29 de agosto de 2016 12:00

Los buses de Guayaquil tienen la mitad de vida útil

El censo del servicio urbano concluye el miércoles 31 de agosto de 2016  y el jueves 1 de septiembre se cobra nueva tarifa. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

El censo del servicio urbano concluye el miércoles 31 de agosto de 2016 y el jueves 1 de septiembre se cobra nueva tarifa. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

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Redacción Guayaquil

El censo de la transportación pública en el Puerto Principal ha permitido conocer el estado real de las unidades. El proceso culminará este 31 de agosto, antes del inicio del cobro de la nueva tarifa de pasaje, de USD 0,30, que regirá desde el 1 de septiembre.

Según la Agencia de Tránsito Municipal (ATM), la edad promedio de los 2 000 micros censados hasta ahora es de 11 años. Es decir, están a nueve de cumplir su período de circulación.

El censo obligó a las 63 cooperativas registradas en Guayaquil a “mejorar el estado de la flota”. En un recorrido realizado por este Diario, se constató que muchos de los buses que fueron adecuados justamente son los más viejos, que demandaron -por ejemplo- la modificación de su carrocería para la implementación de una segunda puerta trasera.

En la Cooperativa Policentro, las inversiones variaron entre los USD 200 y 4 000. Los que más demandaron de recursos fueron los buses fabricados entre 1996 y el 2002.

Narcisa Chávez, socia de esa cooperativa, detalló que de los 65 buses del grupo, el 25% entró a circulación en ese lapso. Mientras, el 50% ha cumplido la mitad de su vida útil.

“Ya varios compañeros están en la etapa final de circulación de sus buses, pero era necesario que realizaran las implementaciones, para el cumplimiento de los 10 requisitos mínimos que estableció la ATM. Sin ello, no se lograba la obtención del Registro Único de la Autoridad de Tránsito (RUAT),que es el nuevo disco que habilita para la circulación”.

En la Cooperativa Comandante Rafael Morán Valverde, el 50% de los 53 buses tiene menos de 10 años; un 30%, entre 11 y 15 años; y un 20%, de 16 a 20 años. Una de las unidades de ese grupo, que saldrá en circulación en los próximos tres años, es la de Ángel Jarrín, quien ya tiene planes de iniciar un proceso de renovación. “Tocará realizar una fuerte inversión para la adquisición de un nuevo bus, moderno, que cumpla los requerimientos de la ciudad. Por ahora seguiré con este bus, que data de 1999”.

Según Fernando Amador, director de Transporte de la ATM, con el censo ya salieron de circulación 200 buses que habían cumplido su vida útil en la urbe y que, como parte del control del servicio, los operativos han permitido la retención de 45 unidades por circular, pese a la prohibición.

Comentó que se realiza un estudio en el noroeste de la ciudad, para constatar si es necesario o no otorgar nuevos cupos para las cooperativas que ofrecen servicio en ese sector y así incorporar nueva flota. Dijo que esta semana ingresarán 30 buses nuevos, que reemplazarán a otros antiguos de distintas cooperativas.

Para la Federación de Transporte Urbano del Guayas, uno de los motivos del deterioro del parque automotor ha sido el congelamiento del pasaje durante 14 años. Actualmente, se estima que en Guayaquil circulan 2 800 micros.

Los controles

Por circular con las puertas abiertas, pese a que la nueva normativa establece que se deben abrir solo cuando el bus esté detenido, la ATM ha emitido cerca de 1 700 citaciones a choferes. Una de las medidas exigidas es que las puertas deben tener un sistema automático de bloqueo, que impida el rodaje mientras sus puertas estén abiertas.

“Los buses dejan a la gente donde quieren, van en competencia, por eso no cierran las puertas”, se quejó la usuaria Aída Aquino, en la avenida Francisco de Orellana.

Galecio Mora, dirigente del colectivo Tejido Social de Guayaquil, que impulsó los cambios previos al incremento de la tarifa del pasaje, cree que uno de los objetivos de la autoridad de tránsito será cambiar “la mentalidad de los transportistas”.

"Si no cambian su forma de tratar al usuario, no servirán de nada los cambios. No solo se trata de mejorar la carro­cería, sino de evolucionar la atención al público”, dijo.

Según la ATM, las multas implican una sanción del 10% del salario básico unificado y tres puntos menos en las li­cencias. La citación se aplica  a los conductores de los buses y no a las placas de la unidad que manejan.

Cambios en las unidades de transporte urbano


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