19 de January de 2010 00:00

Un centro enseña al no vidente a vivir en la ciudad

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Redacción Quito

Con un bastón en la mano derecha y sujetando su bolso en la otra mano, Margarita Zurita cruzó ayer la av. Teniente Hugo Ortiz, en el sur, para ir hasta a una tienda a comprar algo de tomar. Hace un año, Zurita no salía de su casa, ubicada en Solanda, pero ahora puede ir de un lado a otro sin la compañía de uno de sus hijos. “Ahora me siento segura y sé que puedo lograr cualquier cosa que me proponga en la vida”. La mujer de 45 años perdió su visión hace 1 año y medio  por una enfermedad degenerativa.

Zurita dice que este progreso lo ha conseguido gracias a la ayuda que obtuvo en el Centro de Formación y Capacitación Laboral para Ciegos (Cefoclac), que funciona en el sur de la ciudad. Este centro actualmente capacita a 46 personas no videntes o que tienen deficiencias visuales severas. Los usuarios que acuden al lugar  tienen entre 12 y 65 años.

Este sitio, que trabaja de forma gratuita, funciona de manera similar a una institución educativa, pero con énfasis en áreas que faciliten la convivencia de las personas no videntes.

Alba Tinitana, a sus 58 años, aprendió el arte de hacer manualidades. A pesar de la ceguera que tiene, desde hace más de un año, Tinitana puede hacer figuras con mullos, tejer con lanas y trabajar en tela. Esta actividad le ayudó  a salir de la depresión en la que estaba cuando perdió  la visión en un accidente de tránsito.

Pero, además de esa actividad, en el Cefoclac los no videntes pueden aprender a movilizarse en la ciudad, a organizar su casa, cocinar, hacer compras en los mercados y hasta escribir en computadora. Esta última actividad es una de las que más empeño demanda, según la profesora Sonia Taipe. Por medio del programa Jaws,  que lee las teclas que se digitan, los no videntes  pueden escribir textos completos. William Zambrano aprendió a navegar en Internet y a chatear con sus amigos por medio de este programa.

Entre risas, bromas y juegos, los usuarios del Cefoclac aprenden, en ciclos de un año, a desenvolverse por sí solos y a relacionarse con su entorno. Es por esto que incluso los jóvenes pueden volver a reinsertarse en los sistemas de educación regular.

A pesar de que el Cefoclac solo funciona en Quito, atiende a personas de todo el país, e incluso gestiona los procesos para ayudar a los no videntes a encontrar trabajo y mejorar su condición.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (1)
No (0)