9 de April de 2010 00:00

El comercio, más atado al petróleo

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Redacción Negocios

La balanza comercial ecuatoriana mejoró sus indicadores, impulsada por un considerable aumento del monto exportado. El saldo fue  un superávit de USD 51,6 millones  en el primer bimestre del 2010.

En su informe estadístico publicado ayer, el Banco Central  informó que las ventas crecieron en un 53,3%, al registrar un total  de USD 2 565 millones entre enero y febrero de este año,  superior a los USD 1 673 millones logrados en el mismo período del 2009.

El  mayor empuje a esta  recuperación ha sido a través  de las exportaciones petroleras. Y,  para Carol Chehab, del Observatorio de Comercio Exterior, eso es  lo  preocupante, ya que  el aumento  de las exportaciones   petroleras no se da por un alza  en el volumen vendido, sino porque los precios prácticamente se han triplicado respecto al año anterior.

“La producción petrolera está bajando y eso nos ata a los precios. Mientras se mantengan está bien. Seguimos alejados  de  la dinámica de un crecimiento  basado en productos de valor agregado”. 

En eso coincide el analista y catedrático, Christian Silva. “El comercio exterior ecuatoriano adolece de una falla estructural que es la dependencia con los precios internacionales del petróleo. Son ingresos que no se canalizan hacia el fomento de la producción y el empleo. Y así se ha seguido históricamente, no cambia”.

Y, precisamente, un informe de la Flacso y el Ildis, coordinado por Alberto Acosta, ex funcionario del actual Gobierno, es  crítico con la forma de llevar el comercio exterior actualmente. 

Entre sus conclusiones señala que “en estos últimos tres años no se ha empezado siquiera la transformación del régimen de acumulación primario exportador. Las exportaciones siguen dominadas por los bienes primarios: petróleo, banano, café, cacao, camarón... Y  representan un  75% y más de las ventas externas”.

Añade que “hay  una conclusión aún más preocupante: gran parte de los bienes exportados considerados como industrializados son primarios en realidad. Tampoco existe estímulo o presión para invertir los ingresos recibidos por las exportaciones de productos primarios en las propias actividades exportadoras, pues la ventaja comparativa radica en la generosidad de la naturaleza, antes que en el esfuerzo innovador”.

Por su parte, María Belén Freire, analista del Grupo Faro, asegura que la recuperación llega de la mejoría de los mercados tras la crisis económica. “La economía ecuatoriana estaría mejorando contagiada por la mejoría externa. No obstante, habrá  que esperar  las estadísticas de las especies monetarias en circulación para ver si esa mejoría en la balanza comercial se refleja en este rubro”.

Desde la orilla empresarial, en cambio, hay una preocupación por la falta de una política comercial clara y de incentivos a la producción. Carlos Vicente Tamayo  realiza actividades de exportación y asegura que  “es muy raro ver nuevos actores que envíen sus productos al exterior. Normalmente son los mismos quienes hacen los envíos. Eso nos da la alerta de que no hay fomento a las exportaciones ni incentivos”. 

Del otro lado, el importador Javier Contreras señala que en los primeros meses del año mejoró su situación. “Ya no hay barreras a la importación y eso ha ayudado a nuestra actividad.

Principalmente, de lo que he visto, ha regresado un marcado interés por importar artículos de tecnología, perfumes, bienes de lujo... Se están vendiendo más autos, por ejemplo”.

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