28 de January de 2010 00:00

El cuidado del ambiente se volvió una forma de vida

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No participan de grandes campañas de promoción ni asistieron a la Conferencia Mundial del Clima en Copenhague el año pasado, pero son personas que buscan reducir al máximo su aporte a la contaminación que causa  el calentamiento global.

Se trata de jóvenes y familias de todo el país que piensan “en dónde acaba lo que uno comienza”, y por eso procesan sus desechos orgánicos y los convierten en  abono para fertilizar su huerta, se trasladan en bicicleta o utilizan el transporte público y buscan aprovechar al máximo la luz del día para no abusar de la iluminación artificial. También difunden entre mujeres el uso de toallas sanitarias de tela, que se lavan y se vuelven a utilizar,  con la finalidad de no generar basura que tardará hasta cientos de años en degradarse.  Y 60 productores comparten estas iniciativas que son compartidas con la ciudadanía el tercer sábado de cada mes en la Feria Agroecológica del parque  La Carolina, en Quito.
  
El interés general para no acumular más basura también ha generado ideas de negocio. El diseño y elaboración de fundas de tela han tenido una gran acogida en el mercado, ofreciendo también la posibilidad de generar nuevas fuentes de empleo.

LEY DE COMUNICACIÓN
‘La ley debe cambiar la política de los medios estatales’
ENTREVISTA A LUCÍA SOSA
Prefecta de Esmeraldas

Redacción Esmeraldas

El debate de una Ley de Comunicación se instaló en la Asamblea Nacional. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Pienso que el debate que se ha generado  ha sido oportuno. Sin embargo, como Prefecta considero que se debe trabajar para lograr una ley justa y democrática, que no coarte el pensamiento de la ciudadanía ni de las autoridades. Esta es la oportunidad para que se fijen las reglas para lograr una comunicación enmarcada en el respeto a la libertad de expresión.

¿En Esmeraldas se han  registrado abusos, a través de los medios de comunicación, como lo ha denunciado el presidente Rafael Correa?

Sí. Me voy a referir a la radio y a la televisión. Hay  locutores que agreden verbalmente a las autoridades, sin tener el título de periodistas. En todo caso, esa no es  la función del comunicador.

¿POR QUÉ  ESTÁ AQUÍ?
Su experiencia.  Es Prefecta de Esmeraldas desde 2005 y militante del Movimiento Popular Democrático. Fue dirigente de la UNE. Es ingeniera comercial y licenciada en Educación. Es una de las líderes políticas más representativas de la  provincia. Tiene liderazgo en las provincias del norte.

¿Cuál debería ser su función, entonces?

El periodista debe convertirse en un verdadero orientador de la comunidad, el que brinde la oportunidad al ciudadano para que se pronuncie.   El que haga un llamado, con mucha altura, a las autoridades cuando se equivoquen o cometan faltas.

¿Cómo establecer eso en una ley de comunicación?

Hay que definir qué es lo que le compete al periodista. Hay que impedir que cometa abusos en nombre de la libertad de expresión. Pero eso no quiere decir entregar la potestad al Gobierno para que redacte la ley. Eso puede ser muy peligroso, porque puede convertirse en una herramienta para someter a los medios. El Gobierno, en un país democrático, no debe controlar a la prensa.

¿Quién lo debe hacer?

Lo saludable sería que haya un consejo de participación ciudadana, cuyos miembros no estén vinculados a partidos o movimientos políticos. Lo mejor sería que los consumidores de noticias, es decir, los lectores, televidentes y radioescuchas escojan a sus representantes para que les digan a los medios de comunicación qué están haciendo mal. Además, que exijan las rectificaciones.  

¿Usted cree que los medios de comunicación no tienen capacidad de autocrítica?

El problema es que hay medios que son administrados por políticos y  manipulan la información. En ese sentido, hasta insultan, como ocurre en Esmeraldas. Aquí, muchas veces la madre de uno no vale nada. La dirección de muchos  noticieros  están en manos de quienes no tienen vocación para orientar a la comunidad.

Es decir, ¿se priorizan los intereses de los medios a los del pueblo?

Sí, pero no es una tendencia de todos los medios de comunicación. Eso es importantísimo aclara, porque no es justo generalizar a todos por los errores de algunos.    El control es inevitable, para que se haga  verdadero periodismo.

¿El control también debería ser para los medios de comunicación estatales y para los espacios contratados por los organismos seccionales?

Por supuesto. Por ejemplo, la Prefectura de Esmeraldas tiene un programa televisivo que se llama Tierra Verde. Allí no se insulta  ni se ataca a los adversarios, se cumple con un objetivo claro: transparentar ante la opinión pública el manejo de los recursos. Pero, si se utilizaría al programa como una herramienta para deslegitimar a otros, sería un error. Y más aún si consideramos que se trata de fondos públicos.   

¿Qué le parece el manejo de los medios estatales, por parte del Gobierno?

Pienso que esos medios no están totalmente al servicio del pueblo, como se pregona. No se puede coartar la opinión de otros sectores. No puede ser que en El Telégrafo, por ejemplo, solamente salgan noticia del Gobierno. Es necesario incluir opiniones adversas de la ciudadanía y de los gobiernos seccionales.

¿Usted, como Prefecta,  no ha tenido oportunidad de manifestarse a través de los medios públicos?

Jamás. Sería bueno que nos den apertura a las provincias. Nos gustaría que también nos visiten y nos incluyan. Que se enteren de nuestras fortalezas y debilidades. A veces, ni siquiera nosotros que somos autoridades en Esmeraldas tenemos acceso a las autoridades del Gobierno central.

Los medios públicos pueden ser una vía para alcanzar ese objetivo...

Sí. Lamentablemente, se direcciona la información y quien no piensa igual que el Presidente, simplemente, no tiene acceso. No dan ni ganas de leer un medio estatal porque se muestra  parcializado. No hay verdades absolutas.
 
Cambiar esa realidad debe ser otro reto de la Asamblea Nacional. ¿Cree que se lo pueda lograr?

Si en el fondo existe la intención de redactar una ley justa y democrática, sí es posible. Yo no he participado directamente en el debate del proyecto de ley, pero he seguido muy de cerca el tema y no creo que no se logre lo mejor. Aún priman intereses particulares, del Gobierno de turno, y el ciudadano común y corriente está relegado, sin poder expresarse.


 

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