31 de octubre de 2014 11:48

Miles de cristianos iraquíes, perseguidos por EI, huyen a Jordania

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IPS
Areej Abuqudairi. Ammán

Los videos y las fotos que Marvin Nafee veía en las redes sociales mostraban el avance del grupo extremista Estado Islámico (EI) en el interior de Siria, pero a este cristiano de 27 años todo eso le parecía muy lejano a su realidad en Iraq. "No lo creíamos, parecía tan irreal", recordó a IPS.

Pero apenas unos meses más tarde, en junio, su ciudad natal, Mosul, cayó bajo el control del EI en un lapso de dos horas, y él y miles de cristianos más tuvieron que huir. Marvin se refugió en Jordania, junto con sus padres y dos hermanos.

"No hay nada como la paz y la seguridad", dijo desde la iglesia latina en el vecindario de Marka, en Ammán, que ha sido su hogar los últimos dos meses.

En julio, el grupo extremista yihadista advirtió a los cristianos de Mosul que debían convertirse al Islam, pagar impuestos o renunciar a sus pertenencias y salir de la ciudad en el norte de Iraq. Si no acataban la orden, el castigo sería la pena de muerte, "como último recurso", añadió la organización armada.

"Ahora ya no quedan cristianos en Mosul. Todos nuestros conocidos la abandonaron, a excepción de un grupo de ancianos en un centro de atención que fueron obligados a convertirse al Islam", aseguró Marvin.

Miles de iraquíes huyeron a Jordania desde Erbil, la capital del Kurdistán iraquí.

La portavoz de la organización asistencial Cáritas, Dana Shahin, dijo a IPS que, desde agosto, 4 000 cristianos iraquíes pidieron ayuda en la oficina del grupo católico en Jordania y que 2 000 fueron alojados en iglesias.

Las familias iraquíes viven en los patios y los pasillos de las iglesias en la capital y las ciudades norteñas de Zarqa y Salt, convertidas en campos de refugiados temporales.

En la iglesia latina de Maraka, aproximadamente 85 personas comparten una habitación de 21 metros cuadrados. Niños, ancianos, hombres y mujeres duermen en el suelo con colchones adicionales que dividen la sala para darles privacidad. Usan las instalaciones de la cafetería para preparar comidas con los alimentos donados por Cáritas.

"Jordania fue generosa al ofrecer lo que puede, pero esta no es una situación de convivencia ideal para nadie", se lamentó Um George, una mujer de 53 años.

La mayoría de los refugiados llegaron a Jordania sin un centavo y con poco más que lo que llevaban puesto, luego de que el EI les arrebatara casi todas sus posesiones.

Los hombres del EI "nos revisaron a todos, incluidos los niños, en busca de dinero", destacó el hermano de Marvin, Ihab, de 25 años. "Se lo dimos todo, en aras de la seguridad", agregó.

La Sociedad del Centro de Caridad Islámica aportó viviendas móviles prefabricadas para alojar a los refugiados en los patios de las iglesias, y un número menor de iraquíes fueron trasladadas a apartamentos de alquiler compartidos por más de una familia.

Cáritas les brinda alojamiento básico, alimentos, tratamiento médico y ropa, pero aún no existe una solución a largo plazo para los refugiados.

"Todavía estamos evaluando sus necesidades. La mayoría de estas familias huyeron casi con nada", explicó Andrew Harper, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en Jordania.

Acnur registró el ingreso de 120 iraquíes por día en agosto y septiembre, de los cuales más de 60 por ciento declaraba que el miedo al EI era su razón para huir de Iraq.

Aproximadamente 11 000 iraquíes se registraron con Acnur este año, lo que lleva el número total de refugiados de ese país en Jordania a 37 067.

Desde 2003, Jordania es el hogar de miles de refugiados iraquíes. Muchos de ellos viven en condiciones terribles, ganándose la vida a duras penas a medida que los fondos asistenciales desaparecen.

"Los refugiados iraquíes permanecen al margen de los donantes y las instituciones", sostuvo Eman Ismaeel, gerente del programa de refugiados iraquíes de la organización humanitaria CARE International en Ammán.

Impedidos de trabajar legalmente, los iraquíes viven en los vecindarios más pobres del este de Ammán y Zarqa. Luchan para pagar el alquiler y enviar a sus hijos a la escuela.

La afluencia de refugiados iraquíes generó un desafío para las agencias de ayuda que trabajan en Jordania, y que ya alberga a más de 618 500 refugiados sirios.

"Tenemos más refugiados que nunca desde la Segunda Guerra Mundial, pero los recursos son mínimos", recalcó Harper. "Los desafíos surgen todos los días, pero esperamos superarlos con la ayuda internacional", agregó.

La mayoría de los recién llegados iraquíes entrevistados por IPS dijeron que quieren vivir en países occidentales. "Medio Oriente ya no es seguro para nosotros", dijo Hanna, de 60 años. "Como cristianos hemos sufrido desde 2003 y siempre temimos la persecución", agregó. Ella y sus hijas se cubrían el cabello para "evitar el acoso", indicó.

Pero el reasentamiento a otros países "es un proceso largo y se realiza según criterios de vulnerabilidad", explicó Harper. Miles de iraquíes en Jordania lo están esperando desde hace años, dijo.

En su refugio en Marka, Marvin señala una foto de su casa en Mosul estampada en rojo con la leyenda "propiedad del Estado Islámico" y "Nfor Nasara" (cristianos, en árabe). Un amigo musulmán que sigue viviendo en su ciudad natal le envió la imagen. Posteriormente, el mismo amigo le informó por correo electrónico que miembros del EI habían ocupado la vivienda.

Aunque ya perdió la esperanza de que él y su familia puedan volver a Iraq algún día, Marvin todavía cree que las oraciones podrán devolverle la paz.

"Siempre rezamos por la seguridad del Mosul de 10 años atrás, donde todos convivían en paz", expresó.

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