1 de mayo de 2016 10:40

Clínica del exasambleísta Leonardo Viteri quedó en escombros

El exasambleísta por el Partido Social Cristiano (PSC), Leonardo Viteri, colaboró para retirar las últimas vigas de lo que fue su clínica privada en Bahía de Caráquez. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

El exasambleísta por el Partido Social Cristiano (PSC), Leonardo Viteri, colaboró para retirar las últimas vigas de lo que fue su clínica privada en Bahía de Caráquez. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

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Diego Puente
desde Bahía de Caráquez (I)

El exasambleísta por el Partido Social Cristiano (PSC), Leonardo Viteri, colaboró para retirar las últimas vigas de lo que fue su clínica privada, en el centro de Bahía de Caráquez, en Manabí, una de las zonas más afectadas por el terremoto de 7.8 grados en escala de Richter.

El exasambleísta por el Partido Social Cristiano (PSC), Leonardo Viteri, colaboró para retirar las últimas vigas de lo que fue su clínica privada en Bahía de Caráquez. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

El exasambleísta por el Partido Social Cristiano (PSC), Leonardo Viteri, colaboró para retirar las últimas vigas de lo que fue su clínica privada en Bahía de Caráquez. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

Lejos de un terno, como los que solía lucir cuando acudía a las sesiones del Legislativo, Viteri utilizó la tarde del sábado 30 de abril del 2016 un atuendo informal para colaborar en las últimas labores de remoción de escombros de la clínica que fundó su abuelo Octavio Viteri Velásquez.

“Esto frente a lo que fue la clínica de mi abuelo”, dijo Viteri, mientras se sentaba en las gradas de una edificación vecina, en las calles Riofrío y Simón Bolívar.

Las pérdidas económicas llegarían a los USD 400 000. Esto, porque había invertido en nuevos equipos médicos como un ecógrafo. Actualmente, realiza los trámites para que el seguro cubra las pérdidas.

Pero el daño va más allá de lo económico, la clínica surgió en el año 1922 y estaba dentro el inventario del patrimonio de la ciudad. “Esta pérdida es algo que no se puede calcular”, señaló Viteri.

El terreno será aplanado y ahí Viteri montará carpas para atender, de manera gratuita, a los perjudicados por el terremoto. Él prefiere pensar en el futuro de Bahía, pero advierte que se deben aprender de las lecciones que dejó el terremoto.

La primera es que no se debe quitar al aeropuerto Los Perales que sirvió para afrontar esta emergencia. La segunda es mejorar el control de las construcciones en Manabí, ya que se demostró que la informalidad contribuyó para que las edificaciones sucumbieran y haya más heridos.

Él comentó que en una casa patrimonial de un vecino se permitió construir dos lozas adicionales de manera antitécnica. “Los comisarios de construcciones deben exigir los permisos firmados por técnicos en la materia”.

La última lección, añadió Viteri, debe ser asumida por el Gobierno. “Cuando dijo para qué voy a guardar esa platita, ahora se puede responder que para esto se necesitaba ese dinero”, explicó el exlegislador en alusión a la posición del Gobierno de priorizar la inversión en lugar de tener recursos en fondos como el ex Feirep.

Viteri se mostró agradecido con los ecuatorianos por solidarizarse con Bahía. “Invito a los quiteños que viven en Bahia que vuelvan a reconstruir los edificios que están afectados, en su mayoría, solo en mampostería”:

También hizo un llamado a las empresas aseguradoras que cumplan con sus compromisos. “Aquí se deben pagar unos USD 800 millones que deben cancelar las aseguradoras y que están poniendo muchas trabas”.

Por experiencia como director de la clínica y, luego, Alcalde de Bahía, que afrontó parte de los estragos del terremoto del 98 y del Fenómeno del Niño, sabe que las necesidades se empiezan a sentir al mes y pidió la colaboración de los ecuatorianos.

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