2 de septiembre de 2015 07:50

La crisis migratoria puede poner en peligro la libertad de circular en Europa

Refugiados sirios bajan del ferri "Eleftherios Venizelos" a su llegada al puerto de Pireo (Grecia).

Refugiados sirios bajan del ferri "Eleftherios Venizelos" a su llegada al puerto de Pireo (Grecia).  Foto: EFE

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Agencia AFP

¿Pone en peligro la crisis migratoria la libertad de movimiento en Europa? Las dispares respuestas de los europeos ante el espectacular flujo de migrantes pueden amenazar el espacio Schengen que permite la libre circulación en la Unión Europea (UE).

La posibilidad de acabar con esta amplia zona de 26 países (de ellos 22 de los 28 miembros de la UE), idea generalmente defendida por partidos eurófobos, ha sido incluso abordada por la canciller alemana Angela Merkel, que apela a una reacción para evitar ese riesgo.

"Si no llegamos a una repartición equitativa (de los refugiados en Europa) entonces se planteará el tema de Schengen, y no queremos eso" afirmó el lunes Merkel.

Si se llegara a esa situación "ya no sería la Europa cuyo mito fundador debemos hoy seguir desarrollando" advirtió la canciller. Alemania está dispuesta a recibir este año unas 800 000 demandas de asilo.

Italia, Grecia o Hungría --país desbordado estos días por el flujo de migrantes que quieren llegar a Alemania -- dejan pasar a los refugiados en tránsito, pero varios países miembros tienen la tentación de recuperar el control de sus fronteras.

"Lo que está en riesgo es uno de los pilares fundamentales de la UE, la libertad de circulación de las personas", alertó hace unos días el ministro italiano de Exteriores, Paolo Gentiloni, quien teme que un cuestionamiento de Schengen sea un "retorno a las viejas fronteras".

"Los migrantes no llegan a Grecia, Italia o Hungría. Llegan a Europa", subrayó, exhortando a los europeos a una mayor solidaridad.

Para la Comisión Europea "no se pueden excluir próximas modificaciones necesarias" en las reglas de la libre circulación, como ya se ha hecho, pero "el principio sigue siendo el mismo", insistió el martes una portavoz, Natasha Bertaud.

La Comisión espera en cambio llegar a una modificación en los próximos meses de otro acuerdo, el de Dublín (2003), que obliga al Estado de entrada en la UE a asumir al migrante, y aboga ahora por un "mecanismo permanente" para repartir equitativamente a los solicitantes de asilo en caso de urgencia.

Schengen, un éxito de la UE

Schengen es "uno de los mayores éxitos" de la UE, considera Natasha Bertaud, que exhorta a todos los Estados a respetar las normas para que el sistema pueda funcionar correctamente.

La Comisión ya ha abierto unos 30 procedimientos de infracción de los Estados miembros, y algunos de ellos han recibido esta semana cartas de advertencia. Paralelamente, la Comisión ofreció el martes su ayuda a Hungría, donde reconoce que la situación es "grave y urgente".

La salida de un país de Schengen es un fantasma que puede dar réditos políticos, pese a que este acuerdo "ha aportado beneficios económicos considerables a Europa", subraya Marc Pierini, investigador en el centro Carnegie Europe, interrogado por la AFP .

"La verdadera solución sería tener una política de asilo común clara y anunciada, crear corredores y campamentos de tránsito donde se atribuiría el estatuto de refugiado", a condición de que haya un acuerdo entre países sobre la repartición de refugiados, según Pierini.

"Si no llegamos a ello, los gobiernos van a quedar bajo la presión política de los populistas en los Estados miembros", añade.

Para Matthieu Tardis, especialista en migraciones en el Ifri (Instituto Francés de Relaciones Internacionales) , cuestionar Schengen "es un riesgo porque cada Estado miembro trata este tema de manera muy nacional, en función de su opinión pública".

"Lo que aflora de forma muy flagrante en estos últimos meses, es la falta de confianza mutua entre los Estados europeos" advierte el investigador. Y traza un paralelo con la crisis griega, que opuso "a países del Norte que reprochaban a los del Sur que no hacían su trabajo, y los del Sur que se quejaban de que el sistema es injusto".

"Les corresponde a los responsables europeos demostrar que la libertad de circulación es esencial para la UE", alega Tardis.

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