11 de septiembre de 2015 00:00

La banda de pueblo es otro referente de Baños

El grupo Nueva Integración se presentó el fin de semana pasado en la parroquia Baños. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO.

El grupo Nueva Integración se presentó el fin de semana pasado en la parroquia Baños. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO.

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Lineida Castillo
(F-Contenido Intercultural)

La parroquia cuencana de Baños es un referente por sus músicos de las bandas de pueblo. Hay más de 15 grupos integrados por generaciones de familias que mantienen arraigada esta tradición ecuatoriana.

Baños es la parroquia más turística de Cuenca por su geografía, aguas termales, gastronomía… Allí, casi a diario se escucha la música nacional interpretada por estos grupos que entonan el acordeón, platillos, trompeta y tambor.

La pequeña casa de Rubén Ramón, muy cerca del centro parroquial, parece un museo de instrumentos de viento y percusión. Él es director de la banda Nueva Integración, con más de 30 años. Ramón tiene 55 años y cuenta con instrumentos con más de 60 años, que los heredó de sus abuelos y padre.

Tiene 11 hermanos y cuatro son parte de Nueva Integración. Otros dos tienen una banda en Estados Unidos y el resto está en otros grupos como Ramón Pesántez, Santa Marianita, Alberto Ramón y sus Auténticos y Alfonso Carrión.

No hay un registro de cómo surgió esta expresión cultural en este poblado de campesinos e indígenas. Pero el presidente de la Junta Parroquial, David Gutiérrez, conoce que las primeras bandas aparecieron hace más de 80 años y estaban integradas por familias de apellido Ramón, que agrupaban a padres e hijos.
Esta herencia se mantiene en Baños. En promedio, cada banda tiene 10 músicos e involucran a padres, hermanos, primos, hijos, nietos… También hay niños como en la Banda Show, de José Bishco. Él tiene a sus hijos José, de 11, y Álex, de 18, quienes tocan el trombón y se encargan de la percusión.

Rubén Ramón aprendió la música de sus padres, estos de sus abuelos, y ahora sus hijos continúan con esta tradición cultural que también sumó puntos para la declaratoria de Cuenca como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Según el historiador cuencano, Claudio Malo, en los pueblos los músicos se unieron para animar y realzar los festejos religiosos, culturales y sociales. Por eso, se los conoce como el “alma de las fiestas y se dice que sin banda de pueblo no hay celebración”.
El fin de semana pasado, los priostes de la imagen de la Virgen de Guadalupe bailaron con la música de la banda Nueva Integración, en la parroquia Baños. Se escucharon temas como Chola cuencana, Por eso te quiero Cuenca, Curiquinga... que se tocaron en la plaza central y en la casa del prioste.

Los artistas de bandas de pueblo provienen de familias de agricultores y artesanos. La música era una actividad complementaria. Para Malo, antiguamente ser parte de una banda de pueblo daba prestigio al indígena y al campesino. “Para mostrar esa distinción dejaron sus atuendos para vestir terno (leva y corbata)”.

Así viste Rolando Shingri, de 58 años, integrante de la Banda Show, en cada presentación. “Somos el centro de la atención porque ponemos la alegría”. Shingri se involucró en la música a los 20 años tocando el acordeón y con el tiempo aprendió el manejo de casi todos los instrumentos, hasta los más autóctonos como la chirimía, el tambor de piel, pingullo… y les enseñó a sus hijos.

Los músicos siguen protocolos. Ellos conocen qué canción entonar al quemar los castillos, las vacas locas, acompañar las danzas, escoltar al prioste, en las procesiones o abrir la fogata bailable en la plaza central. Tocan pasillos, sanjuanitos, albazos, pasacalles, entre otros.

Por ejemplo, Ramón aprendió de su padre (fallecido) que para empezar a tocar en cualquier evento debe hacerlo con pasodobles y marchas. Entre el repertorio no debe faltar la música tradicional que identifica a la ciudad.

Según él, si bien la migración se llevó a muchos artistas de Baños, esta expresión cultural no se perderá porque imponen la alegría en las fiestas. También son contratados para las fiestas familiares y para recibir a turistas en los hoteles.

Por el profesionalismo que manejan estos músicos son un referente en Cuenca y en las provincias vecinas. Por eso en cualquier lugar llenan las plazas. En las fiestas religiosas y populares más importantes de Cuenca se destacan estas agrupaciones. Ramón contó, por ejemplo, que en este mes ya tienen una agenda copada e incluso firmaron contratos para eventos por Navidad y Año Nuevo. En promedio, las bandas de Baños cobran USD 150 la hora y el valor depende del número de músicos.

En contexto

En la parroquia Baños está el mayor número de bandas de pueblo de Cuenca. La afición por la música es parte de una tradición familiar que sigue viva por generaciones. Ellos están presentes en fiestas religiosas, sociales, culturales e incluso en marchas fúnebres.

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