8 de noviembre de 2016 00:00

Una bodega de armas de la Brigada Patria quedó desintegrada

FOTO: API Luego de la explosión hubo un fuerte movimiento de militares que operan en el cuartel de Latacunga.

Luego de la explosión hubo un fuerte movimiento de militares que operan en el cuartel de Latacunga. Foto: API

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Modesto Moreta

La bodega de armas donde trabajaba el cabo Félix Echeverría quedó destruida tras una explosión. El techo de fibrocemento y los vidrios volaron a más de 100 metros a la redonda. Solo quedó en pie la estructura de hormigón armado.

Todo ocurrió en la Brigada Patria, un cuartel militar con asiento en Latacunga. Entre los escombros, un grupo de 26 especialistas en explosivos del GIR-Pichincha, otros del Ejército y de la Fiscalía de Cotopaxi, que llegaron a las 10:00, revisaban el sitio para hallar indicios de la detonación.

Los militares iban y venían. A esa hora ya se sabía que el estallido mató a Echeverría y que dejó heridos a cinco soldados, que ahora se encuentran estables en el Hospital de la FAE.

En las próximas horas se integrará una junta de investigación de accidentes que estará conformada por miembros de las fuerzas terrestre, naval y aérea para saber qué sucedió.

Por ahora, se conoce que el hecho ocurrió en una bodega de armamento y no de explosivos y granadas. El lugar fue acordonado con cintas plásticas de color amarillo y rojo, con la palabra “peligro”, mientras que un grupo de uniformados impedía el paso.

Octavio López, comandante de la Brigada, dio explicaciones de que en esa bodega solo se guardaban cascos, mochilas y fusiles. “No había explosivos, no sabemos qué ocasionó esa detonación”, repetía.

Luis Castro, comandante del Ejército, también aclaró que para artefactos de mayor cuidado hay refugios que están en
áreas alejadas de la población.

Víctor Maza, suegro de Echeverría, caminaba a paso lento por el lugar. Quería conocer detalles de lo ocurrido con su yerno, quien laboraba como ayudante de bodega hace un año y medio. No se explicaba cómo ocurrió el accidente.

Entre lágrimas, dijo que el militar y su hija Mayra procrearon una hija, de 6 años.

Maza recibió una llamada y de inmediato salió de Quito.
Echeverría era oriundo de Salinas, en Santa Elena, y su sepelio será en el Campo Olivo, en Tambillo (Pichincha).

En el cuartel, los padres de los uniformados pedían información. Por ejemplo, los esposos Alfredo Quishpe y María Cusco llegaron temprano. Llevaban la caja militar de su hijo, que el domingo anterior, fue transferido a ese recinto.

A su arribo miraron que el movimiento era agitado en el sitio. No sabían que a las 06:45 explotó una bodega de armamento. Con preocupación, observaban cómo carros con expertos en explosivos ingresaban. La salida y entrada de vehículos era constante, mientras dos helicópteros de la Policía y uno del Ejército sobrevolaban el lugar y aterrizaron en el recinto militar. En uno de estos se encontraban el ministro de Defensa, Ricardo Patiño, y el comandante de las Fuerzas Armadas, Luis Castro.

Luego, Patiño se trasladó vía terrestre al Hospital de la FAE- Latacunga, para conocer el estado de salud del capitán Oscar Abad; el sargento, Ángel Chafla, el cabo primero Édgar Chango, el cabo Segundo, Orlando Yupangi y del soldado Miguel Guamaní, quienes resultaron heridos.

Patiño aseguró que están tristes y golpeados con el accidente. Lamentó la muerte de Echeverría y envió las condolencias a sus familiares. Aseguró que los heridos están fuera de peligro y que tienen afecciones menores. La mayoría tiene daños en sus oídos. “Aún no conocemos la causa del accidente, el personal del Ejército, la Fiscalía y la Policía Nacional realizan las investigaciones correspondientes”, dijo.

El comandante Luis Castro lamentó lo ocurrido y anotó que se dará toda la atención a los familiares del cabo segundo Echeverría, especialmente en vivienda y educación para su hija. “Los heridos solo fueron afectados por la onda explosiva, pues se encontraban en el exterior de la bodega. La detonación ocurrió cuando el capitán Abad entregaba una pistola; eso indica que no hubo ninguna manipulación”.

Por eso, el Comandante del Ejército no descarta que el hecho haya sucedido posiblemente por la presencia de material inflamable, que se usa para el mantenimiento de fusiles, como tanques de aceites y lubricantes. Por ahora, todo está en investigación. El cuerpo del militar fallecido fue velado en la Brigada Patria, en donde se levantó una capilla ardiente.

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