12 de octubre de 2017 18:15

Pareja Yannuzzelli: 'Estaba libre en Miami, pero mi conciencia estaba presa; ahora estoy preso, pero mi conciencia está libre'

Según Pareja, conoció a través de la prensa que la cuenta bancaria de Capaya (acrónimo de su nombre) había recibido "movimientos demenciales" de dinero. Después de eso, dijo que llamó insistentemente a Bravo para que le diera una explicación, pero "siempr

Según Pareja, conoció a través de la prensa que la cuenta bancaria de Capaya (acrónimo de su nombre) había recibido "movimientos demenciales" de dinero. Después de eso, dijo que llamó insistentemente a Bravo para que le diera una explicación, pero "siempre recibía evasivas". Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Redacción Seguridad

Frente a una sala llena de público, Carlos Pareja Yannuzzelli, habló por primera ante un tribunal penal. Lo hizo este jueves, 12 de octubre del 2017, en el juicio por delincuencia organizada en el que está procesado junto con Marco Calvopiña, exgerente de Petroecuador, y Diego Tapia, exgerente de Refinación.

Pareja, quien vestía el uniforme anaranjado de la cárcel y lucía una barba desprolija, inició su relato desde que fue nombrado, en el 2012, Gerente de Refinación en la estatal petrolera.

Dijo que se encontraba en el Ministerio de Hidrocarburos y que desde allí fue llevado a Petroecuador por Wilson Pastor, entonces ministro de Recursos No Renovables. Desde ese puesto dirigió la rehabilitación de la Refinería de Esmeraldas, la planta de procesamiento de crudo más importante del país, que en ese entonces presentaba serios daños. Actualmente, el Gobierno ha señalado que se inviertieron más de USD 2 200 en esa obra, pero la planta atraviesa fallas graves.

El exgerente manifestó también que la rehabilitación, en donde la Fiscalía sostiene que hubo obras con sobreprecios y pagos de coimas, inició en el 2008 cuando el entonces presidente Rafael Correa declaró en emergencia a Petroecuador. “En ese tiempo se dieron los contratos más caros e importantes” como con SK Engineering & Construction, luego vinieron otros como con Worley Parsons y otras empresas "las mejores del mundo".

Ante los jueces penales de Pichincha dijo estar pagando "muy caro" por sus errores y que el peor de todos -cree- fue haber aceptado la offshore Capaya. Esta firma tenía inicialmente como directivos a Jelice Herrera, esposa de Álex Bravo, exgerente de Petroecuador, su madre y su padrastro. Todos están sentenciados por cohecho.

"Fue un regalo de Bravo", "una novelería, que ni siquiera usé (el dinero) porque no lo necesitaba. Ahí se quedó todo (el dinero) y ahora lo tienen las autoridades", dijo Pareja.

Y agregó: "yo estaba libre en Miami, pero mi conciencia estaba presa. Ahora estoy preso, pero mi conciencia está libre".

El exfuncionario, quien se entregó a la justicia el 11 de agosto, pues se encontraba prófugo en los Estados Unidos insistió en que él fue sentenciado por cohecho por la misma evidencia que se presentó en este segundo juicio: la asistencia penal de Panamá donde se detallan los pagos ilegales que esta empresa recibió en una cuenta bancaria que Pareja abrió en el Capital Bank de Panamá.

Según Pareja, conoció a través de la prensa que la cuenta bancaria de Capaya (acrónimo de su nombre) había recibido "movimientos demenciales" de dinero. Después de eso, dijo que llamó insistentemente a Bravo para que le diera una explicación, pero "siempre recibía evasivas".

"Después de tanta insistencia, me contó también que Kilkenny era de Marco Calvopiña, pero a mí no me consta", dijo.

Según la Fiscalía, Kilkenny Business S. A. habría recibido dos transferencias por USD 400 000 de la empresa Girbra, propiedad de Bravo. Esta, en cambio recibió más de USD 12 millones de contratistas petroleros.

En cambio, Bravo, en su testimonio de la semana pasado, afirmó que recibía órdenes y recursos de Pareja, los mismos que luego debía entregar a terceras personas. Bravo fue llamado como testigo de la Fiscalía, después de que fuera sentenciado a tres años y cuatro meses de cárcel tras haber sido juzgado en un juicio abreviado y haber aceptado el delito de delincuencia organizada.

Durante el relato de Pareja, él negó que se haya asociado con Calvopiña o Tapia para cometer delitos. Aseguró que nunca recibió dinero de ellos. También dijo que él no se encargaba de revisar los documentos de los proveedores petroleros para ver si estaban habilitados a contratar con Petroecaudor; ni se ocupada de determinar los costos de las obras o verificar que se cumplan con las especificaciones de los contratos.

Dijo que eso era tarea de la Subgerencia de Proyectos, administradores de contrato y abogados. Y recordó que la rehabilitación de la Refinería de Esmeraldas. “Si hubo delincuencia organizada eso es muy fácil de verificar, yendo a las personas que manejaron esas obras”.

Tras el testimonio de Pareja, el tribunal penal suspendió la diligencia hasta el próximo 24 de octubre cuando se conocerán los últimos alegatos y, después, la sentencia.

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