de los Espacios Acuáticos (Dirnea) contabiliza 6 700 operaciones para mitigar los actos ilícitos en lo que va del 2018. Su director, el contralmirante Jorge Cabrera, explica que cuentan con más de 1 300 efectivos para las tareas de vigilancia en todo el perfil costero.

Pero la enorme extensión bajo su resguardo (1 111 000 km² de mar ecuatorial) y la falta de leyes más estrictas son algunas de las dificultades. Las sanciones, por ejemplo, aún se basan en un Código de Policía Marítima que data de 1960; las multas no superan los USD 0,25.

“Estamos diseñando un plan interinstitucional de seguridad marítima, para articular instituciones y hacer el uso compartido de nuestros equipos y tecnologías. También se analiza una nueva Ley”, indica.

El pasado martes, la Río Palora detectó algunos infractores. Los guardacostas, equipados con armamento, abordan las naves para verificar su carga y que los tripulantes tengan documentos en regla. 

El capitán Jaime Lasso, jefe de Operaciones del Comando de Guardacostas, explica que estos patrullajes se complementan con otras estrategias, como los puestos de auxilio marítimo. Son contenedores equipados para que los guardacostas puedan permanecer en los canales internos y así mejorar los tiempos de respuesta. En el Golfo planean contar con siete puestos, algunos dentro de las camaroneras.

Otra de las estrategias es el plan rutas seguras. Comenzaron en el 2014 en El Oro, donde actualmente hay ocho tramos. En este año se hizo un relanzamiento en el golfo de Guayaquil, con cinco tramos.

Según el capitán Lasso, el personal naval da acompañamiento en puntos específicos, a lo largo de las rutas más usadas. Los navegantes pueden solicitarlo previamente, a través de un correo electrónico.

De enero a abril, 463 naves han sido custodiadas en el golfo de Guayaquil; ninguna fue asaltada. Para la Armada, esto representa 4 519 000 libras de camarón transportadas, valoradas en USD 27 millones.

Segundo Calderón es el presidente de la Cámara de Productores de Camarón de El Oro y reconoce que los robos han disminuido en las rutas seguras, pero han aumentado en otras zonas sin cobertura. “El delincuente ahora pide dinero al productor para darle resguardo, para no robarle”.

Según la Cámara Nacional de Acuacultura, solo en el 2017 perdieron casi USD 60 millones debido a robos. Guayas y El Oro son las provincias más afectadas, porque concentran el 80% de las camaroneras.

En la otra orilla están los pescadores artesanales, que entre enero y mayo han denunciado el robo de 149 motores. “Los piratas disparan al aire y dejan al pescador tirado en la proa mientras se llevan el motor”, cuenta Isauro Baque, presidente de una asociación de Anconcito, en Santa Elena.

Los dirigentes de Esmeraldas prefieren no dar sus nombres. “Hay represalias. Son mafias que usan los motores para el contrabando de combustible y drogas”, dice uno de ellos.

Esmeraldas y El Oro, cerca de las fronteras marítimas, son los espacios más atacados por los piratas. Son también los sitios más recorridos por los pescadores, porque concentran las especies que buscan.

La Armada ha identificado 35 bandas delictivas, entre ellas las dedicadas al robo de motores. Tres han sido desarticuladas en lo que va del año.

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