3 de febrero de 2017 09:42

Cuba abre las puertas a médicos desertores tras el fin del Programa Parole de EE.UU.

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Agencia EFE

El Gobierno cubano reiteró este 3 de febrero del 2017 su disposición a recibir de nuevo en el país a los médicos que en su día desertaron de sus misiones internacionalistas, en gran medida alentados por el Programa Parole de EE.UU. para profesionales de la salud cubanos, que fue eliminado el pasado 12 de enero.

"En este nuevo escenario, el Ministerio de Salud Pública reitera la disposición de permitir que los profesionales del sector que abandonen sus misiones de colaboración regresen a Cuba y se reincorporen al sistema nacional de salud, como lo han venido haciendo desde el año 2014, de acuerdo con las regulaciones migratorias vigentes", indica una nota oficial de esa institución.

El programa Parole se instauró en agosto de 2006, durante el Gobierno del republicano George W. Bush, "para estimular la deserción de nuestros médicos en misiones en el exterior, atentaba contra Cuba y también incidía sobre otros países, fundamentalmente del Tercer Mundo", señala la nota publicada en el diario oficial Granma.

No hay datos oficiales, pero se estima que miles de médicos cubanos han desertado en los últimos años de esas misiones, que se desarrollan sobre todo en países latinoamericanos socios de Cuba como Venezuela, Ecuador o Brasil.

Esas deserciones, además de hacerse notar en el sistema de salud cubano, en el que en los últimos años han escaseado médicos especialistas, también repercuten en los ingresos del Estado, ya que la exportación de servicios profesionales, sobre todo médicos, es la principal fuente de ingresos del país, cifrada en unos 8 000 millones de dólares anuales.

La eliminación del Programa Parole, así como la suspensión de la política "pies secos, pies mojados" -que permitía quedarse legalmente a los cubanos indocumentados que pisaran tierra en EE.UU.- anunciada el mismo día, era una de las principales exigencias de la isla para avanzar en la normalización de relaciones con su vecino del norte.

El entonces presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció esta medida tan solo una semana antes de terminar su mandato, aunque el actual mandatario, Donald Trump, partidario de frenar la migración ilegal a su país, ha expresado su conformidad con la misma.

"La colaboración médica internacional que Cuba brinda tiene como principios la voluntariedad y la atención integral a las necesidades de los cooperantes dentro y fuera del país, a quienes en el exterior se les garantiza un estipendio, atención a su salud, alimentación, alojamiento y transportación aérea y terrestre", explica el Ministerio de Salud.

En Cuba, según aclara ese organismo oficial, los profesionales sanitarios conservan la plaza laboral y reciben el salario íntegro, así como los beneficios de la seguridad social para él y su familia.

Actualmente, en más de 60 países unos 50 000 trabajadores de la salud prestan servicios "con profunda vocación humanista y solidaria, capaces de adaptarse a difíciles condiciones".

Estos servicios son ofrecidos mediante tres modalidades de colaboración: una en la que Cuba asume los gastos, otra donde los comparte con el país receptor y la tercera en la que se abonan los servicios prestados.

"En esa última modalidad, si bien constituye un aporte económico que contribuye a la sostenibilidad y desarrollo del sistema nacional de salud, las misiones no pierden su carácter solidario pues nuestros médicos laboran en regiones adonde se niegan ir profesionales de los propios países", afirma el Gobierno cubano.

Según Cuba, esos ingresos permiten sufragar la ayuda a naciones de rentas bajas, contribuyen a la formación de miles de profesionales en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de la isla y sustentan las múltiples misiones cumplidas por el Contingente Médico Internacional Henry Reeve, premiado esta misma semana por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ese contingente ha desarrollado importantes misiones solidarias en zonas como en el África Occidental, ante la grave epidemia que causó el mortal virus del Ébola, o en Haití, tras el terremoto de 2010 y también tras el feroz paso del huracán Matthew a finales del año pasado.

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