5 de December de 2009 00:00

Castella y Luis Bolívar: puerta grande

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Gonzalo Ruiz Álvarez. Especial para EL COMERCIO

Sebastián Castella indultó un toro y el colombiano Luis Bolívar, que confirmaba su alternativa en Quito, cortó una oreja a cada toro. De ese modo abrieron la puerta grande de la plaza de Iñaquito. El Juli, con el lote menos propicio, deberá aguardar hasta el domingo para conseguir algún trofeo.

Con llenazo completo y gente en las afueras de la plaza buscando entradas se celebró el séptimo festejo de la Feria Jesús del Gran Poder 2009. Se corrieron cinco toros de Triana, el tercero indultado, tres de ellos faltos de raza, y uno de Huagrahuasi, el sexto de buena condición.

Julián López, El Juli, de Madrid, con poca fortuna en el sorteo apenas pudo lucirse en el primero, de Triana, en dos series de derechazos de las que toro salía con la cara arriba, tras las cuales se paró. Mató de pinchazo y bajonazo abriéndose de la suerte. Pitos al toro.

Astillado salió de chiqueros el cuarto, de Triana, que llevaba la cara arriba y pese a ser apenas picado se rajó pronto a la querencia natural. Julián pudo sostener al toro con buen criterio en los medios y cosió una buena serie de derechazos jaleados. Mató de estocada trasera y entera. Será hasta el domingo.

Sebastián Castella, de Beziers, Francia, lanceó con suavidad a la verónica, cuidó en varas la poca fuerza del toro, Gitanito, de Triana, número 5, de 472 kilos de peso. Curro Molina y Gabriel Caza compusieron un buen tercio de banderillas. El torero francés inició su labor con la muleta por alto. Por el pitón derecho el toro remataba arriba y por el izquierdo humillaba mucho pero perdía las manos. Allí vino la sapiencia del diestro para dibujar una buena serie de derechazos y forzado de remate. La paciencia es una virtud suprema cuando se trata del toreo y Castella la ha cultivado.

Las series de naturales eran cada vez más tersas, más templadas, más toreras. El toro, que había perdido las manos hasta tres veces, a esta altura de la faena ya metía la cara y perseguía las telas con mayor proyección. Entonces el torero galo puso en práctica su libreto, toreó entre los pitones y dibujó largos pases de pecho en circular aprovechando el excepcional pitón izquierdo del toro, sin agobios ni aspavientos, en medio de las ovaciones generales. Sacó a flote las mejores condiciones de la res,  que fue de menos a más y la nobleza de Gitanito permitió a un Castella, en conexión con la multitud, alcanzar el indulto del noble ejemplar. Dos orejas y rabo simbólicos y advertencia: Sebastián Castella es candidato al premio mayor de la feria.

El quinto, también de Triana,  tenía bonitas hechuras. Castella lo recibió por verónicas y media, lo cuidó en el caballo. Soplaba un molestoso viento y no pudo hacer su faena en los medios como correspondía. Trasteo corto y buenos muletazos que terminó con su puesta en escena del toreo de cercanías. Si no se llevó algún trofeo fue por el fallo a espadas. Pinchazo, media estocada tendida, cuatro golpes de verduguillo y un aviso.

Luis Bolívar, colombiano nacido en Ciudad de Panamá, abrió plaza y confirmó su alternativa con el toro Lanudo, de Triana, número 266, un castaño de 475 kilos. En los lances a la verónica apretó por el pitón derecho. Carlos López dejó un buen par de banderillas. Luis Bolívar se fue a los medios para dar un cambiado por la espalda, y ponerse por el pitón izquierdo, pero el toro protestaba en cada muletazo. La labor fue construida a base de naturales y alguna probatura por el lado derecho para mostrar la defectuosa embestida del toro. Tras un estocadón, el coleta colombiano recibió su primera oreja como matador en esta plaza.

El sexto, Marianillo de Huagrahuasi, con cuajo fue un toro que humilló. Su salida incierta fue definida tras los dos encuentros con la cabalgadura de Mario Almeida. Lidió bien El Jeringa y completó un buen tercio de banderillas Gabriel Caza. El viento impidió una faena en los medios, allá donde lo pedía el toro.

Luis Bolívar consiguió algunos buenos muletazos, especialmente dos series con la mano derecha abriendo el compás, pero su labor no pudo ser conjuntada. Estocada entera y desprendida. Oreja y salida a hombros junto a Castella.

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