16 de febrero de 2016 08:21

Sombrío balance en Libia cinco años después de la rebelión contra Gadafi

Las tensiones tras la muerte de Muamar Gadafi continúan poniendo en riesgo a Libia. Foto: AFP

Las tensiones tras la muerte de Muamar Gadafi continúan poniendo en riesgo a Libia. Foto: AFP

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Agencia AFP

Cinco años después de la revuelta popular que puso fin a 42 años de dictadura, los libios han perdido casi toda esperanza de que se instaure un Estado de derecho en su dividido país, debilitado y amenazado por la expansión yihadista.

Pese al anuncio este domingo (14 de febrero) de un gobierno de unidad nacional, persiste la incertidumbre sobre su aprobación por el parlamento reconocido internacionalmente, y sobre su capacidad para imponer su autoridad en un país socavado por conflictos entre facciones rivales.

Aprovechando el caos político y la inseguridad instalada tras la caída del régimen de Muamar Gadafi en 2011, la organización yihadista Estado Islámico (EI) ha ganado terreno.

Sirte, ciudad natal y bastión de Gadafi al borde del Mediterráneo -450 km al oeste de Trípoli-, se ha convertido en un año en el feudo del EI, a menos de 300 km de Europa.

Los europeos temen que con su puerto y su aeropuerto, Sirte sea una rampa de lanzamiento para futuros ataques de los yihadistas.

El EI “considera probablemente a Libia como el mejor país para establecer su centro de operaciones regional” afirma Ludovic Carlino en un informe del gabinete IHS Country Risk.

Ello se debe, según estos analistas, a las importantes reservas de petróleo en el país, las numerosas vías de contrabando con África, y sobre todo al caos reinante desde la 'revolución' libia, que cumple este miércoles (17 de febrero) su quinto aniversario.

“Las importantes reservas de armas y las porosas fronteras han convertido a Libia en la principal plataforma de tránsito para los yihadistas de Maghreb para llegar a Siria e Irak” indica Carlino.

El régimen de Gadafi conseguía controlar estos movimientos, pero con su caída las facciones islamistas -antes reprimidas- intentan “llenar el vacío” político y de seguridad en el país, según el gabinete de análisis de riesgo, Soufan Group.

Dos poderes, pero incapaces

Las dos autoridades que se disputan el poder en Libia desde hace más de año y medio han sido incapaces de frenar la amenaza yihadista.

Libia está dividida entre un gobierno reconocido por la comunidad internacional, exiliado en el Este, y otro basado en Tripoli, cercano a una coalición de milicias, algunas de ellas islamistas.

Sin Constitución desde el golpe de Estado de Gadafi en 1969, los libios esperan desde hace meses que la Asamblea constituyente, elegida en 2014, redacte un proyecto de Ley fundamental.

Aunque el país tiene las reservas petroleras más importantes de África, estimadas en 48 000 millones de barriles, su producción de unos 1,6 millones de barriles diarios en 2011 se ha reducido en un tercio desde entonces.

Cinco años después de la caída de Gadafi, “nuestra vida cotidiana es cada vez más difícil”, constata para la AFP Karima Leguel, empleada de banco en Tripoli.

“Además de la inseguridad que desintegra el país, padecemos una subida de los productos de primera necesidad, cortes de electricidad y falta de asistencia sanitaria”, añade.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1,9 millones de libios necesitan ayuda sanitaria urgente, pero el país carece de personal sanitario, de medicamentos y de vacunas.

Los viajes son además casi imposibles. Desde la destrucción del aeropuerto internacional de Trípoli en agosto de 2014, ninguna compañía aérea extranjera viaja a la capital libia.

Y raros son los Estados que han dado autorizaciones de aterrizaje a compañías libias.

La mayoría de estos países exige visados a los libios, pero todos los consulados han cerrado hace año y medio, excepto el de Turquía en Misrata (oeste).

“La vida es cada vez más cara, y no se puede retirar dinero del banco” relata Florence, una francesa de 50 años, casada con un libio.

Luego añade: “pero mi mayor angustia es que Dáesh (acrónimo árabe del EI) pueda llegar a Trípoli”.

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