30 de enero de 2018 09:27

Caos en la Panamericana Norte por protesta de taxistas informales

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María Belén Merizalde

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Miembros de compañías de taxis informales de la parroquia de Calderón se tomaron la Panamericana Norte desde las 03:30 de hoy, martes 30 de enero, como medida de protesta ante el proceso de regularización que lleva a cabo el Municipio de Quito.

Los taxistas informales colocaron sus autos sobre esta transitada vía que conecta el norte del país con la capital impidiendo el tránsito vehicular.

Carlos Mora, miembro de una de las compañías que presta el servicio de taxi ruta en el sector de Carapungo, comentó que la medida de hecho responde a que solo 25 de 5 000 compañeros pudieron continuar en el proceso de regularización que arrancó el pasado 14 de agosto.

“En este proceso solo negociaron los puestos, pero a quienes somos históricos en esta actividad, quienes trabajamos por más de 10 años en esta actividad, nos negaron la idoneidad”, comentó el taxista.

Según los manifestantes durante este mes se han detenido entre 15 y 20 carros que se dedican a esta actividad. “En los operativos que hace la Agencia Metropolitana de Tránsito nos mandan a detener con cuatro o cinco motos, como si fuéramos delincuentes”, dijo Mora.

Los habitantes de Carapungo, Calderón y Llano Grande corrían  a lo largo de la Panamericana Norte tratando de conseguir un transporte. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Los buses en la Panamericana Norte circulaban con una cantidad inusual de pasajeros. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Cuando es detenido el vehículo es trasladado a los patios de retención vehicular durante siete días y deben pagar una multa de USD 900, según señalaron los conductores.

Mientras realizaban la protesta un fuerte contingente policial llegó al lugar para hacer que los manifestantes retiren sus autos de la vía y se pueda habilitar el tránsito.

Cerca de las 07:30 los taxistas informales retiraron sus autos, pero aseguraron que continuarán luchando para regularizar su actividad.

Los habitantes de Carapungo, Calderón y Llano Grande
corrían desesperados a lo largo de la Panamericana Norte tratando de conseguir un transporte, cualquiera fuera este, que los trasladara a sus lugares de trabajo.

Los buses de transporte público lucieron abarrotados de pasajeros. En cada parada se evidenciaba gran acumulación de gente que intentaba subirse.

Los habitantes de Carapungo, Calderón y Llano Grande corrían  a lo largo de la Panamericana Norte tratando de conseguir un transporte. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

Los habitantes de Carapungo tuvieron problemas al tomar los buses para dirigirse a sus oficinas. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

En ese mismo sentido, en las usuales paradas en donde los taxi ruta recogen pasajeros se observó una larga fila de personas, que esperaban que los informales depusieran la medida y realizarán con normalidad el recorrido.

“Este servicio es muy necesario para este sector, pues los buses no logan satisfacer toda la demanda. La tarifa es adecuada y uno llega de forma cómoda y rápida”, comentó Fabricio Lobato, quien a diario toma el servicio de taxi informal para trasladarse desde Carapungo hasta la avenida Naciones Unidas, por USD 1,00.

Mariana Proaño señaló molesta que estas paralizaciones complican la rutina de la gente. “No puede ser posible que protesten afectando a otras personas”.

Según los taxistas informales al menos cuatro compañeros fueron detenidos durante la manifestación.

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