29 de June de 2009 00:00

El comercio se aviva afuera del Atahualpa

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

Redacción Quito 

Cuando  hay partidos de fútbol en el estadio Olímpico Atahualpa,  René Freire cambia de semblante. El hombre de 30 años labora  en la esquina de la avenida Naciones Unidas  y República de El Salvador, en el norte de la ciudad.

Allí, en una caseta  negra de 2m² exhibe   confites, bebidas y cigarrillos. Lo hace desde 2006.  La ubicación de su negocio es  clave    durante los encuentros deportivos. “El día de los partidos,  mis  ventas se incrementan   un 50%”, precisa el  comerciante lojano.

Al frente de  Freire  se halla el   restaurante Pinchos BBQ. Alfredo Muñoz, administrador del local,  cuenta que  los días de los   torneos  deportivos aumenta el número de empleados, para lograr atender a los cientos de clientes que lo visitan.  “Es impresionante. Aquí no hay ni dónde poner un pie. Todo está lleno”. El sitio tiene  capacidad para 100 personas.

Al igual que    en Pinchos BBQ, Freire también toma precauciones para los días deportivos.   Él  asegura   que destina más presupuesto para  llenar de    provisiones su quiosco. “Incluso trabajo con más motivación”.

No solo los comerciantes se animan con los  cotejos.   Los residentes del sector también levantan su ánimo.  En criterio de Wilson          Lara,  morador,   la
algarabía de los asistentes al estadio es contagiosa. “Cuando no hay fútbol pasamos tristes. ”.

A pocos pasos de Lara, se encuentra el almacén Ditaldesign. Allí labora Giselle Gómez. Ella   también coincide en que esos días   hay más movimiento de  personas.  Y afirma que  los problemas se incrementan. Por ejemplo,      las calles se llenan de  basura.    “Al siguiente día, todo queda hecho un desastre”.
 
Con  Gómez coincide la vecina  María Jungal.  La mujer vive en la calle Manuel María Sánchez, frente al Olímpico. “La vía y los alrededores del Estadio sí  se quedan sucios. Pero  vienen personas a limpiar”,  aclara  Jungal.

A media cuadra de la vivienda  de  Jungal,    Las papas de la  Mary  esperan por comensales.  Con una amplia sonrisa, la vecina  Barbarita  Morales recrea el ambiente festivo que se  respira los días de fútbol. “Es más que una fiesta.  El ruido es enloquecedor. Y cuando juega la Selección es una locura”, reseña la  comerciante.

Morales, además, afirma que la jornada de trabajo se extiende. “Un día habitual trabajamos hasta las 15:00. Pero los días de fútbol laboramos hasta las 20:00. O hasta que se acabe el encuentro”.

Blanca Mejía, lugareña y tendera,  también dice beneficiarse de los actos que se presentan en el  Atahualpa. “Al estar cerca de los centros comerciales, los vecinos no compran.  Ni  las golosinas se venden. En cambio, cuando hay un espectáculo   los asistentes consumen”.

Aunque, a  diferencia del resto de  personas, Arturo Moya,  propietario de un local,  se muestra apático. Dice que   los días de fútbol se complica la convivencia.  Coincide con  los vecinos en algo: las calles del sector se quedan con basura. Y los comerciantes aumentan notablemente sus ganancias.  Moya agrega que los espectáculos  traen consigo problemas de  inseguridad.

Freire, por su lado, continúa  ofertando sus golosinas al centenar de transeúntes que transita a diario por la av. Naciones Unidas.

Testimonio  Armanio Tawadroes   / Vecino

Llegué al Ecuador hace 15 años.  Cuando dejé mi país natal, allá en el Oriente Medio, la cuna de la civilización, traía miles de esperanzas, ideas y proyectos.

Ahora poco a poco  veo cómo se desvanecen. Eso porque pese a  que amo al Ecuador, he encontrado trabas y obstáculos para   conseguir mis propósitos.

Una de las aspiraciones que tenía fue   la creación de un instituto. Allí  tenía previsto enseñar  temas referentes a  la formación integral del ser humano. Eso implica el desarrollo intelectual, la ética y el gusto por la estética.

Durante mi permanencia en Ecuador he observado  la falta de  vida comunitaria. Por ejemplo, aquí en mi sector  falta mucha solidaridad. No sé si es egoísmo, arrogancia o  sencillamente la falta de cooperación.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)