10 de noviembre de 2015 00:00

La Belmonte toma la alternativa a la Monumental

En la Monumental Plaza de Toros no hay corridas desde diciembre del 2011. Foto: Vicente Costales / El Comercio

En la Monumental Plaza de Toros no hay corridas desde diciembre del 2011. Foto: Vicente Costales / El Comercio

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Diego Puente

La plaza de toros Belmonte (1920), ubicada en el tradicional barrio de San Blas, se convirtió en una alternativa a la fiesta brava desde que entraron en vigencia los cambios en los que se prohibió dar muerte al toro en las corridas.

Este recinto, de propiedad municipal pero concesionado a la empresa Triana Ltda. y con capacidad para 3 000 espectadores, mantuvo viva la tradición quiteña por esta fiesta .

Por eso, del 2 al 6 de diciembre se desarrollará un cartel en el que están incluidos toreros internacionales. Los empresarios que administran Belmonte han tenido que invertir en las mejoras de la plaza.

Una de las razones por las que se ampliaron las expectativas por las corridas de diciembre próximo en este coso, fue la suspensión de las corridas en Latacunga debido al aumento de la actividad del Cotopaxi.

Los aficionados no son los únicos interesados en que se desarrolle una feria taurina extensa (de cinco días). La Asociación de Comerciantes de Iñaquito espera aumentar sus ventas este año. Carlos Cevallos, comerciante autónomo, señaló que desde el 2011 no tiene ingresos similares a los que recibía cuando se desarrollaba la feria Jesús del Gran Poder.

María Quichimbo, vendedora de empanadas, argumentó que en 6 días de la feria sacaba ganancias para solventar su casa por dos meses. Los negocios locales de San Blas también esperan mejorar los ingresos.

Belmonte ganó más protagonismo después de que la empresa Citotusa, propietaria de la Plaza de Toros Quito dejara a un lado las jornadas taurinas.

El coso está cerrado para la tauromaquia desde el 2012, un año después de la consulta popular en la que se prohibieron los espectáculos que tengan como fin dar muerte al animal. En Quito se optó por continuar con las corridas, pero omitiéndose la estocada final. En el 2012, por primera vez en 52 años, se suspendió la Feria Jesús del Gran Poder.

Desde la prohibición de dar muerte al toro el interés de los aficionados a este espectáculo no fue igual. Catalina Chiriboga, representante de Citotusa, explicó que toda actividad cultural tiene un desenlace. Al modificar el tercio final de la lidia, la gente sintió que se había atentado contra la tradición y se alejó de las corridas de toros.

Pero la plaza -explica- es un monumento de la ciudad que se está deteriorando. Los muros exteriores están manchados de pintura y grafitis. Desde el enrejado es posible ver algunos burladeros rotos. En los exteriores del predio de Iñaquito, el césped está crecido, la pintura perdió su brillo y hay vidrios rotos en los faroles.

Los vecinos indican que delincuentes aprovechan que por la falta de actividad cultural no hay movimiento en las calles cercanas y se producen robos.

Actualmente se hace el mantenimiento del espacio y se cubren los servicios básicos con el arriendo que se cobra a los empresarios que realizan eventos distintos a la tauromaquia, como conciertos. El alquiler de la plaza puede llegar a USD 8 000 por una jornada.

La arquitectura llama la atención pues contrasta con los edificios y casas del barrio Jipijapa, en el norte. El pasado viernes (6 de noviembre), el turista Francoise Mylerb le tomó unas fotografías desde la av. Tomás de Berlanga.

Luego, ingresó por una puerta metálica hasta la explanada de la plaza. Ahí, fue detenido por un hombre, quien no quiso identificarse, pero que le pidió retirarse. Ante la negativa del turista, el celador dijo en un inglés trabado: “bull fighters”, que en la traducción al español significa corrida de toros. Francoise no pudo entrar para tomar fotografías del interior del coso y se retiró.

El concejal Marco Ponce, presidente de la Comisión Taurina, señaló que este edificio es un ícono de la ciudad y que debe ser cuidado por Citotusa. En caso de que se observe un deterioro grave, el Municipio podría imponer sanciones.

De hecho, la Monumental está catalogada como un inmueble de interés patrimonial, según Jesús María Loor, director de Inventario del Instituto Metropolitano de Patrimonio. Pero el historiador Juan Paz y Miño cree que si bien es un sitio característico, no tiene el peso histórico de las edificaciones del Centro Histórico.

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