23 de November de 2009 00:00

Cornejo fue asesinado cerca de casa

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Redacción Judicial

Te llaman para que vayas a encontrar a tu hermano muerto.   Así de simple, a mi hermano lo matan”. La frase es de  Diego Cornejo Menacho, quien la noche del viernes perdió a su hermano, José, asesinado por delincuentes, por una puñalada en el corazón.

“Mi hermano Pepe era libre, como el viento, no sé si las cenizas de lo material que queda de él las lanzamos al viento...”, dijo ayer el escritor y periodista Diego Cornejo, sugiriendo  a sus familiares  el destino que debían tener los restos de Francisco José.     

Pepe, como cariñosamente era conocido el médico de 67 años, cayó  en la vereda de  la  av. 10 de Agosto y Río de Janeiro, cerca de la Matriz del IESS. 

Según versiones de testigos, él caminaba a las 21:30 en dirección norte-sur, cuando tres delincuentes, dos hombres y una mujer,   lo interceptaron, intentaron robarle, pero Cornejo, aparentemente, opuso resistencia y uno de sus atacantes lo apuñaló.

Un patrullero, que por coincidencia pasaba por el lugar, lo recogió y lo trasladó al Hospital Eugenio Espejo, a pocas cuadras de la escena del crimen, en donde se comprobó su deceso.
Cornejo vivía solo en un departamento de la calle Tarqui, a  200 metros del sitio del ataque. Fue atacado cuando iba a su casa.

Diego Cornejo cuenta que una llamada de una mujer policía lo sacó de su cama.   “Me dio la mala noticia de que José Cornejo había sido mortalmente herido... Con la autopsia que se le practicó se confirmó que tenía destrozada la aurícula derecha del corazón”.

El velatorio se realizó    la tarde y noche del sábado. Él había pedido en vida que sus restos fueron cremados. El cuerpo fue llevado al crematorio de Jardines del Valle. Ayer al mediodía las cenizas fueron entregadas a sus familiares  en el salón Real Audiencia de la sala de velaciones Casa Girón, en el norte de Quito. Allí estaban seis hermanos Cornejo-Menacho.

En un acto emotivo, Diego Cornejo agradeció a los amigos y familiares por las muestras de solidaridad tras lo ocurrido con su hermano, a quien describió como la condensación de la herencia lírica.

“Nuestra familia es víctima del homicidio, ni siquiera de un robo o   asalto, es víctima de un asesinato. Eso nos hace sentir que vivimos un ambiente de inseguridad, ya ningún lugar es seguro en Quito”, afirmó el escritor y periodista.

Mientras él pronunciaba esas palabras, que arrancaban lágrimas, a 10 cuadras al oeste se registraba un violento asalto a un centro comercial, que dejó un comerciante muerto (ver compartida).

La familia Cornejo había preferido mantener en la intimidad la pérdida de José Cornejo.  Pero un familiar cercano, el asambleísta Andrés Páez, de la ID, denunció el “brutal  asesinato”.

El legislador cuestionó al Régimen por el clima de inseguridad y de indefensión que se vive en el país. “Estas son las muestras de las  ‘percepciones’  que tiene el Gobierno, que subestima y pretende ocultar el clima de inseguridad que azota a la capital y al país, que ha quedado en manos de la delincuencia”. Según Páez, el Gobierno tiene gran responsabilidad en estos hechos, al haber  impulsado reformas penales que favorecieron a los delincuentes.

A él se sumó Diego Cornejo. “No es un percepción, como cree el Gobierno, es la realidad”, increpó el menor de los hermanos.



3
crímenes
violentos se registraron en menos de 48 horas en Quito.  Aún no hay detenidos.

Dos muertes durante asaltos

Nicolás Quiñónez, de 30 años, fue abatido en un cruce de balas entre asaltantes que huían luego de un robo y guardias. Ocurrió ayer, cerca de  las 11:30, a la altura del mercado de Santa Clara, en el centro-norte de Quito.

Uno de los dos locales de la cadena de supermercados Santa María, de las calles Versalles y Ramírez Dávalos, fue asaltado por seis delincuentes. 

Según testigos,  los asaltantes portaban armas de grueso calibre y abrieron fuego  a guardias de otros locales. Por ello, se produjo un enfrentamiento.

Se presume que una bala perdida segó la vida de Quiñónez, vendedor de discos de música y videos en el mercado. Otros comerciantes  se quejaron, porque la Policía no actuó. En la calle Ramírez Dávalos, entre la Versalles y av. 10 de Agosto, se encuentra la Dirección Nacional de Tránsito.

Las huellas de balas quedaron  en paredes y ventanales de los locales. Los asaltantes  escaparon disparando en una camioneta verde,  placas LBR-649, la cual más tarde fue    hallada abandonada en Miraflores, al oeste.

Asimismo, la noche del sábado, Édison Vinicio Lombeida, de 24 años, fue asesinado durante otro asalto. Trabajaba como guardia de una empresa de bebidas, en las calles Teodoro Gómez de la Torre y Pujilí, en el sur. Desconocidos ingresaron al lugar y lo abatieron en un enfrentamiento.

Punto de vista

‘El discurso lleva a la violencia’
Raúl Baca / Ex militante ID 

Constatar  que  la seguridad del país se cae a pedazos, que un ciudadano valioso es asesinado en las calles de Quito es doloroso. En esto tiene que ver el clima de violencia verbal que es impulsado e incentivado en el país en los últimos años. Esta situación de inseguridad obedece a muchas causas, pero tiene que ver con la forma de expresión de quienes deberían conducirnos en un ambiente de paz y de justicia. Estoy seguro que hay una incentivación permanente por quienes deben ser los conductores de una política de paz a una política de odio y de confrontación, eso incentiva a la inseguridad y a la violencia.

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