10 de December de 2014 20:26

El uso correcto de los sistemas de gas es responsabilidad de los usuarios

Los ventanales de  edificios ubicados en la José Correa y Eloy Alfaro, a la altura del Estadio Olímpico Atahualpa, fueron destruidos por la onda expansiva. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Los ventanales de edificios ubicados en la José Correa y Eloy Alfaro, a la altura del Estadio Olímpico Atahualpa, fueron destruidos por la onda expansiva. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome.  Redactora (I)
njacome@elcomercio.com

El estruendo hizo pensar a los vecinos que hubo un temblor. Cuando el octavo piso del edificio Appenzell (ubicado en la Eloy Alfaro y José Correa, tras el estadio Olímpico Atahualpa) explotó, se reventaron las ventanas, se destrozaron los techos y las paredes del penthouse y la onda expansiva afectó a ocho construcciones más de la zona.

El incidente que dejó dos personas heridas (de 26 y 27 años) con quemaduras de segundo y tercer grados, puso de nuevo en debate la seguridad y el control de los sistemas tradicionales y nuevos del abastecimiento de gas en edificios, conjuntos, urbanizaciones y viviendas.

Las cifras que maneja el Cuerpo de Bomberos revelan que el gas centralizado es seguro. En lo que va del año se han atendido cuatro emergencias por ese sistema. En cambio por fugas o explosiones de gas doméstico (tanques) se han registrado 144, en el mismo período.

La construcción contaba con sistema de gas centralizado, sin embargo, durante las inspecciones no se encontraron fallas en este mecanismo. La fuga se habría originado en la cocina del último departamento.

La responsabilidad del mantenimiento y cuidado de ambos sistemas recaen sobre los administradores de los edificios (en el caso del centralizado) y del propietario (en el caso de que se utilice tanque).

Carlos Marcillo, director de Operaciones del Cuerpo de Bomberos, aseguró que la Ley no faculta a su entidad a realizar controles o inspecciones para verificar el estado de los sistemas. Los limita a dar los permisos que un edificio necesita, en el caso de que el servicio sea centralizado. Este 2014 se emitieron 353 aprobaciones.

El Appenzell contaba con todos los documentos en regla. Mientras centenas de personas esperaban detrás de las franjas de seguridad que las unidades de socorro colocaron, Marcillo aseguró que, en estos casos, los constructores deben obtener dos permisos.

El primero es el de factibilidad, es la autorización entregada cuando se presenta el proyecto, en planos. Para entregar el permiso definitivo, los inspectores visitan el edificio y confirman que todas las instalaciones y medidas de protección contra incendios estén listas. La Ley así lo contempla. La normativa dice que una vez que se entrega el permiso definitivo, el control y la inspección es de los usuarios.

Para dar un correcto mantenimiento es necesario que las personas se organicen, que tomen conciencia de la importancia del control y, lo más complicado, que pague por las inspecciones.

Raúl Prado, experto en seguridad industrial, explica que ese trabajo se lo debe encomendar a una empresa especializada, pero que cuando se trata de desembolsar dinero, la situación se complica. De allí la importancia de contar con un buen administrador.

Marcillo aseguró que los bomberos hacen inspecciones mensuales, pero solo cuando se trata de industrias o empresas, no de departamentos habitacionales. La Agencia de Regulación de Hidrocarburos también genera controles.

Hacen análisis de los documentos de las distribuidoras de Gas Licuado de Petróleo para verificar que solo entreguen gas a las instalaciones que cuenten con todos los permisos del caso. Pero en viviendas no se puede exigir nada.

El estallido se escuchó hasta el sector de la Y. La afectación más fuerte alcanzó las tres cuadras. Miembros del COE ayudaron a los moradores a ponerse en buen recaudo y recorrió los edificios en busca de personas atrapadas. Los bomberos informaron que la acumulación de gas en el ambiente tenía en promedio cinco horas, esto causó una onda expansiva de 100 metros a la redonda.

Alejandro Terán, director metropolitano de Gestión de Riesgos, contó que se hizo una evaluación con los equipos de gestión de riesgos y visitaron 10 edificios a la redonda. Terán recomendó que cuando hay sistema centralizado de gas es necesario hacer inspecciones, al menos tres veces al año.

Los vidrios, como arena, cubrieron el pavimento a lo largo de 100 metros. El Municipio se encargó de la limpieza de la vía, y dentro de los edificios. Incluso se comprometió a facilitar plásticos para que los moradores puedan proteger las viviendas, pero Terán comentó que no pueden hacer más con respecto a vidrios rotos, porque es un tema de la administración de edificios.

En contexto

Un control obligado e integral de los sistemas de abastecimiento de gas, que tienen los hogares del Distrito Metropolitano, no está contemplado en normas como las ordenanzas ni tampoco en los reglamentos internos de urbanizaciones, edificios, conjuntos.

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