8 de septiembre del 2016 00:00

La calidad del servicio y el trato de choferes, retos en Guayaquil

Pasajeros cuestionaron la falta de paraderos establecidos en el sector de La Florida, en el noroeste. Foto: Wladimir Torres / EL COMERCIO

Pasajeros cuestionaron la falta de paraderos establecidos en el sector de La Florida, en el noroeste. Foto: Wladimir Torres / EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil
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No todos los objetivos se están cumpliendo. La calidad del servicio y el trato de choferes a los pasajeros son aspectos que no han mejorado. Esta situación se presenta a una semana del inicio de la nueva etapa de la transportación en Guayaquil.

La percepción es que solo se remodelaron las unidades y se incrementó el pasaje de USD 0,25 a USD 0,30.

Buses llenos, menos frecuencias en recorridos, puertas traseras inutilizadas, irrespeto a los asientos exclusivos para personas embarazadas y de la tercera edad, falta de paraderos y la evasión de pasajeros preferenciales como estudiantes son algunas de las quejas que persisten.

En la avenida principal de la Florida, en el noroeste de la ciudad, Fabricio Paladines, de 72 años, es uno de los usuarios que se quejó por el servicio. El adulto mayor afirmó que todas las mañanas, a las 07:00, toma un bus de la línea 75 A. Explicó que ha tenido que esperar hasta 20 minutos porque los buses lo “ignoran” porque paga medio pasaje.

En el sector de la Pancho Jácome, en la vía Perimetral, Irene Yunga, criticó que tuvieran que pagar USD 0,05 más por un servicio que no está recibiendo. “A la mona la vistieron de seda, el maquillaje no cubrió el problema de fondo: el pésimo servicio. El chofer me quiere dejar donde le da la gana, uno les reclama y salen más bravos”.

Mientras, en el ingreso de la conocida entrada de la 8, al noroeste de la urbe, María Vera, con voz enérgica, añadió que no se respeta el espacio de asientos amarillos para personas con preferencia, pues tiene ocho meses de embarazo.

Galecio Mora, procurador del colectivo Tejido Social, que impulsó el proceso de mejoras en buses, comentó que el trato al público no ha mejorado. Consideró que el censo debió extenderse hasta fin de mes, mientras se instalaban los paraderos.

Narcisa Chávez, socia de la cooperativa de buses Policentro, dijo que los pasajeros también comparten responsabilidad en la calidad del servicio. “Muchos insisten en que el chofer los deje donde ellos quieren, se enojan”.

Según la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM), en una semana 59 buses más han aprobado el censo. Hasta el 1 de septiembre eran 2 069, ayer 2 128 que prestan servicio.

El director Fernando Amador explicó que el transporte urbano se irá normalizando en las próximas semanas, ya que el proceso de revisión continuará. La ATM diseña campañas de educación para choferes y usuarios.

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