18 de abril de 2016 19:28

La vulnerabilidad de las construcciones ante un terremoto es alta en Quito

Una casa con fisuras provocó el cierre de la av. 5 de Junio, en el aur de Quito. Foto: cortesía Municipio de Quito

Una casa con fisuras provocó el cierre de la av. 5 de Junio, en el aur de Quito. Foto: cortesía Municipio de Quito

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Evelyn Jácome

El sismo de 7,8 grados que se sintió en la mayor parte del Ecuador la noche del 16 de abril, sacó a la luz la vulnerabilidad de las construcciones en el país. Las primeras imágenes de Pedernales, Jama, Canoa y Portoviejo, muestran que edificios de más de cinco pisos quedaron en escombros, mientras otras viviendas sufrieron daños menos intensos. En Quito, seis viviendas fueron afectadas, pese a estar ubicadas a 173 kilómetros del epicentro, tres estaban en San Martín de Porras, una en Nueva Aurora, una en El Beaterio y otra en La Merced. 

¿Por qué un terremoto ocurrido en la Costa del país fue capaz de tumbar casas en la Sierra?

La respuesta, para Patricio Placencia, docente de la Escuela Politécnica Nacional y ex director del Laboratorio de Estructuras es simple: por una inadecuada estructuración sísmica y un deficiente cálculo y diseño estructural. “Una construcción bien edificada, con un cálculo y diseño apropiados, y una estructuración buena no tendría por qué venirse abajo en un terremoto como el que golpeó al país, o incluso, mayor”, asegura e insiste en que si alguna construcción de la capital tuvo serias afectaciones fue porque estuvo mal construida.

Los barrios más afectados en Quito están ubicados en zonas periféricas, algunos están sin regularizar. Para Placencia, probablemente podría tratarse de estructuras de pórticos, es decir conjunto de columnas, vigas y losa, y que probablemente no contaban con diseños ni planos estructurales, lo que quiere decir que no fueron calculadas para que resistan un sismo.

Una casa debe ser capaz de soportar las fuerzas laterales que representan los sismos y luego debe disipar esa energía en el rango inelástico, es decir disipar energía sin caerse. 

El profesional explica que las losas con vigas banda (vigas perdidas en la losa) no son tan resistentes ni seguras como las que tienen vigas descolgadas (vigas visibles). En Quito, más del 50% de las casas es construida con vigas banda.

Para Placencia, en la ciudad la norma de construcción se respeta en pocos casos. “Por décadas no ha habido control del cálculo estructural, del diseño estructural y de la construcción. La gente construía como quería y como las casas soportaban carga vertical, pensaban que lo estaban haciendo bien, pero en el sismo aparecen las falencias tanto en casas como en edificios”.

Una de las características de las edificaciones de Quito es que las columnas son pequeñas y la loza es más fuerte que las columnas. Además, colocan pocas paredes en plantas bajas (ya que allí es sala, comedor y cocina) y bastantes paredes en plantas altas (por los dormitorios y baños), lo que da como resultado un gran piso blando que cuando ocurre un sismo se puede venir abajo.

Placencia asegura que desde hace unos dos años hay una revisión que ha mejorado mucho el diseño estructural en las casas de Quito, pero aún es limitado. Debería haber personal destinado a revisar todo lo que tiene que ver con la estructura. Así habría más garantía. El Municipio, para aprobar un plano, debería tener un aval de que el cálculo estructural está bien y después chequear que la construcción cumpla con lo que dice el plano, explica el experto.
“Quito tuviese problemas gravísimos en el caso de que ocurriera un sismo fuerte como el de Pedernales. Un 10% de construcciones estarían bien, en condiciones de resistir, el resto probablemente (90%) no”.

Para mejorar esa condición, se debe pensar en una estructuración más segura que incluya paredes estructurales que den mayor resistencia, hacer un buen diseño y construcción que sean revisadas. Pero actualmente, eso no ocurre, la mayoría de veces, por tratar de ahorrar.

Placencia asegura que existen deficiencias incluso en edificios en lugares exclusivos.

Patricio Ramón, geólogo del Instituto Geofísico, sostiene que el terremoto es un llamado de atención para las autoridades encargadas de vigilar la correcta edificación en el país. Ramón, espera poder realizar una investigación de campo junto a colegas de la Facultad de Ingeniería Civil para esclarecer por qué ciertas edificaciones soportaron el movimiento y otras no.

Recuerda el terremoto de Chile 8,8 grados, (mayor que el sentido en el país), cuyo efecto fue menos devastador que el ocurrido en Ecuador. ¿Por qué? Para Ramón hay una explicación: en 1961 ocurrió en Chile el sismo más grande registrado en la historia. Fue un movimiento de 9.8 grados. El país quedó destruido, y desde entonces, Chile se empeñó en tener un código de construcción sismo resistente, en ponerlo en conocimiento de la gente y de implementarlo eficazmente.

Tan decisivo es el tipo de construcción de un país frente a un terremoto, que por ejemplo, un mes antes de la desgracia en Chile, Haití sufrió un movimiento de menor proporción que dejó 316 000 fallecidos, mientras que en Chile murieron 500 personas

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