17 de septiembre de 2016 00:00

La ‘cultura Metro’ de Quito se inculca en los niños

En el Museo Interactivo de Ciencia (Sincholagua y Maldonado, Chimbacalle) se reciben visitas de miércoles a domingo. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

En el Museo Interactivo de Ciencia (Sincholagua y Maldonado, Chimbacalle) se reciben visitas de miércoles a domingo. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

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Pamela Castillo
pcastillo@elcomercio.com

La construcción y el funcionamiento del Metro de Quito pueden ser algo difíciles de asimilarse para la gran mayoría de capitalinos, sobre todo para los que no han viajado al exterior, por una razón muy sencilla: ¡aquí no hay sistema de Metro!

En el Museo Interactivo de Ciencia (MIC) ya se ha comenzado a sembrar lo que se conoce como ‘cultura Metro’, con una exhibición lúdica para niños, que muestra el paso a paso de este nuevo sistema de transporte masivo para la ciudad.

El jueves, una decena de niños de escuelas de San Roque y El Tejar asistió a este espacio para un recorrido guiado por el proceso de creación del Metro. Los menores se convirtieron en ingenieros y en arquitectos especialistas en construcción, pues, para ingresar, les solicitaron que utilizaran cascos de seguridad. Claro, realmente no eran necesarios, sino que sirvieron para que los visitantes se sintieran parte de esa experiencia.

La primera información que se desplegó fue acerca del tiempo de viaje entre ambos extremos del sistema. Desde la parada de Quitumbe hasta la de El Labrador (22 kilómetros de distancia) se estima un tiempo de viaje de 34 minutos y, entre ambos puntos, hay otras 13 paradas.

En el cartel que muestra las paradas, las niños pudieron ubicar cuál es el andén que podrán utilizar, cuál les quedará más cerca de su casa y cuál los dejará más cerca de la escuela.

En una pizarra con adhesivos se explicó cada paso del proceso de excavación subterránea, desde el cierre del acceso vehicular hasta el trabajo que se realiza debajo de la tierra. En esta área, los niños jugaron con los adhesivos y los colocaron en el orden que consideraron era el correcto.

Un simulador de la máquina tuneladora (la que construirá el túnel del Metro, desde enero) puede ser manipulado por los asistentes. Los niños giraron la manivela que tritura un pequeño espacio de tierra y lo convierte en polvo. Con este objeto, la guía del recorrido explicó que es así como, a gran escala, las tuneladoras perforan la tierra “por debajo de nosotros”.

Fotografías de los túneles subterráneos y del trabajo de la maquinaria también se exhibieron en esta exposición. Pero el salón que más llamó la atención de los niños fue el que recreó el área para pagar el pasaje, el ingreso por los torniquetes y el viaje dentro del vagón del Metro de Quito.

La guía que encabezó el recorrido enseñó a los niños la importancia de mantener el orden y hacer una fila para todo el proceso antes del ingreso al vagón. “La entrada al Metro es por la derecha. Tienen que ceder el paso a las personas que están bajando”, repitió e hizo que los visitantes ingresaran por su lado derecho.

El vagón estaba dividido en dos: un lado lucía sucio, mientras que el otro no tenía basura en el suelo. Esta simulación sirvió para enseñar la importancia de mantener el Metro limpio, usar los basureros y no dañar los asientos.

La exposición está abierta de miércoles a domingo, de 09:00 a 17:30 (el último ingreso es a las 16:30), y los costos de ingreso son de USD 3, USD 2 para los estudiantes y USD 1 para niños de 3 a 11 años y personas de la tercera edad.

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