20 de abril de 2016 17:39

El sol azotó a los damnificados que buscan un 'kit' en Manta

En los exteriores de la UPC Las Gaviotas en el puerto de Manta más de 2000 personas afectadas por el terremoto del sábado hacía fila para recibir un kit bajo un inclemente sol. Foto: EL COMERCIO

En los exteriores de la UPC Las Gaviotas en el puerto de Manta más de 2000 personas afectadas por el terremoto del sábado hacía fila para recibir un kit bajo un inclemente sol. Foto: EL COMERCIO

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Ronald Ladines

Vielka González llegó a la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) Las Gaviotas a las 07:00 de este miércoles 20 de abril y hasta las 16:00 seguía haciendo fila para recibir el 'kit' alimenticio. El UPC ubicado en el Malecón del puerto de Manta recibió a más de 2 000 damnificados por el terremoto del pasado sábado 16 de abril.

González, de 26 años, estaba reclamando a los policías de la Unidad, porque según ella la gente se estaba 'colando' en las interminables filas de personas. Para evitar peleas entre los ciudadanos, los policías colocaron un cordón que guiaba la columna hasta el sitio de entrega de los 'kits'.

Otra de las estrategias que se utilizaron para mantener el orden, fue numerar a las personas. Los uniformados marcaban a los ciudadanos con un marcador, para que mantengan su lugar en la fila.

A las 16:00 se tenía previsto la llegada de un convoy de ocho camiones, provenientes de Portoviejo, con 'kits' para satisfacer la demanda ciudadana. Mientras tanto, los delegados del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), regalaron agua para refrescar a los damnificados.

Kits para tres días se entregó en Manabí

Era una gran masa de personas, amontada, en filas desordenadas, protegiéndose como podían ante el inclemente sol, que los hacía agobiarse más a cuatro día del terremoto que los dejó sin casas.

Este miércoles, Manta registró una temperatura superior a los 38 grados. El agua que regalaron los representantes del MIES terminó en la cabeza, cara y cuerpo de los afectados. Pocos bebieron de las botellas, la mayoría prefirió remojarse para evitar la insolación. Además, con una manguera se les roció agua para refrescarlos. Los parasoles, gorras, cartones no eran suficientes para proteger sus cuerpos, muchos con sus hijos en los brazos.

Los más afectados eran los niños. Había una fila destinada para mujeres embarazadas y con niños pequeños cargados. Las madres cubrían a sus pequeños con sábanas, colchas e incluso cartones.

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