27 de febrero de 2018 00:00

Cirugías robóticas reducen tiempos en el quirófano

Diego Hernández, ginecólogo del H. Andrade Marín, opera a una paciente de 61 años con el robot Da Vinci. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Diego Hernández, ginecólogo del H. Andrade Marín, opera a una paciente de 61 años con el robot Da Vinci. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Valeria Heredia
Redactora (I)
jheredia@elcomercio.com

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Similar a un juego de video, con pantallas en 3D, cabinas teledirigidas y palancas. Así funciona Da Vinci, un robot con el que se realizó una extirpación de útero a una mujer a quien le diagnosticaron un cáncer cervicouterino. Ella accedió a la cirugía para salvar su vida.

Cerca de las 08:30 del lunes 19 de febrero, los ‘jugadores’ estaban conectados en uno de los quirófanos del Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM).

El ginecólogo Fabián Salazar fue el encargado de operar a la paciente. Él estaba en una especie de cápsula -no se acercó a la mujer-. A un metro y medio estaba el también ginecólogo y coordinador del programa de cirugía robótica, Diego Hernández. A su lado, la paciente Ayda Pozo, de Tulcán.

Hace un año y medio, la mujer recibió la noticia de que tenía cáncer de cuello uterino o cervicouterino -como se lo conoce-. Saberlo fue demoledor. No solo para ella sino para su familia, que se movilizó para buscar una opción: una extirpación del útero.

El trajín comenzó con la visita a casas de salud públicas y privadas. Luego de más de 365 días la búsqueda terminó en el HCAM. El ginecólogo Hernández estudió el caso y determinó la urgencia de la operación o histerectomía.

No se trataba de una cirugía tradicional; usarían al robot Da Vinci, que llegó en 2015 al Andrade Marín. Fue aprobado en el 2000 por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. No se programa, necesita órdenes directas para cada maniobra.

Reproduce movimientos de mano, muñeca y dedos del cirujano.
El objetivo es que las operaciones sean lo menos invasivas. Es decir, se reduce el tiempo de la intervención, recuperación y hospitalización.

Durante el año pasado se realizaron 411 cirugías con este robot, un 68% más de lo registrado en el 2015, cuando fueron 245, según datos del hospital.

Con el robot  Da Vinci han salvado 1 012 vidas


Ginecología, urología y cirugía general son las tres áreas en las que se utiliza este equipo. En total se aplica en 10 tipos de cirugías. Entre ellas bypass gástrico, miomas y extirpación de tumores (ver infografía).

Da Vinci tiene cuatro brazos, que se introducen en el cuerpo del paciente. Los orificios no superan el centímetro, por lo que el impacto en cicatrización es mínimo. Esa es una de las ventajas para quien es operado, reconoce Salazar.

Él se capacitó durante cuatro meses junto a un equipo de 12 cirujanos especialistas y 15 enfermeras y auxiliares.

Otra de las ventajas -según los galenos- es que la visión y la precisión del cirujano mejora. Uno de los brazos contiene una cámara. Esta ayuda a que la imagen se vea 15 veces más grande y en alta resolución.

Salazar, por ejemplo, miraba desde su cabina el interior de la mujer de 61 años. Con soltura cortaba el útero y cauterizaba. Su objetivo: extirpar todo el órgano. Mientras tanto, Hernández observaba, movilizaba las herramientas y hacía recomendaciones al cirujano.

Una cirugía tradicional tiene un impacto mayor en la persona. Por ejemplo, el paciente puede quedarse entre cinco y seis días hospitalizado. Además, el tiempo de trabajo en quirófano es de tres horas.

Con Da Vinci, el paciente recibe el alta en uno o dos días. Y la intervención dura de 45 minutos a una hora. “Menos días de hospitalización significa menos recursos para alimentación y medicamentos”, añade el ginecólogo Hernández.

Estos beneficios generaron calma en Pozo. Al siguiente día de la operación, ella ya estaba en el cuarto de recuperación.

Su hija Katherine Peralta, de 25 años, la acompañó y ayudó a movilizarse. Con nostalgia, la joven recuerda el tiempo que esperaron para alcanzar la intervención. “Al principio nos asustamos porque es algo nuevo. Hoy estamos felices”.

Ayda Pozo también comparte la felicidad de su hija. Casi ya no siente los síntomas del cáncer. Antes, dolor de cabeza, cintura y decaimiento hicieron parte de su vida diaria. Como sostén de sus hijas, debe recuperarse lo antes posible.

Para los médicos, se trató de otra operación exitosa realizada con este sistema similar a un videojuego. Con Da Vinci han salvado ya 1 012 vidas desde el 2015 hasta el 2017.

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