17 de November de 2009 00:00

Cálmate, Chávez

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Michael Shifter

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El programa dominical por radio y TV de Hugo Chávez  ‘Aló Presidente’, no es exactamente conocido por su brevedad ni su tono tranquilizador. El vehículo principal de comunicación del Presidente de Venezuela    con frecuencia señala los pasos  próximos del 11° año de su grandiosa  reforma ‘bolivariana’ del país.
De manera que fue causa de preocupación que  Chávez usara el programa  para    declarar en su característico estilo: “No perdamos un día más en nuestra meta de prepararnos para la guerra”.

El blanco de la advertencia era Colombia. Los dos países están profundamente interconectados y su relación comercial supera los USD 7 000 millones.
Chávez y el presidente Álvaro Uribe (octavo año en el cargo) están en los extremos opuestos del espectro ideológico y  mantienen  desconfianza mutua. Sus estilos absorbentes de gobierno son similares, lo cual ha hecho más complicadas sus relaciones.

Pero el tono bélico de Chávez ha producido una escalada entre ambas naciones a un nivel inédito.  La relación bilateral ya había tomado un giro  cuando Chávez decidió en agosto cerrar la frontera a las manufacturas colombianas, prefiriendo más bien comprar a Brasil. Las exportaciones cayeron en 50% al mes siguiente. Y aunque el cierre no fue total, las restricciones sí han causado daño. Colombia era el segundo socio comercial de Venezuela. No solo se ha resentido la relación comercial, pero, por primera vez hubo muertos  (al menos una docena)  a ambos lados de la frontera. Deportaciones masivas han regresado a casa a muchos colombianos. Arrestos de supuestos espías  han exacerbado el ajetreo diplomático.  

Las fuentes de la desconfianza están de lado y lado. Uribe está convencido de que Chávez  brinda apoyo a la insurgencia de las FARC. Chávez cree con igual convicción, que Colombia, con amplio y sostenido apoyo  militar de Estados Unidos  representa una amenaza a la seguridad de Venezuela. La  pesadilla de Chávez es que ya vienen los yanquis.

Así que para Chávez, la amenaza de EE.UU. (actuando a través de Colombia, según cree) justifica la acumulación de armamento. Él está decidido a proteger a Venezuela de una posible invasión lanzada por el   ‘imperio’.  Desde 2005, Chávez ha comprado entre USD 5 000  a 7 000 millones en equipo militar a Rusia.

Chávez se aprovecha del mal manejo de la difusión  del acuerdo con Colombia para inflamar las presiones bilaterales y hacer avanzar su propia agenda en casa. La acalorada retórica  contra Colombia es una manera conveniente de distraer la atención pública de los puntos débiles de Venezuela y de sus   vulnerabilidades, incluyendo la descontrolada criminalidad, la alta inflación, la deteriorada infraestructura, los cortes de agua y el racionamiento de electricidad.
 
Tomado de Política Exterior

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