3 de noviembre de 2014 20:54

En cuatro pilares se sustenta el desarrollo de Manta 

Una vista panorámica del puerto de Manta, en Manabí. La pesca es uno de los principales ejes económicos de la urbe que hoy cumple 92 años de cantonización. Foto: EL COMERCIO

Una vista panorámica del puerto de Manta, en Manabí. La pesca es uno de los principales ejes económicos de la urbe que hoy cumple 92 años de cantonización. Foto: EL COMERCIO

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Patricio Ramos. Redactor (i)
ecuador@elcomercio.com

Manta, el eje económico de Manabí, cumple hoy 92 años de cantonización. Los habitantes de esta ciudad tienen una característica singular: siempre trabajan.

Esa dedicación le ha servido para ser considerada como una de las ciudades intermedias del Ecuador con un sostenible desarrollo que se sustenta en cuatro ejes: pesca, turismo, sector inmobiliario y académico, comenta el urbanista y docente de la Universidad Eloy Alfaro de Manabí, Miguel Camino.

En la playa Tarqui, un lugar emblemático de la ciudad, se siente todos los días el ‘boom’ pesquero. El 1 de noviembre, pese al feriado, todo ese sector trabajaba. Kléver Lucas, un pescador artesanal, llegó después de cuatro días trabajo. Su lancha de fibra de vidrio llevaba 20 quintales de dorado. Apenas su navío tocaba la arena de la playa, toda la pesca ya estaba vendida a un comerciante.

La descarga de atún, el producto estrella que reciben valor agregado en 14 empacadoras, se realiza en los muelles pesqueros del puerto. A esa terminal llegan los 107 barcos que forman parte de la flota atunera. La industria del atún genera 20 000 plazas de trabajo directas entre el eje industrial Manta, Montecristi y Jaramijó.

El escritor argentino radicado en Manta hace 40 años, Ricardo de la Fuente explica que antes de la pesca fue el ‘boom’ de la tagua, luego de los aceites, las fábricas de galletas y hasta hubo una industria de empresarios alemanes que elaboraban pastillas que eran exportadas.

“Hace 10 años encontré una crónica publicada en un medio escrito de Portoviejo que decía que Manta parecía ser inmune a las crisis”, sostiene el escritor.

El turismo es su segundo eje de desarrollo. La empresaria turística, Celia Higuera, asegura que en Manta la inversión en el sector no para.

“Cuando se construyen más facilidades de hospedaje, alimentación y diversión significa más trabajo, hay que aprovechar que tenemos un buen nicho de mercado con clientes de todo el país y del extranjero”.

En la actualidad se levanta sobre la playa Barbasquillo, suroeste de la ciudad, un hotel cinco estrellas con una inversión de USD 50 millones, todo con fondos de manabitas.

El sector inmobiliario se mueve con mucha dinámica. En los últimos 15 años se han invertido

USD 200 millones, entre hoteles, altas torres de apartamentos para vacacionistas, restaurantes y centros de diversión, asegura Camino.

El 90% de esos proyectos se edificó en el suroeste de la urbe donde la plusvalía tiene altos estándares debido a su cercanía al mar y su barrera de protección natural los acantilados.
En lo académico la presencia de la Universidad Laica fue preponderante.

Trabajar en impartir conocimiento le ha dado el plus que necesita la ciudad, por eso los nuevos retos para este centro de estudios superiores serán los tema de la investigación, comenta el docente Camino.

Pero la universidad también aportó a Manta en el desarrollo cultural. Desde ese centro de estudios superiores se apoya al desarrollo del Festival Internacional de Teatro y además proyectos de danza, pintura, música entre otros.

Para el acalde de la ciudad, Jorge Zambrano, el futuro económico de Manta, junto a la pesca es el turismo de convenciones y eventos. Sostiene que la administración municipal apunta a convertir a Manta en una urbe de servicios
“En ello trabajamos tanto el sector público como el privado de la mano con la población”.

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