1 de April de 2011 00:00

El CNE se desperdicia

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Los hechos ya muestran que es un error no prohibir todo tipo de propaganda del Estado y acto gubernamental que promueva o haga pública la acción del Gobierno, salvo en caso que hubiese real y no decretada emergencia. Para la sociedad y democracia más importante que apoyar a un bando es crear precedentes y normas de lo que debe ser una competencia con transparencia y equidad de condiciones para los contrincantes. Vale más la deliberación de la sociedad para construir ideas y politizarse, y así pueda la ciudadanía optar con conocimiento. Las sociedades que asumen las reglas del juego se ocupan más de problemas transcendentes para la sociedad, y menos de reducir la disputa política a una pelea por estas o por árbitros. Para salud de la sociedad las normas deben ser para todos en cualquier circunstancia y que cada cual sepa que esas son las normas. Sino se volverá a disputar que las reglas no fueron aplicadas, que son imprecisas, que requieren más leyes, que los jueces fallan mal. Reiteradas disputas sobre normas y jueces carcomen esfuerzos e ideas y nos encierran en una pelea que deja de lado los problemas de fondo. No construimos proyecto colectivo, nos polarizamos inútilmente en quien pone mejor la zancadilla y hace honor al cinismo. En cambio, un proyecto colectivo puede ser incluso radical, tendrá asidero y duración si se basa en reglas del juego claras para todos, que permiten mejor y mayor apropiación colectiva. Cuando las normas no son claras y crean dudas porque favorecen a alguien, prima la suspicacia y actores políticos victimizados y victimarios ocupados en ganarle al otro a cómo dé lugar y no en promover causas e ideas.

Saber asumir las instituciones cuenta más que los cálculos circunstanciales. El CNE desperdicia la oportunidad que tiene de establecer normas y principios, en los hechos, al no crear precedentes que serían útiles para las campañas. El referendo es menos pasional que la elección de representantes, es la oportunidad para estatuir las reglas. En campaña de referendo o , para la transparencia, no debería haber ninguna propaganda del Gobierno y acto que se considere de información, pues cualquier mensaje puede ser sutil propaganda. Tampoco debe haber inauguración de obras o de rendición de cuentas los sábados o en cadena de prensa alguna. Limitar los pretextos para el abuso y para ejercer sanción debe ser principio para el CNE. La sanción es hipotética en este caso o se lo hará luego de un tiempo, lo que la convierte en inútil. ¿Para qué devaluar el ejercicio de normas y justicia?

Eso es lo sensato para bien colectivo, consolidar normas de democracia; el problema: con frecuencia en las polarizaciones la sensatez pierde espacio, no se la reivindica sino cuando los excesos convocan otros excesos y perdedores incluyen a actores de los primeros.

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