20 de August de 2010 00:00

Un comodín multipropósito o los milagros del ‘Sumaj’ vivo

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Chauvín

Un comodín sirve para fines diversos, según conviene al que lo usa. En el naipe, por ejemplo, el comodín puede reemplazar a cualquier carta. En el juego político, hay comodines humanos que se usan en las operaciones llamadas sucias, que beneficien al jefe, al Goldfinger, o al grupo político. Para eso hay caras que se prestan, rumiñahuis dispuestos a “cualquier dolor por el bien de País'”.

Hoy puede ser subsecretario, mañana asambleísta suplente, pasado funcionario público con sueldo permanente que no tenga ningún empacho de cobrar dietas, cuando se autoprincipaliza para alguna sesión importante en la Asamblea.

En el Gobierno sabe muy bien que lo está haciendo muy mal y ¡qué bien que lo hace! El comodín huye de las tentaciones, pero va despacio para que estas puedan alcanzarlo. Allí surgen los acosos sexuales, los chantajes, y no hay polígrafo que valga porque lo tienen bien calibrado. Se cuenta que un comando de ‘aladeados’ de AP secuestró al ‘subse’ acosador y exigían USD 10 millones por su liberación. Si no se cumplía esta petición, le iban a rociar con gasolina y a prenderle fuego. Algunos ciudadanos de buen corazón comenzaron una colecta. A las dos horas habían logrado reunir 380 galones de gasolina súper, 320 galones de extra, 38 cajas de fósforo y más de 20 encendedores'

Para la aprobación de la Ley de Educación Superior no había votos, así que se recurrió a la trampa con una comodina socia-lista y con el súper comodín de Atraca País, y se logró ¡oh milagro! que la autonomía universitaria muera gloriosamente en el Pichincha' con infinito amor.

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