6 de marzo de 2017 21:14

La bicicleta pública de Quito opera con el 67,7% de su flota

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Mayra Pacheco

Hallar una bicicleta pública disponible en las estaciones requiere de cierta paciencia. Los usuarios registrados en este sistema deben aguardar unos minutos antes de abordar una de estas unidades y dirigirse a su destino.

Cada vez que Leandro Ponce, usuario del sistema de Bicicleta Pública, se encuentra en esta situación opta por caminar a la siguiente estación para buscar una bici disponible.

El viernes pasado (3 de marzo de 2017), por ejemplo, Ponce llegó al mediodía a La Y y no halló una unidad disponible, la única que se encontraba en la baranda tenía daños en el sistema de frenos.

Para ganar tiempo, él se dispuso a ir hasta el siguiente andén, en la Plaza de Toros. “Al principio el sistema estaba bien, había ‘full’ bicis, ahora parece que hay un decrecimiento”, comentó Ponce.

Actualmente, de las 1 250 unidades que conforman el sistema de bicicleta pública, 847 bicis -entre convencionales y eléctricas- se encuentran en condiciones operativas informó la Secretaría de Movilidad del Municipio.

Es decir, para poner en marcha a diario este sistema, implementado hace casi cinco años, se cuenta con el 67,7% del total de la flota de bicicletas públicas, pero no todas son puestas a la disposición diaria de los 8 395 usuarios activos, por el déficit de la oferta.

Para la operación del día a día, en las 26 estaciones habilitadas, se cuenta con 450 ‘ciclas’ (300 convencionales y 150 eléctricas). El resto de las unidades funcionales permanece en el taller, ubicado en el Bicentenario, en el norte. Ahí reciben mantenimiento preventivo o correctivo.

En este espacio cerrado, el viernes pasado, se constató que una parte de la flota de las ‘ciclas’ eléctricas estaba conectada a enchufes para cargar las baterías. Las convencionales -que son operativas- estaban, igual, enfiladas. Y otro número indeterminado se encontraba al fondo amontonado. Estas últimas que estaban sin llantas, sin las cestas son parte de las 200 unidades que están fuera de servicio, porque cumplieron ya su vida útil, informó la Secretaría de Movilidad.

Aparte de estas unidades, hay tres eléctricas que no están funcionales y 200 bicis convencionales en proceso de recuperación. En total son 403 que no están disponibles.

Esta ‘baja’ en la flota ha sido sentida por Santiago Flores, usuario desde el 2012. “Desde el año anterior se nota que se cuenta con menos bicis. Deberían dar mantenimiento permanente a las unidades”.

La disminución en la oferta de bicicletas públicas en las estaciones obedece, en parte, a que la flota actual no “abastece” la demanda de usuarios. En función de esto se está implementando un proceso de optimización, precisó Miguel Chuquimarca, coordinador operativo de la Bici Pública.

Para repotenciar este sistema en el que se realizan 1 300 viajes diarios, el Municipio de Quito tenía previsto, inicialmente, emprender un proceso de automatización de la Bicicleta Pública, pero este proyecto fue declarado desierto, por tercera ocasión. Por esto, mientras se concreta este plan, se han planteado nuevas estrategias a corto plazo.

La optimización de este sistema consiste en reforzar el mantenimiento de las unidades eléctricas y convencionales, mejorar la logística, contar con equipos de fiscalización que controlen el buen uso de las bicis e implementar más mecanismos de seguridad.

En esta semana, por ejemplo, está planificado que se terminen de instalar carpas con seguridades en las cuatro últimas estaciones: Seminario Mayor, Veracruz, Naciones Unidas y Estadio Olímpico.
Aparte está previsto que en el transcurso de este año, se habiliten tres nuevas estaciones en la 5 de Junio, Villa Flora y La Magdalena, en el sur. En los dos primeros, la infraestructura está ya instalada.

En todo este proceso de reestructuración se estima invertir aproximadamente unos USD 100 000 mensuales. Pero a la vez se hizo un llamado para que los usuarios del sistema contribuyan también al cuidado de estas unidades, que son prestadas de manera gratuita.

Por el uso, algunas bicis presentan, con frecuencia, daños en las llantas, en los pedales, en el sistema de cambios y, en menor medida, en los aros, abolladuras y golpes en la estructura.

Para mejorar este servicio, el Municipio debería también institucionalizar el sistema de Bicicleta Pública como un modo de transporte formal, mencionó Galo Cárdenas, consultor en Trasporte Sostenible.

Esto implica establecer estándares de calidad, como se hace con los sistemas de transporte público masivo. Es decir, debería ser puntual, ágil, estar disponible en los horarios ofertados, ser accesible e inclusivo. Así con este sistema de transporte operativo al 100% se podría reducir la congestión vehicular, fomentar el ejercicio y aportar al cuidado del ambiente de la urbe.

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