2 de January de 2010 00:00

Los caballos ayudan a niños con varias discapacidades

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Redacción Guayaquil

El vaivén del ligero trote la tranquiliza. Con cada paso, una leve nube de polvo se eleva sobre la planicie terrosa.  Su diminuta mano acaricia sutilmente el lomo de su nuevo amigo. Con cada roce, él responde moviendo su cola de un lado a otro.

Para  Adriana, de 1 año, la experiencia de montar un caballo era nueva.   “Ya  ha perdido el miedo”, cuenta su madre, Paola Esmeralda. Es su última hija. Desde su nacimiento  lucha contra una leve parálisis cerebral que  por ahora no le permite aprender a caminar.  “Sus pulmones se llenaron de líquido amniótico. Eso le afectó. Un día después le dio un paro cardíaco y por tres días no pudo comer,  podía agravarse.  Ella es un milagro de Dios”, cuenta.

Cada semana, Esmeralda recorre con su niña varios institutos en busca de terapias. Pero desde hace una semana encontró algo diferente: la hipoterapia, un tratamiento que ayuda a mejorar el equilibro, la coordinación motriz, regular el tono muscular de los niños con discapacidad y que tiene un terapeuta peculiar, un caballo.

“El animalito le transmite mucha energía, me dicen que eso le ayudará a atenuar su parálisis”.

En el potrero de la Asociación de Ganaderos del Litoral y Galápagos, en el cantón Durán, las huellas de las herraduras están marcadas en la tierra. Tres caballos robustos daban vueltas alrededor de un cerco. Sobre sus lomos se mecían los pequeños pacientes.  

En las gradas, un grupo de madres esperaba con sus hijos en brazos. Niños con hidrocefalia, síndrome de Down,  hiperactividad y parálisis cerebral...

Narcisa tiene 2 años y siete meses y tiene síndrome de Down. Por pocos minutos se desprendió de los brazos de su mamá y,  de la mano de una de las terapistas, la pequeña se acercó a un caballo.

“Los movimientos tridimensionales del animal estimulan el sistema nervioso de los niños hasta llegar a un relajamiento total. Hay niños que llegan  contraídos y en la primera terapia logran soltar  sus músculos”, explica Natacha Donoso, encargada del programa de hipoterapia de la Asociación de Ganaderos, que cada semana acoge a  230 niños de Guayaquil, Milagro, Yaguachi y Daule.

Este programa se inició en junio de 2008. Hoy, a través de un convenio entre el Municipio de Durán y la Prefectura de Guayas, unos 75 niños más se sumaron.
Carmen Noboa, directora de Salud del Municipio de Durán, explica que el servicio es gratuito y cuenta con 15 caballos. “Solo  pedimos un certificado médico, con la valoración de un especialista y la autorización del padre”. 

Cada sesión dura entre 15 y 20 minutos. El contacto entre el caballo y el niño es el primer paso. Tres personas custodian al caballo en  el tratamiento: el fisioterapista, el auxiliar y el carretero son los encargados. Al   montar, el niño tiene que ir en diferentes posiciones: en forma de monta, de espaldas, boca abajo, boca arriba.

Testimonio

Melba Obando/ Madre de un niño de 7 años con parálisis cerebral

‘Con la terapia mueve los brazos y las piernas’

Cuando Jean Paul nació era normal, como cualquier niño. Pero a los nueve meses le comenzaron a dar convulsiones, no había cómo controlarlo. Por más que le dábamos medicamentos no mejoraba.  Después de muchos exámenes, los doctores me dijeron que tenía parálisis cerebral y microcefalia. Fue muy duro. Comencé a llevarlo a las terapias físicas del Hospital del Niño, pero no había mejora. Si lo acostaba en la camita, en esa misma posición se quedaba, inmóvil.

Cuando supe  de las terapias con caballos no dudé en llevarlo. Y desde entonces, gracias a Dios, ha progresado mucho.  Ahora mueve más los bracitos, las piernas... si lo acuesto se pone de lado, si está en la silla de ruedas se estira, busca la forma de empujarse. Todo eso gracias al tratamiento con los caballos, que seguimos desde hace tres meses.

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